El senador socialista Reinaldo Gargano sostuvo que la Ley de Urgencia "es una aspirina para una neumonía"

"Hay que desligar el carácter de la concepción políticahumano de Batlle"

–¿Piensa que el tema de los desaparecidos ha tenido un cambio a partir del caso de la nieta del poeta Juan Gelman?

–No un cambio radical. Lo que ha hecho el titular del Poder Ejecutivo es una cosa que importa mucho, es haber avalado esa gestión, el haber reconocido que la indagatoria que él realizó, desde que está en el cargo que son 31 días, coincida con lo que Gelman había averiguado.

–¿Puede haber más esperanzas para las otras personas que aún están esperando respuesta?

–Sin dudas. Ha demostrado que es posible localizar a los niños desaparecidos. Ha probado que poniendo voluntad se puede. Como ocurrió en el caso de Mariana Zaffaroni, del hijo de D´Elía, tema que yo he vivido muy de cerca, y tantos otros. Entonces hay que seguir trabajando, y esa es la esperanza. Encontrar, no una actitud complaciente de parte del Poder Ejecutivo, sino digna, de colaborar para tratar de solucionar los problemas que afectan a toda la sociedad uruguaya, y que si no se liquidan van a quedar como una herida abierta. Yo personalmente he perdonado, porque la gente me mandó que perdonara, y dijo no hay que juzgar a nadie, se votó, terminado el punto ese. No vamos a castigar a nadie. Pero no me olvido, porque tuve años familiares presos, y algunos que no están más sobre la tierra, que murieron como consecuencia de las situaciones que vivieron y habemos muchos de esos.

–¿Pero se ha producido un cambio de parte de las Fuerzas Armadas, o simplemente es un caso puntual el de la nieta de Gelman? Porque llama la atención que en 31 días el presidente Batlle resuelva un caso…

–Lo que llama la atención es por qué no se dijo antes. Eso es lo que todos se preguntan. Por qué esto se hace en 31 días, porque hace un año que Gelman viene tramitando esto.

Gelman inició esta tarea frente al gobierno uruguayo porque tenía elementos y datos que lo conducían al hecho de que esa persona fuera mujer o varón, nieta suya, había nacido y vivía en Uruguay, y lo que estaba era pidiéndole al gobierno que lo ayudara, y hubo el extremo de que tres días antes de terminar el mandato el Presidente anterior lo calificó de figura de profesión de fe antidemocrática. Creo que la gente juzgará.

Ahora se inicia una nueva etapa, lo que se ha demostrado es que es posible localizar a los chiquilines, y además es posible saber cómo, dónde y cuándo, como dicen los familiares de los desaparecidos, ocurrió la desaparición de las personas que están siendo buscadas.

–Pero volviendo a la pregunta, ¿usted considera que hubo un cambio en el relacionamiento entre el Ejecutivo y las Fuerzas Armadas?

–Las dos cosas, y no me pregunte más.

–¿Qué evaluación hace usted de la posición del presidente Batlle en los otros temas de gobierno?

–Hay que desligar el tema del comportamiento en este hecho, que es de carácter humano, de lo que es la concepción política de Batlle en cuanto a la economía y el funcionamiento de la sociedad. Batlle es un furibundo conservador. Un hombre que milita en las filas conservadoras desde siempre, que predicó en la década del 60 el cimbronazo de tirar abajo todo el Estado de protección social para que el Uruguay abriera su economía al mundo y que se salvara el que se salvara, y el que no que pereciera. Esa es la concepción de él, y no es un recurso dialéctico para disminuir su actuación en este episodio, que fue muy correcta. Pero esto es una cosa, y el programa económico y social que ha anunciado es otra.

El día que fueron el ministro de Economía y el director de Planeamiento y Presupuesto a las Comisiones de Hacienda, los escuché alrededor de tres cuartos de hora. Fueron tan claros y categóricos en lo que dijeron, que hice dos preguntas y se acabó, me fui.

Porque todo lo otro era cháchara. Lo que se planteó era la continuidad de la política recesiva que está instalada en Uruguay, que el centro de las preocupaciones era mantener baja la inflación, y que el déficit se combate haciendo cosas como congelar los salarios de los funcionarios públicos, y recomendar al sector privado que hiciera lo mismo.

De tal forma que se anunció una inflación del 6%, y que los funcionarios públicos debían mantenerse hasta diciembre de este año, y enero del que viene con un aumento de salario del 1,5% que había sido dictado en el mes de enero de este año por el gobierno de Sanguinetti.

¿Y qué le va a preguntar usted de más a un ministro de Economía que tiene este planteo? Su programa es bajar el déficit fiscal sobre la base de disminuir el salario de los trabajadores, disminuir las remuneraciones de los jubilados y los pensionistas, porque se ajustan mediante el Indice Medio de Salarios, y si caen los salarios de los trabajadores del sector público y del sector privado promedialmente cae el Indice Medio y si cae el Indice Medio caen también las remuneraciones de los jubilados y pensionistas con relación a la inflación. Hay un cálculo que ha hecho uno de los asesores del BPS, Ernesto Murro, entre el ahorro por lo que se paga de menos a los funcionarios públicos y lo que se va a pagar de menos a jubilaciones y pensiones, están en 130 millones de dólares. Ese dato no lo dieron, lo tuvimos que hacer calcular nosotros por este mecanismo.

Entonces son dos aspectos distintos.

La política económica, el drama económico y social que vive la gente, y esto otro. Como también es otra cosa distinta lo que va a ser la elección municipal de esto otro. No confundamos los términos. No orientemos el voto según la actitud humanitaria del Presidente de la República en el caso de la nieta de Gelman, eso es un hecho que siempre hubiera debido ocurrir, más allá de lo que pensara en el plano económico y social este Presidente, el anterior, o el anterior.

Aquí estamos tan imbuidos de la prepotencia y de la soberbia de los jerarcas del Poder Ejecutivo que hechos tan naturales como este nos parecen extraordinarios.

–El EP-FA ha marcado diferencias profundas con la Ley de Urgencia, y con la política económica del gobierno. ¿De qué manera los parlamentarios del EP-FA pueden influir para que se revierta la situación y se tomen medidas que provoquen la reactivación de la producción?

–Nosotros hemos propuesto cosas muy concretas, y hemos criticado muy claramente algunas de las disposiciones fundamentales. Primero no creemos que el grueso de las disposiciones que están en esta ley sean de urgencia. No hay nada de urgencia, salvo lo que tiene relación con la agropecuaria y con la rebaja a la Contribución Inmobiliaria de los productores rurales, o el no pago de los aportes a la Caja de Jubilaciones al BPS por este año.

Cosa que compartimos pero que consideramos insuficiente, y vamos a proponer medidas complementarias a eso. Porque hay que hablar también del endeudamiento de los productores agropecuarios que es un tema sustancial.

Porque lo otro son aspirinas, que está bien cuando uno tiene fiebre, pero cuando tiene además de fiebre una neumonía hay que meterle antibióticos, y eso quiere decir que el Estado se haga cargo de alguna de las cosas, como por ejemplo los impuestos que pagan esos veinte mil productores rurales que viven por debajo del nivel de pobreza.

O encargarse de la alimentación de las familias rurales que van a quedar casi viviendo sin lo suficiente como para alimentarse en este invierno. Esto no lo digo yo, lo dijo Severino Pereira, el presidente de la Coordinadora de Agremiaciones de Productores Rurales. Lo dijeron ellos, no lo digo yo, y habrá que aportar canastas familiares como en la ciudad para aquellos que están en una situación carenciada.

Eso es lo único que hay realmente en esta ley co
n carácter de urgente. Pero el Ministerio de Deporte es una invención destinada a darle a Lacalle un ministerio más que faltaba en el reparto.

La desarticulación de Conaprole y su Directorio, es un mecanismo para hacer penetrar por ahí a las compañías multinacionales y permitir que 400 o 500 grandes productores controlen el poder dentro de Conaprole, y los otros mecanismos como era la presencia del Ministerio de Ganadería, o de la Intendencia Municipal, o del propio Banco de la República, pusieran coto a cualquier operación que desnaturalizara los fines de la cooperativa.

O el privatizar la playa de contenedores del Puerto de Montevideo por una vía indirecta, o privatizar los puertos del interior del país por otra vía indirecta; eso no tiene nada de urgente.

Forma parte de esa concepción, que además el Presidente de la República no ha ocultado.

De salir adelante de nuevo con la tesis de las privatizaciones, de las desmonopolizaciones. Ahora está muy preocupado por desmonopolizar Antel, y desmonopolizar Ancap, que quiere decir abrirlas al capital privado. Como lo hicieron con UTE.

Resulta que éramos nosotros unos marcianos cuando decíamos que privatizarían UTE, y que la energía que consume la industria está subsidiada por los consumidores familiares que pasamos a pagar IVA cuando antes pagábamos Imesi, y eso le ha permitido a los grandes consumidores obtener energía mucho más barata.

Ahora parece que la competitividad la quieren lograr a través de bajar más los salarios todavía, la desregulación laboral y la reducción de la plantilla. Ahora UTE dice que va a bajar más la plantilla y después van a tener que contratar a terceros para hacer operaciones de mantenimiento.

Había una declaración en el acuerdo que hizo el Partido Colorado y el Nacional para votar por Batlle, en el cual había sesenta y pico de medidas que después fueron 120, entre las que estaba la recuperación del salario de los soldados, de los docentes y de los policías.

Acá no hay nada de eso, y vamos a ver lo que viene después en el Presupuesto, porque esa va a ser la hora de la verdad.

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