La columna de Sherlock
Esperando la llamada desde Washington
* El feriado bancario que rige desde ayer fue precedido por una serie de nerviosas reuniones y continuas llamadas a Washington, en donde –al parecer– se está decidiendo el destino del país.
-¿Es tan así? respondió Sherlock a un colega, de esos que aparentan saberlas todas, en el pasillo frente a las vidriadas puertas de la sala de periodistas del Edificio Libertad, agregando: ¿Y quién es el interlocutor?
-El que pasa la información es Hugo (por Fernández Faingold), pero también habló Davrieux y hubo otras conversaciones con Carlos Steneri.
-¿Y?
-Todas pálidas… ¡Claro…! al parecer no quieren seguir poniendo plata en el barril sin fondo en que se ha convertido Uruguay…
-Pero, el feriado… lo explicado es… ¿Será liquidado el Banco de Montevideo-La Caja Obrera?
-Ese es el argumento que se manejó. Ese banco obviamente no será reabierto y por supuesto no habrá ningún dólar más para sostener su operatoria.
-¿Entonces?
-Parece que ahora hay más exigencias desde Washington, como la aprobación de más medidas, como las contenidas en la Rendición de Cuentas.
-¿Te parece, más recesión?
-Todo esto es el resultado de la gestión de Bensión y de la actitud liviana del Presidente, quienes siempre fueron más allá de las exigencias del FMI.
-¿Y ahora?
-Seguirán esperando las llamadas desde Washington. Todavía les queda una ilusión.
Los balances de varios bancos no han llegado
* Sherlock sabía de la molestia de algunos ministros del Tribunal de Cuentas por la actitud del Ministerio de Economía y del Banco Central, de no enviar en tiempo y forma los balances de las instituciones financieras públicas y privadas.
Uno de los informantes de nuestro sabueso, mesa de «La Pasiva» mediante, hablaba del tema con indignación mientras cuatro humeantes «panchos» lo esperaban.
Luego de limpiar con el dorso de la mano la espuma que le había dejado sobre los labios un largo sorbo de cerveza, el hombre comenzó a hablar.
-El atraso del envío de los balances de los bancos oficiales es ya un escándalo. Fíjese que todavía, en el caso del Banco de Seguros, el último balance que se conoce es el de 1999.
-¿Cómo puede ser tanto descontrol?
-Así son las cosas en este país. Por eso cuando se cuestiona la actividad del Banco Central y del Ministerio de Economía, quienes lo hacen tienen razón.
-Además no han sido elevados ni siquiera los balances de los otros bancos, tampoco el del Central.
-Otra barbaridad… ¿Verdad?
-¡Qué le parece…! Fíjese que se trata de la entidad que tiene que hacer cumplir la normativa bancaria a las demás instituciones, que dispone o, mejor dicho, dispuso de miles de millones de dólares que colocó para sostener al sistema frente a las corridas o la cotización del dólar. El Tribunal de Cuentas no sabe nada de cómo van sus números.
-Me deja desolado…
-Tampoco la Corporación para el Desarrollo, que también maneja muchos millones de dólares, envió su balance… Y lo había prometido expresamente…
– Todo es un relajo…
-¡Un verdadero escándalo! Cómo es posible que se maneje de esta forma la operativa financiera del país. Lo que sería correcto, especialmente en este momento del país, que alguien comprenda lo importante que es que se extremen todos los controles.
– Tal como marca la normativa. ¿Verdad?
«Así, no tengo ganas de seguir adelante»
* Luego de su primera nota Sherlock comenzó a caminar lentamente por Juan Carlos Gómez en dirección a Buenos Aires, para allí tomar el ómnibus hacia la redacción. Cuando miraba los bellos cuadros en una galería de arte expuestos en la vidriera, observó reflejado en el cristal a un alto jerarca del Tribunal de Cuentas, abandonaba el edificio en donde funciona el organismo de contralor. Nuestro sabueso giró y se enfrentó al personaje. Observó que tenía cara de pocos amigos.
-¿Qué le está pasando?
– Es que así, no tengo ganas de seguir adelante…- se confesó.
-¿Por qué?
– Mire, usted sabe lo que siempre he pensado de la función que cumple el Tribunal, la que es esencial para el funcionamiento institucional del país.
-Eso está bien claro, además está establecido en la Constitución de la República.
-Sí, pero lo que no es posible es que todo lo que se haga aquí quede rengo porque el Parlamento desde hace años tiene la modalidad de no considerar, a nivel de la Asamblea General, ninguna observación.
-Ya van miles, ¿verdad?
-Muchos miles… ya perdí la cuenta. El Tribunal de Cuentas está amputado en sus funciones, las observaciones no son consideradas, por lo qué ninguna de las resoluciones se validan o invalidan.
-Lo entiendo, es una situación complicada… ¡Frustrante!
-Si lo será. Todos los días tengo ganas de parar y no seguir adelante. ¿Para qué tanto esfuerzo?
-Usted está hoy más que amargado…
-Por supuesto, pero además me pregunto…
-Se que la Constitución de la República exige que el Tribunal esté integrado de otra manera, con una mayor proporción de ministros del Encuentro Progresista.
-Claro
-Si ingresan nuevos ministros, qué desilusión que se van a llevar cuando después de tantas reuniones, enfrentamientos, exigencias, se encuentren que el Tribunal de Cuentas es un organismo que no puede cumplir sus funciones.
-¿Le parece?
– Le repito. ¡Si esto es así, no tengo ganas de seguir adelante!
Una «singular» visita recibió Hierro López
* La aparente tranquilidad del Palacio Legislativo era singular. Más bien parecía un silencio confuso, con pausas misteriosas y sonidos aplacados, quizás prolegómenos auditivos de la crisis que se avecindaba. En el Senado, el flamante ministro de Economía, Alejandro Atchugarry, se entrevistaba con la bancada de senadores del Encuentro Progresista mientras, a nivel de la Cámara Baja, el diputado Ruben Díaz, planteaba que comenzaran los ahorros (economía de guerra) a todo nivel, dejándose de servir café, te y agua mineral tanto a legisladores como a secretarios.
Por supuesto no habló de «ñoquis» de ningún tipo, ni siquiera los que debían servirse un día 29.
Sin embargo lo que sorprendió fue el subrepticio ingreso, por la puerta que da a la avenida Daniel Fernández Crespo, del director del semanario «Búsqueda», el periodista Danilo Arbilla, que luego de hablar con alguien que lo esperaba se dirigió rápidamente al ascensor de la presidencia dirigiéndose al primer piso.
-¿Usted dice que se dirigió a la presidencia del Senado?
– Exacto.
– Y, ¿qué fue a hacer?
– Realmente es algo para investigar. Recuerde el pasado reciente…
-¿De qué habla?
-Recuerde que en la visita anterior Arbilla fue informado por Hierro López de las investigaciones sobre «lavado» del inspector Roberto Rivero.
Ahora, todo es un misterio.
-Ni me lo diga.
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