"Hay que reírse y no quiero añadir porque el repertorio sería largo", afirmó el presidente cubano

Nuevas críticas de Fidel Castro a Batlle: "supererrático" y "llorón"

«Están muy recientes (junio) aquellos días en que se nos quería quemar vivos por dos simples frasecitas. Había palabras, lamebotas, y después fue necesario añadir una, llorones», dijo Castro divertido en un comentario dentro de un discurso de una hora y media en Ciego de Avila, a 600 km al este de La Habana. Sin mencionar a Batlle por su nombre, Castro dijo que el calificativo de llorón, «honorable cargo porque puede ser un sentimiento de piedad y de tristeza, se lo atribuíamos a un caballero supererrático».

Recordó el episodio en que el mandatario uruguayo usó fuertes epítetos contra el gobierno argentino, debiendo luego pedir disculpas con lágrimas en los ojos. «Creyendo él que los micrófonos estaban cerrados y lo que dijo de su colega argentino fue peste y media», dijo el presidente cubano.

Agregó que «el caballero no sabía qué hacer, que eso no, que era una mala interpretación y salió, muchos seguramente lo vieron por televisión, con el pañuelo limpiándose el mar de lágrimas que mostraban su arrepentimiento por aquellas cosas que había dicho».

Entonces se formó el «escándalo mundial, cables, Castro dijo esto, Castro dijo otro, no, y después lo repiten como 700 veces y Castro, el pobre Castro, al que le echan todas las culpas, divirtiéndose extraordinariamente», dijo entre risas el mandatario cubano. «No me tomen lástima, por favor. Hay que reírse y no quiero añadir porque el repertorio sería largo», agregó. Uruguay rompió relaciones con La Habana el 24 de abril pasado debido a los calificativos de «abyecto», «Judas» y «genuflexo» usados por Castro contra el Presidente uruguayo, tras la aprobación en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra de una moción contra Cuba presentada por Uruguay.

«Infinitas ventajas sociales y humanas»

Más de 150.000 avileños le dieron marco festivo al aniversario 49, del Asalto a los cuarteles Moncada y Céspedes, en el día de la Rebeldía Nacional. El acto central se realizó en la Plaza Abel Santamaría, de la capital de Ciego de Avila. Luego de 50 minutos de oratorias y momentos culturales subió al estrado el comandante Fidel Castro, quien entregó los reconocimientos a las provincias ganadoras de la emulación y a las destacadas, antes de la oratoria que dio cierre al festejo.

«Hace 12 años, muchos en el mundo esperaban ver derrumbarse el último Estado socialista de Occidente: Cuba. No ha pasado mucho tiempo y hoy, en cambio, no pocos en el planeta esperamos ver cómo el mundo capitalista desarrollado, con EEUU al frente, sale del colosal y caótico desorden económico en que está envuelto. Los que tanto hablaron ayer del fin de la historia, podrían preguntarse si acaso esta profunda crisis no significa el principio del fin del sistema político, económico y social que representan», infirió Castro, quien expresó luego algunos índices económicos que reflejan la crisis actual que atraviesa la superpotencia.

«Desde marzo de 2000 hasta la fecha, los índices del valor de las acciones de Dow Jones y Nasdaq, habían caído un 31,6 por ciento y 73,9 respectivamente. La Bolsa de New York en las últimas dos semanas había perdido 1,4 millón de millones de dólares. La deuda pública se eleva a 6 millones de millones, lo que equivale a 66 mil dólares la deuda per cápita de cada norteamericano. El déficit comercial continúa incrementándose. En 2002 puede alcanzar los 500 mil millones de dólares. Se reduce a menos de la mitad el financiamiento externo que reciben.

De igual modo se reduce en proporción similar la inversión extranjera. El dólar se ha devaluado con relación al euro y al yen. La tasa de interés se ha reducido al nivel más bajo en 40 años, síntoma de incertidumbre e inseguridad. El desempleo se eleva ya al 6 por ciento. Y por cinco trimestres consecutivos se acumulaban a la baja en las ganancias de las empresas», sentenció Fidel Castro. Reconoció que la economía de Estados Unidos «tiene un peso importante en la del resto del mundo, incluida la de Cuba, que aparte del bloqueo recibe daño indirecto de la crisis económica internacional, con la baja de precios del azúcar y el níquel y la contracción del turismo».

Aun así, Fidel Castro sostuvo que «son infinitas las ventajas sociales y humanas de nuestro sistema. Ahorrando y administrando los recursos con eficiencia y honradez, aquí no tienen lugar los negocios turbios, saqueos de fondos públicos, lavado de dinero, tráfico de drogas.

No existen niños sin escuelas. No andan descalzos ni pidiendo limosnas. Trece vacunas protegen su salud. Todos reciben atención médica inmediata y gratuita. Todos llegan al sexto grado y casi el ciento por ciento al noveno grado. Todas las opciones de estudios están hoy a su alcance. Mejoran sus alimentos. Nuestros jóvenes tienen asegurado estudio o empleo al arribar a los 16 años.» Prosiguió enumerando índices de la realidad cubana, el desempleo no crece, disminuye: de 6 por ciento hace apenas dos años, terminaremos con 3,5 por ciento a fines de 2002. Se restauran y construyen escuelas. Se introducen en masa los medios audiovisuales y de computación en la educación escolar y general. La enseñanza universitaria se multiplica y entre otras cosas ayudamos en educación, salud y deportes, sin costo alguno, a otros países.

Finalmente el comandante en jefe Fidel Castro, expresó un especial reconocimiento de gratitud a los legisladores demócratas y republicanos que con «inteligencia, criterio propio y firmeza, votaron tres acuerdos que ennoblecen a la Cámara de Representantes. No importa que los vete el ejecutivo, como ya lo anunció.» *

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