El EP-FA aguarda planteo concreto para resolver si integra o no el Banco Central
Hasta el momento, el Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA) no ha recibido oficialmente ningún planteo de parte del gobierno, ofreciéndole un lugar en el Directorio del Banco Central del Uruguay (BCU). Es que, a la propuesta del senador nacionalista Francisco Gallinal de que el EP-FA debía tener un cargo en el BCU, se sumaron versiones afirmando que, en contactos informales, legisladores de la 15 sondearon la posibilidad de que un economista del entorno de Tabaré Vázquez asumiera en el Directorio de la institución. Pero, la especie hasta ahora no se ha concretado.
Allegados a Vázquez dijeron a LA REPUBLICA, que éste no hablaría hasta conocer una iniciativa explícita en esa dirección.
En la misma dirección se manifestó el senador de la Alianza Progresista, Rodolfo Nin Novoa, que repitió la necesidad de que «exista una propuesta concreta». Por su parte, el presidente del Partido Socialista (PS), Reinaldo Gargano, acordando con los dos posicionamientos anteriores, sostuvo que la resultaba extraño que ofrecieran ahora la integración al BCU, cuando éste tiene que hacer frente a una situación crítica e incluso afrontar el pago de U$S 15 mil millones de deuda externa. «¿Por qué no lo hicieron antes?», se preguntó Gargano.
Primero el diálogo
Para Nin Novoa es claro que la entidad de contralor financiero ha tenido varias omisiones, que «condicionarán el próximo gobierno, sea del color que sea». El senador aliancista sostuvo que son necesarios varios pasos previos a cualquier posibilidad de integrarse al BCU. Entre ellos mencionó la nueva integración de la Corte Electoral (CE) y el Tribunal de Cuentas (TC) de acuerdo a los resultados de las elecciones de octubre de 1999. Gargano afirmó que hace dos años y medio se hizo una negociación, por la cual existía consenso en una nueva conformación de ambos organismos de contralor –admitiendo una mayor presencia de la izquierda–, pero lo acordado nunca cristalizó por la marcha atrás de ambos partidos de la coalición.
El dirigente socialista precisó que una condición para incorporarse al BCU, debe ser la apertura del diálogo nacional reclamado por la coalición de izquierda y los actores sociales que conforman la Concertación y manifestaron el 16 de abril pasado su voluntad de iniciar el proceso para, entre todos, modificar el rumbo de la política económica.
Gargano sostuvo que ese «diálogo» debe hacerse con una agenda concreta y que los actores del mismo deben ser los técnicos de los partidos políticos y organizaciones sociales. Luego vendría el tiempo de los líderes de las colectividades políticas, para que refrendaran el acuerdo.
Nin Novoa, también partidario de establecer ese «diálogo», insistió en la necesidad de que el gobierno comprenda que conserva un ministro de Economía «sin apoyo político ni social, por lo que el Presidente de la República debe escuchar al soberano».
En consecuencia, agregó, no es una cuestión de cargos, ni puede –la integración del BCU– «ser una medida aislada». Para Nin Novoa, el escenario para una aceptación del EP-FA exige, además, una modificación de las pautas de análisis político del gobierno, que lo ha llevado a ver «como diabólica y desestabilizadora toda expresión opositora, desde la conformación del Consejo de Economía Nacional (previsto en la Constitución) hasta la censura parlamentaria, pasando por la realización de los plebiscitos que impugnan la venta de las empresas públicas».
Esa incapacidad de no atender las demandas de la sociedad, añadió, muestran que «estamos ante un gobierno sectorial, más que fruto de un acuerdo más amplio». *
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