–¿Qué sensaciones le produjo la resolución del caso Gelman?
–De felicidad, porque un abuelo se reencontró con una nieta perdida en circunstancias tan trágicas. También la observación de todo lo que se puede hacer cuando hay voluntad polÃtica.
–¿Le parece que esa voluntad no existió en el anterior gobierno?
–Bueno, hubo una campaña internacional de solidaridad pocas veces vista y con mucha repercución, sin embargo el tema no se resolvió. No puedo entrar en valoraciones puesto que no conozco los elementos con los que contó el gobierno anterior. Felicito al doctor Batlle que en 30 dÃas resolvió el problema.
–Usted fue uno de los primeros en abrazar a Gelman en el Teatro El Galpón, cuando fue homenajeado, tuvo ello un significado especial.
–Mi abuela decÃa que cuando dos judÃos se ponen a conversar terminan siendo parientes. Le voy a contar una anécdota: yo le mandé a Gelman una carta de solidaridad cuando comenzó a publicitarse su búsqueda y él me respondió. A partir de allà tuvimos varias conversaciones y en una de ellas descubrimos que Gelman era mi tÃo polÃtico. De modo que ahora además de su nieta, descubrió en Uruguay un sobrino polÃtico.
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