Edgard Resola denuncia los negocios de su hermano mayor, Washington Resola, y los contactos con el poder político, militar y policial

"O sos un bandido o sos un tipo derecho"

(El contacto era a las 18.30 horas en la parada de taxis de la Plaza Colón. El había llamado. Llegamos unos minutos tarde. Esperamos. Sobre la plaza, un hombre morocho, con barba en candado, nos observa. La identificación del vehículo de LA REPUBLICA no era demasiado evidente. Un cambio de miradas, un gesto, la confirmación de identidades, y el hombre ingresa al automóvil, que comienza a rodar buscando algún lugar tranquilo para conversar. El grabador se enciende antes de comenzar a hablar. Mira la luz roja del micrófono y acepta. No duda al responder.)

 

–¿Tú eres hermano de Washington Resola?

–Yo fui jugador de fútbol, fui procesado por un asalto… Fui procesado no, en realidad, me mandó preso él, mi hermano. Fue en el año 97.

–¿Estabas en el caso de un asalto?

–Me quisieron meter el caso del BPS de La Paz. En esa época me robaron la guita y con esa guita compraron Federal Seguridad.

–¿Tu nombre es…?

–Edgard. Edgard Resola.

–¿Hermano de Washington y de Héctor?

–Sí. Pero Héctor no tiene nada que ver. Héctor es el contratista de fútbol, socio de Ignacio Rospide.

–¿El que tenía a Emerson en Defensor?

–Ahí va. A Emerson, a Eleomar.

–¿Vos sos Edgard, el que jugó al fútbol?

–Sí, jugué en Racing, en Wanderers y después estuve trece años en Francia.

–¿Tuvieron problemas en Francia y fueron deportados?

–A mí no. El deportado fue Washington Resola. Yo me vine en el año 96 con mi familia. El fue deportado de Francia por trabajo en negro. Compraba autos chocados dados de baja, los reparaba y los volvía a vender. Lo deportaron en el año 80. Después acá lo detuvieron en el aeropuerto porque se había robado un anillo adentro del avión.

–¿Washington te había llevado a Francia?

–No, yo fui por mi hermano Héctor que había jugado allá y me conectó con el Clemound Ferrand. Después jugué en otros equipos, hasta que tuve una lesión y puse un negocio. Después me casé y me vine. Lamentablemente, en el 96 acá, viví una situación en la que perdí mi dinero, mi familia y me involucré en cosas.

–¿Qué hacés ahora?

–Estoy desocupado. Vivo con mi padre después de 20 años. Me ha ido muy mal. He perdido mi familia, mi mujer y mis hijos, un poco gracias a la buena voluntad de mi hermano. Fui perseguido por la Policía hasta hace poco tiempo. Ahora me han levantado la mano porque estoy haciendo las cosas legal y por intermedio de abogados. Pero la verdad es que él me ha complicado la vida. Yo lo peor lo hice en el año 97 y me comí nueve meses de cárcel. Después me quisieron involucrar con el tema del BPS de La Paz, pero fue para sacarme dinero que yo había ganado jugando en Honduras, en los últimos siete meses de mi carrera. Después de ahí, se me terminó la vida.

 

Los contactos

(En los gestos y el tono de voz de Edgar Resola se desprende dolor y rencor. La conversación transcurre en el asiento trasero del móvil de LA REPUBLICA, que no encuentra en Avenida Garzón un lugar discreto donde continuar la charla. La luz del grabador dibuja líneas rojas en el aire, al ir y venir tras las palabras de los interlocutores. El entrevistado habla de todo, de todos y contra todos.)

–¿Qué es lo que querés denunciar de tu hermano?

–El tema ahora es que él vive desde el año 84 transando con la Policía. El es alcahuete y ortiba de los milicos. El ha perdido fortunas por pagar para no ir preso.

–Esperá. Contame desde un principio. ¿Cuando vino de Europa, tu hermano Washington ¿a qué se dedicó?

–El se puso a venderle IVA al coronel Ramón Albornoz.

–¿Que entonces era el dueño de Federal Seguridad?

–Sí, hasta que mi hermano terminó haciéndolo pedazos al viejo.

–¿Es así que su esposa se queda con la mayoría de las partes de Federal Seguridad?

–Ahí va.

–¿El queda como administrador y trabaja con el coronel Eduardo Ferro?

–Sí, se queda con el Toto Ferro, que es, al mismo tiempo, el que hace el contacto para darle plata a los colorados.

–¿Cómo los contactos?

–Ferro es el que tiene el contacto, por intermedio de los militares con el Partido Colorado. Tanto con Hierro, como con Sanguinetti, como con Jorge Batlle. Que son los que más o menos le dan una protección dado que él fue uno de los más grandes torturadores de este país.

–Sí, está denunciado por el secuestro en Porto Alegre de Lilián Celiberti y Universindo Rodríguez en 1976, entre otras cosas.

–Ahí va. El cara de perro, que el número de teléfono y todo de la casa de mi hermano en Avenida Italia y Cooper está a nombre del Toto Ferro.

–¿Es en la Federal que se produce el incidente en el que tu hermano Washington denuncia al coronel Juan Del Pino por amenaza de muerte luego de que lo despidiera a él y a su hija?

–Sí, todo es por lío de mujeres. Del Pino es un amigo, un tipo que aparte de ser militar, es un tipo que va de frente, no es ningún canalla. El tuvo problemas con Del Pino y yo estuve presente el día en que el general Amado le dijo a mi hermano: «Lo que se le hace a un militar se paga y usted Resola lo va a pagar».

–¿Eso dijo el general Fernán Amado y después terminó destituyendo al coronel Ferro?

–Eso le dijo. Porque Ferro se queda con él por una joda muy grande que habían hecho con un paraguayo de origen árabe.

–¿Amir Abou Saleh?

–No, con el otro. Con Benhamou, el que compró las acciones del Banco Pan de Azúcar.

–¿Pero ellos no habían sido acreedores de un árabe paraguayo del que fueron acreedores por 800 mil dólares?

–Ellos estuvieron involucrados con los dos. Con el del Banco Pan de Azúcar estaban por intermedio de Lacalle. Y después se le quedaron al otro paraguayo con Coyote y con una casa en Bulevar España.

 

Los negocios

(La conversación se hace entrecortada. El vehículo vuelve hacia Colón, aunque ya no importa encontrar un lugar. Edgard Resola parece cómodo al conversar en el auto. Salta de un tema al otro, pero tiene clara su intención de revelar todo lo que pueda sobre las actividades de su hermano).

–¿Cómo fue que te quisieron involucrar en lo del Banco de Previsión Social en La Paz?

–Como se dijo en la prensa de la época, había 60 mil dólares que la familia me había sacado a mí y con la que terminaron comprando la agencia Federal Seguridad. Yo no fui procesado por ese asalto. A mí me dieron una tentativa de rapiña al del cambio Parodi. Lo mío fue una entrega.

–¿Pero por qué Lissidini vincula a tu hermano Washington con el contrabando? ¿Qué tiene que ver la importación de cerveza?

–Porque el tema de la cerveza es simple: Carlos «Mamita» es uno de los más grandes contrabandistas que hay en este país. Y hay un tipo, que tiene el mismo nombre que un prestamista. uno que tiene un comercio aquí en el barrio de los judíos, que se tiró a la presidencia de Liverpool hace poco.

–¿Cómo era ese negocio?

–Sale un negocio por el que revientan una cuenta de «Mamita». Tapizaron todo Montevideo con una cuenta de cheques que reventaron. Y el flaco los agarra in fraganti remarcando la cerveza y les pide la coima.

–¿Qué flaco?

–De Sicco. Y hacen el arreglo, como es común y normal –vamos a ser honestos– y le dan veinte mil dólares en cheques. El problema es que los cheques jamás fueron cubiertos.

–¿Se los dan a De Sicco?

–Se los dan a De Sicco. Y ahí es que De Sicco lo anduvo buscando para boletearlo. Y él se escondió durante dos meses en la isla del Viscaíno en Fray Bentos. Ahí es donde está el otro contacto, porque él le da plata a los blancos por intermedio de Nasario Pomi, un político blanco de allá de Fray Bentos que fue uno de los capos de la estiba acá en el puerto. Uno que en los años 90 tuvo unos problema por haber firmado unos pagos a la gente de la estiba, junto a Ramos que era director de la estiba en la época.

–¿Tu hermano por qué va a la isla del Viscaíno, no es de un francés?

–La isla es de unos franceses que los trajo mi hermano Héctor en el año ochenta. Uno murió enseguida y el otro es un viejo degenerado que no sirve para nada.

–¿Pero tu hermano Washington tiene un poder sobre la isla por el que se la quedaría cuando el francés muera?

–Lo único que hay es un poder de administración. La isla pertenece a los hijos del francés y a los sobrinos.

–¿Ahí es donde viene gente a cazar jabalíes?

–En la isla no se caza nada, porque no hay nada.

–¿Pero no hay una estancia, también, por allí?

–La Estancia es La Rueda, que no sé si la están administrando porque le han robado todo, la maquinaria la han vendido.

–¿Es donde va a cazar gente que viene del exterior, de Francia?

–Sí. Ahí se puede ir a pegar unos tiros. Yo mismo he ido a tirar algo.

–¿Pero nada más que eso, nada que implique otra cosa como aparatos o entrenamiento?

–No, no, no. No es un campo de entrenamiento.

 

Los amigos

(Edgard Resola es consciente de lo que implican sus declaraciones. Sabe sobre los contactos. Entiende de los negocios. Conoce a los amigos y a los enemigos. Menciona situaciones, revela hechos, nombra a protagonistas. No calla nada de lo que sabe y no profundiza en lo que no tiene conocimiento).

–¿Qué pruebas concretas tenés contra tu hermano Washington? ¿Por qué él salió frente a la televisión diciendo que no tiene nada que ver con nada?

–Como él salió ante la televisión, la verdad es que me dejó impresionado. Porque salió asustado. Yo lo conozco. Fue un manotazo de ahogado. El salió a la desesperada y yo te explico por qué. El le debe a mi hermano Héctor 180 mil dólares y lo cagó. Y no tiene línea para cambiar cheques y vivir. El viene de reventar varias cuentas, que una de ellas ahora mismo está en un cheque depositado en un juzgado a nombre de Washington Resola y un abogado al que hace poco le sacaron el título.

–¿A qué cosas ha estado vinculado Washington Resola?

–Washington Resola estuvo vinculado hasta en el tráfico de cocaína, en los años 91, 92, 93 y 94. Con el Beto Lemos, con Mario Cantero, con Pereda, con el mismo Bica, con Silveira.

–Ahora ¿cómo se prueba todo esto?

–Eso sólo hay que buscarlo. Ellos trabajaron con la línea de Pluna por intermedio de Parodi que era el que la llevaba. Segundo estaba Milton Ramos que era uno de los principales cabecillas del movimiento. El Hugo Palomeque, Benito Cornelius y otro.

–¿Pero por qué él sale ante la opinión pública?

–Porque está buscando la manera de que no lo limpien, porque él sabe que está parado en un palo muy podrido.

–¿Y por qué lo acompañan todos los que lo están apoyando?

–La verdad de cuál es el interés por el que lo está acompañando el diputado Lara y otros, a un tipo como él, no lo entiendo. ¡No lo entiendo. El fue procesado en el año 90 por tráfico de autos del Paraguay.

–¿Sin embargo, su prontuario cuando lo pidieron de Aduanas apareció limpio?

–Y sí, se lo arreglaron. Como él siempre pagó lo arreglaron. Hace poco tiempo, un año, también, él estuvo involucrado con el tráfico de un auto al Paraguay, un taxi Mercedes de un amigo de mi hermano que lo quería cambiar. Washington tenía el contacto para llevarlo para Paraguay. Lo llevaron y lo cambiaron por cinco quilos de cocaína. El auto todavía esta en Paraguay.

–Pero ¿quiénes son los amigos de tu hermano que lo pueden estar protegiendo, más allá de lo que decís sobre que compra a policías y juzgados?

–Es un tipo que hace muchas pantallas. Es un tipo que tiene mucho conocimiento a nivel militar. El tiene a Ferro.

–¿Sigue en relación con Albornoz?

–No. A Albornoz no. Con Del Pino hizo las paces a través mío porque yo tengo mucha amistad. También tiene al lagarto Grignoli, otro ex militar al que lo echaron, lo dieron de baja, pero que se mueve mucho a nivel político también. Y ahora tiene a uno de la Fuerza Aérea, que es socio de él en la compañía de limpieza Servilan, si no me equivoco, que es coronel retirado y se apellida Muiño.

 

Las implicancias

(El último tramo de la conversación transcurre en un bar de Garzón. Sentados a la ventana, junto a una mesa de billar, se le pide fotografiarlo. Primero duda, y luego, cuando acepta que sus denuncias no pueden ser anónimas y censura sus respuestas a temas que a él pudieron implicarlo judicialmente, termina posando para la cámara. Sabe que su estado público es, quizás, su mayor garantía y resguardo).

–¿Los negocio de Washington Resola hoy, cuáles son?

–Hoy en día es el cambio de cheques y la calesita. Como te dije hay un cheque de él que lo tiene en sus manos el juez.

–¿Y la cerveza qué es, un juego de importación?

–La cerveza es importación y tenía la cuenta de Carlos «Mamita» para reventarla.

–¿Y tu hermano le debe plata a Ortiz?

–Estan los dos en la manija.

–¿Por qué denuncias públicamente a tu hermano? Parece una historia de Abel y Caín.

–El tipo siempre se ensañó conmigo. A mí me manda preso en el 97 por plata, me entrega él, dicho por la propia boca del hijo, mi sobrino Marcelo que ahora esta en Ibiza. Lo dijo adelante mío y del padre: «Vos lo mandaste preso al tío, porque yo te escuché.» Después supe la realidad de las cosas.

–¿Qué hago con estas declaraciones? ¿Las publico como me las contás?

–Buscale la vuelta como que fueron contadas por alguien.

–No puedo contarlo de una voz anónima.

–No me involucres en cosas mías que me puedan arrancar la cabeza.

–No te involucro en cosas tuyas que dijiste, pero todo lo que tiene que ver con tu hermano lo publico.

–Sí, eso sí. En el resto sí, porque es un tipo que está al límite de la legalidad en todo. Fijate que dejó una empresa con 450 personas tiradas en la calle.

–¿La empresa de seguridad?

–Sí, ahí no le pagó un peso a nadie.

–¿A vos te motiva hablar el que él haya salido a la prensa?

–¿Que salga a la prensa y de víctima? O sos bandido o sos un tipo derecho, como es mi hermano Héctor que no le debe nada a nadie. El otro lo único que ha hecho con todo esto es ensuciar a la familia. Vos estás dando plata para mantener económicamente a ciertos partidos para que te den una ventaja y del otro lado igual les estás tirando mierda.

–¿En qué?

-Yo conozco gente que está trabajando para Lissidini. El caso de Héctor Alvarez, el caso de Olivera, yo los conozco, son todos con antecedentes. Pero viva la cara de ellos si están trabajando. ¡Qué le van a hacer! Es cierto que están ortibeando, pero no los voy a mandar presos. Ellos trabajaron con Washington Resola. ¿Entendés lo que te quiero decir? Han
sido compañeros de andanzas. Washington Resola ha salido a hacer procedimientos con autos de él, con Mario Cantin y con Miguel Pereda, con Perico Bentancur, que todavía está preso. Yo conocí a gente, cuando la muerte de González, que se reunía en el taller de Agraciada y Asencio.

–¿Y tu hermano qué tiene que ver con el caso González?

–Mi hermano andaba con todos ellos, nada más. Tanto con Washington De María como Coito. El siempre anduvo involucrado con todo lo que era policial, en toda la miliquería. El siempre estuvo ahí. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje