"Estoy dispuesto a conversar con Gallinal, Larrañaga, Astori y con Raúl Sendic, que es inteligente"

RAUL LEGNANI

 

-Tengo aquí un libro suyo de 1993, Unificación o caos, el dilema de la sociedad moderna, ¿por dónde caminó la vida?

-Yo creo que seguimos con el mismo dilema, porque seguimos estando los mismos. Y este es uno de los grandes problemas que tiene el país. En 1993 los protagonistas políticos eran los mismos que hoy y los dilemas los mismos. En ese tiempo transcurrieron nueve años, que en este tránsito de un siglo a otro es mucho. El problema que tenemos hoy es que nos quedamos rezagados respeto al mundo, a los cambios generacionales, a los cambios institucionales y empresariales.

-¿Cuál es la clave del estancamiento?

-Es ese maniqueísmo en que ha caído la sociedad uruguaya, donde hay media sociedad que piensa una cosa y media que piensa todo lo contrario. Y así no avanzamos ni en un sentido ni en otro. Por eso creo que el mejor mecanismo para destrabar esta situación es que hay que hacer un corte transversal, para que haya otro tipo de corte que no sea éste que nos tiene divididos en dos.

Hemos estado en un modelo económico sustentado en al atraso cambiario, en una postergación de los sectores exportadores y agroindustriales, que son los que han ido pagando todo el costo de este programa de estabilización que se instrumentó con el atraso cambiario. En cambio hemos priorizado el consumo interno y el sector financiero. ¿Quién optó por este programa? ¿Alguien proclamó alguna vez que iba a hacer un programa de atraso cambiario? Nadie. Hoy todos tenemos claro que el modelo alternativo, que es el modelo exportador, es el intelectualmente más valioso.

-Está bien, los gobiernos son los responsables, pero las capas medias uruguayas, por ejemplo, de la vida con el modelo del atraso.

-El gobierno de Lacalle tenía la alternativa de generar la alternativa del aumento del consumo con el atraso cambiario y lo hizo, generando durante cuatro años el espejismo de la mejora del consumo, cuando en realidad estábamos peor, porque estábamos destartalando el aparato productivo. Ahora tenemos que generar caminos de mediano y largo plazo. Consensos que vayan mucho más allá de los cambios de los gobiernos. Yo creo que es posible definir un modelo agroexportador, por parte de responsables políticos de diversos partidos. Si esto se puede, acordemos medidas de aliento a las exportaciones, más allá de quien sea el gobierno electo en la próxima elección. Mientras que hoy el país está desesperanzado porque no tiene un rumbo claro. De pronto con el modelo agroexportador no nos llenamos de bienes de consumo del exterior, incluso podemos llegar a tener dificultades de costos sobre ciertos productos, pero seguramente vamos a estar creciendo de forma genuina, creciendo en la exportación, creciendo en la producción.

-Hace pocos días hubo una crisis de la política monetaria del país…

-Colapsó el modelo de atraso cambiario.

-¿Esas crisis, los pasos que el gobierno ha dado hasta ahora, abren la posibilidad de caminar en la dirección de un modelo agroexportador o todavía no sabemos dónde está la costa?

-A Bensión le explotó en la mano una bomba que se estuvo armando durante diez años. Si en cinco meses se le fueron 1.500 millones de dólares en reserva, tuvo que recurrir al FMI para que le diera reservas para resolver la situación.

En la carta de intención que firmaron con el FMI, por primera vez se enuncia el fin del modelo de atraso cambiario, por primera vez se dice que el ancla nominal no va a ser más el tipo de cambio, sino que va a ser la base monetaria. Pero al otro día que uno lee eso, aparece la suspensión de la devolución de impuestos a las importaciones. Entonces, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra, si son contradictorias? En esa carta también se habla de la reactivación productiva y toda la reactivación que se piensa tiene que ver con desregular servicios que hasta ahora han sido prestados por la actividad pública, para que sean realizados por los sectores privados. De esa forma, dicen, se va a reactivar la economía por las inversiones en la electricidad, en agua potable, en saneamiento, en telecomunicaciones. Pero este no es el modelo de crecimiento de exportación. ¿Dónde están las medidas para alentar la producción del sector productivo uruguayo que es el que va sustentar la economía de los próximos años? Esas medidas no están en ningún lado. No se habla de eliminar los costos uruguayos, de tratar de ser más eficientes en la actividad pública. Para lograr este consenso en defensa de un modelo agropexportador, hay que dejar de hacer pruebas como las que se hicieron en estos últimos años: como la tablita en los años 80, como fue esa otra que se implementó en el gobierno de Lacalle y que explotó ahora.

-¿Usted está reclamando que haya voluntad política para impulsar esa propuesta?

-Uno tiene la sensación de que alguien que plantea una medida de este tipo, enseguida aparece toda una irritación producto de que los partidos están siendo conducidos por tres o cuatro personas que tienen una discusión entre ellos, donde estamos todos mirando como discuten entre ellos. Esto es resultado de que los partidos no están funcionando, lo que se vio agravado por los cambios de la Constitución de 1997, lo que hizo que los partidos quedaran con una verticalización como no había antes.

-Pero los partidos políticos existen y tienen una fuerza cultural muy grande…

-Pero su funcionamiento está siendo cada vez menos democrático. El objetivo de un partido político en una democracia debe ser el vínculo entre los electores y el poder. Cuando los partidos políticos no funcionan, cuando se van concentrando en determinadas elites que no dejen que se filtren las opiniones de la gente, los partidos dejan de cumplir con su rol. Esto es lo que está ocurriendo, por lo menos, en mi partido. El Partido Colorado ha concentrado su acción en la voluntad de dos personas y prácticamente ha perdido el contacto con la gente.

-Da la impresión que el partido que funciona menos es el Colorado. El doctor Lacalle hace un gran esfuerzo, reúne organismos, hace asambleas, el Frente Amplia acaba de hacer elecciones internas, tuvo su Congreso…

-No, no. Yo no puedo hablar de otros partidos, me estoy refiriendo al Partido Colorado.

-En el Partido Colorado hay como un pacto de silencio entre dos grupos de poder.

-Ni siquiera de dos grupos de poder. Son dos personas (alude a Batlle y a Sanguinetti, sin nombrarlos) que concentran el poder, logrando que la gente se aleje. Son dos personalidades que no cuestiono en cuanto a su peso, su trayectoria, su gran jerarquía como estadistas, pero la concentración de poder que han logrado está haciendo que el Partido Colorado vaya perdiendo toda una generación de dirigentes que está muriendo o que está muriendo políticamente o se está apartando del partido. El Partido Colorado perdió a un hombre como Víctor Vaillant, hace unos días José Luis Guntin anunció que se iba del partido. Hay una generación -Manuel Flores Silva, Ope Pasquet- , a la que por distintas razones se le cerró todas las puertas. Y esto no es accesorio, porque estas son las cosas que terminan en modelos políticos y económicos que no tienen nada que ver con la realidad y con lo que la gente piensa.

-Ahora esa no es la historia del Partido Colorado, que siempre supo construir el relevo generacional…

-Ese es el viejo Partido Colorado, es el partido de que alguna forma acompasó el ritmo de los cambios del Uruguay en el Siglo XX, desde José Batlle y Ordóñez en adelante. Es que estas dos personas, hoy, no tienen intención de que surjan nuevos valores o si surgen que sean
valores totalmente controlados o condicionados.

-La ley de Lemas tan criticada y derogada en 1997 abría espacios a las distintas opiniones dentro de los partidos…

-Sin duda. Le planteo mi caso. Soy batllista, colorado de toda la vida, no niego mi vocación política, como tampoco niego que hoy hay mucha gente que me está alentando a volver, digo que voy a volcar mi vocación política en un sector independiente. ¿Tiene lugar un sector independiente en el Partido Colorado? El tiempo la va a responder.

-¿Esa pregunta se la ha hecho a algún dirigente actual del Partido Colorado?

-Yo diría que la hice y se me contestó que sí, pero los hechos son los hechos y siempre son más importantes que las palabras. Estamos ante una prueba de fuego porque mucha gente- y es mucha la gente- que me está induciendo a recorrer ese camino. ¿Tiene el Partido Colorado realmente espacio para un sector independiente o se ha transformado en una organización verticalista que no tiene lugar para otras personas que puedan pensar distinto? En otra época esta pregunta no había que ni formularla, pero ahora con la nueva Constitución no se favorece a la historia de los partidos históricos.

-Si hoy usted estuviera en el Senado ¿votaría la censura del ministro Alberto Bensión?

-No me lo he planteado. Yo no creo que Bensión en sí sea el responsable de esto, porque fue una bomba que le explotó a él. Creo que muchas de las cosas que se han hecho y que ha logrado hacer Bensión son méritos de él, fruto de la credibilidad que él tiene. Por eso pienso que Bensión paga los platos rotos. Pero sí creo que hay que censurar a esta política económica y a este modelo que se inició en 1991. Cuando yo me fui del Banco Central señalé que se estaba ingresando a un proceso de atraso cambiario que en un largo plazo iba a tomar muy mal y que iba a terminar en una devaluación. Ahí me dijeron de todo, hasta me acusaron de violar la Constitución. Lo que sí es necesario condenar es esa política que es la del gobierno del doctor Lacalle, la que continuó y no interrumpió el doctor Sanguinetti y que siguió Batlle.

-Pero Batlle va a estar dos años y medio más en el gobierno. ¿Es posible convencerlo de que cambie de política?

-No sé si se puede convencer al doctor Batlle y creo que no es una tarea fácil. Creo que es una tarea de entre todos logran los acuerdos, que para lograrlos se necesita un corte transversal. Y el corte transversal pasa porque gente de todos los partidos que estamos en la misma, que pensamos lo mismo, que tenemos la misma actitud frente a los problemas, podamos construir puentes.

-¿Con quién está dispuesto a hablar?

-Con Francisco Gallinal, con Jorge Larrañaga, del Partido Nacional. En el Frente Amplio con Danilo Astori, con gente como Raúl Sendic, cuyo nombre induce a una situación de extremismo, pero es un hombre profundamente inteligente. También con mucha gente del PIT-CNT, con Lalo Fernández, con AEBU. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje