En la planta de TEM, cuando estalló el conflicto a raíz de la visita del ministro Sanguinetti
La presencia del ministro de Industria, doctor Julio María Sanguinetti, en la planta de la fábrica de electrodomésticos TEM, en Camino Carrasco, generó un conflicto de proporciones cuyo final es incierto.
Invitado por el directorio de la empresa que está gestionando un crédito del exterior el joven ministro, benjamín del gabinete de Pacheco Areco, concurrió a visitar lo que los ejecutivos de la empresa pretendían exhibir como una fábrica modelo.
Se había convocado a un equipo de fotógrafos para documentar gráficamente una escena edificante: obreros trabajando en orden bajo la mirada paternal del Capital y el Estado.
Sin embargo, no bien el ministro y su séquito entraron a la planta, resonó en todo el local la voz de «Â¡ahora!», que implicaba la inmediata detención de tareas. Poco a poco fue cesando el estrépito de tornos y balancines al tiempo que se descomponían los rostros de patronos y autoridades del gobierno: los operarios acababan de aguar la fiesta destruyendo la mise en scène programada por la empresa. El ministro y el gerente sólo pudieron sacarse una foto junto a un torno sin funcionar.
Nuestro corresponsal recogió las declaraciones de Nicola Cetraro, secretario del sindicato, quien manifestó: «Los trabajadores no estamos dispuestos a ser usados como objetos, para ser exhibidos y filmados con fines propagandísticos, como si fuéramos parte de la fábrica y sus instalaciones. Es una desconsideración que no estamos dispuestos a tolerar».
Al retirarse, visiblemente molesto, el ministro alcanzó a decir por lo bajo: «Nunca había visto una violencia tan bien organizada».
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