Denuncias en San José
En ese momento se conformó una comisión investigadora que resolvió «responsabilizar administrativamente a la persona que estaba a cargo de la Junta en ese momento, la prosecretaria Sofía Besterli». Cabe aclarar que el secretario general (Rebollo), estaba de licencia cuando entregaron los equipos de computación y, según Pianzzola, «Besterli liberó un cheque por 8.500 dólares sin controlar lo que recibía, eso generó la duda de si la empresa no entregó determinadas partes nunca, o si las cosas faltaron después, de dentro de la Junta» (LA REPUBLICA pudo constatar que lo sustraído a las computadoras era el software).
Ese punto no se pudo establecer hasta el día de hoy, «pero en las dos situaciones, la responsable era ella». «Se me pidió que hiciera un sumario administrativo de esta persona. También se responsabilizó al presidente de ese momento, Jesús Pérez» (pero que desde que dejara el cargo quedó afuera de todo cuestionamiento, «porque el cargo era político»). Besterli alega haber recibido «bultos», y no haber abierto los paquetes «porque no se estila, ninguno en mi lugar lo hubiera hecho, yo no entiendo nada de computadoras, no había respaldo técnico y no tenía forma de saber qué me entregaban y qué no. En la Junta no existe protocolo administrativo ni inventario, hasta hace unos meses atrás, de lo que había en la Junta. Tampoco teníamos legajo personal, se hizo por lo que me sucedió a mí».
Besterli fue juzgada «con todas las garantías. El abogado Pucheu pidió entre tres y cinco días de suspensión, y yo y el secretario general decidimos aplicarle el mínimo, de tres días». Ese fue, según Pianzzola, «el resultado final del sumario que provocó la irregularidad de las computadoras», la Justicia continúa investigando, «para encontrar al culpable». Explicita entonces que «el abogado Pucheu es del mismo sector político que Besterli: chiruchista».
Sin embargo, «extrañas coincidencias apuntan a dicha funcionaria», estima Pianzzola. «La noche en que el Plenario de la Junta Departamental votaba el informe de la comisión preinvestigadora y hacía responsable a Besterli de los faltantes de las computadoras, me robaron el videograbador de la Junta delante de mis narices». Inmediatamente de terminada la sesión de la Junta, a las 12 de la noche, fuimos a hacer la denuncia».
Las llaves
El tercer hecho «curioso» se produjo cuando la delegación de ediles de San José viajó a Ciudad del Este (Paraguay), para participar del Congreso Latinoamericano de Ediles. Pianzzola viajó, Rebollo (secretario general) también, por lo tanto correspondía a Besterli quedarse como encargada de la Junta. «El día anterior a la partida la llamé a mi despacho para hacerle entrega de la llave del edificio y decirle que quedaba a cargo de todo. Ella se negó a recibir la llave y la excusa que me dio fue que temía que en esos días robaran la Junta», asegura Pianzzola.
A los dos días robaron la Junta, llevándose una filmadora y varios teléfonos. «Lo curioso es que la filmadora estaba en el despacho del secretario general y la llave de ese despacho estaba en el escritorio de Besterli. Así que entraron a la Junta con llave de la Junta, fueron derecho al escritorio de Besterli, del cajón agarraron la llave del despacho de Rebollo, se llevaron la filmadora y la llave la dejaron donde estaba». Es seguro que no forzaron las cerraduras, por tanto el responsable, y la pista segura que sigue la Policía, apunta a alguien interno de la Junta, que conocía su funcionamiento. Además, según el edil, Besterli «hizo la denuncia sola, sin comunicarle antes al vicepresidente Mauricio Viera, como correspondía absolutamente, porque al ausentarme yo, él era el presidente». Por su parte, Besterli relata que el día antes a la partida al Paraguay, Pianzzola la llamó para mostrarle la filmadora, objeto que «jamás utilizaba, ni sabía dónde estaba, ni necesitaba para absolutamente nada. Me mostraron a propósito donde estaba la cámara».
Pianzzola explicó también que redujo el número de llaves a seis, cuando comenzaron los problemas y decidió cambiar las cerraduras. Las tendrían las dos limpiadoras (para abrir la Junta), los dos choferes (para cerrarla), una el secretario general y otra el propio Pianzzola, «todos los funcionarios me entregaron la llave enseguida, pues Sofía Besterli me dijo que la había perdido hacía meses. Al otro día me la trajo». Consultada Besterli, argumentó que «la llave perdida estaba dentro del forro del bolso que utiliza para trabajar, la encontré ese día», por otra parte, Besterli aseguró que la única persona que no entregó la llave de la Junta antes de irse a Paraguay, fue el presidente Pianzzola.
«Alguien con mucha saña está manejando los hilos», dice Besterli, «utilizando viles mentiras cuando hay ediles que reclaman que se traten temas verdaderamente importantes».
«Broche de oro»
«El sumario finalizó la semana pasada cuando le apliqué los tres días de suspensión a Sofía Besterli», dice Pianzzola. Entonces, «el esposo de ella tiene un altercado en la calle con el edil colorado Mallada (que apoya la candidatura blanca de Juan Chiruchi)».
Mallada radica contra Julio Cesar Martínez una denuncia policial y plantea una cuestión de fueros el viernes en la Junta para ser tratada el lunes, «o sea que ya todos los que trabajamos en la Junta sabíamos que iba a tratarse un tema que cuestionaba al esposo de la prosecretaria». «El lunes, a mitad de la media hora previa, me comunican que ese sujeto estaba afuera, entonces, antes de entrar en el tema específico solicité un cuarto intermedio y me reuní con los dos vicepresidentes para plantearles que yo tenía la obligación de prevenir los desórdenes y de darle garantías absolutas a todos los ediles para que pudieran hablar sin amedrentamientos».
«Así que le pedimos a Sofía que intercediera, para no caer en la violencia de echarlo delante de la prensa y de todo el mundo», relata Pianzzola. Y añade Mallada: «La respuesta que tuvimos de ella fue un montón de improperios, insultos y un portazo. ‘Mi esposo no se va y no lo va a sacar nadie de acá. El presidente resolvió llamar a la Policía y lo sacaron». Agrega Pianzzola: «Al otro día nos reunimos y le aplicamos nuevamente tres días de sanción, por la falta de respeto seria que cometió contra las tres máximas autoridades de la Junta».
Consultado el edil Mallada, afirmó que el esposo de la prosecretaria lo había «seguido hasta un canal local, amenazado y empujado en la calle, queriendo intimidar. Me dijo ‘no sigan hablando de mi mujer porque soy muy macho y (groserías)’. Hay testigos». También, según palabras de Mallada, entró «hace unos meses a la Junta gritando y amenazando con un revólver y buscando al presidente Pianzzola, diciendo que lo iba a matar» (pero no lo encontró).
Desfile por el Juzgado
Mauricio Viera, el vicepresidente de la Junta aseguró: «Por el tema de las faltantes en las computadoras hemos desfilado por el Juzgado, entre ediles y funcionarios, alrededor de 10 o 15 personas. El único que fue llamado a declarar dos veces, que no es ni edil ni funcionario, es el esposo de Sofía Besterli, no llamaron a los esposos de nadie más».
El esposo de Besterli a su vez, pone en tela de juicio la ética de Mallada, «quien cobra por los 300 litros de nafta que corresponde a cada edil, pero no tiene auto. El no puede hablar de los demás porque cobra un dinero que no le corresponde y todo San José lo sabe, igual que Pianzzola. Están tirando la madeja para otro lado, y le mienten al pueblo. Mallada miente, el amenazado fui yo, por Mallada». Ante la acusación Mallada se defiende argumentando que tiene derecho «a alquilar un vehículo con ese dinero, o ponerle com
bustible a un auto familiar».
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