Denuncian que aplican distinta vara al juzgar la conducta del alumnado

Padres de un ex alumno acusan al Liceo Militar por acciones "arbitrarias"

María Adelaida Lefko y Hugo Santoro son los padres de Martín Santoro, un joven de 16 años que ingresó en febrero de 2001 con la aspiración de cursar la carrera militar y egresar con una profesión.

Pese a las advertencias de su padre, Martín –junto a otro joven– incurrió en lo que en la jerga castrense se denominan «novatadas» ante alumnos de menor grado.

Le hizo ‘pagar’ a otros jóvenes con ejercicios de gimnasia, algo que, si bien es una práctica habitual, escapa a los reglamentos disciplinarios, se lamentó su padre, quien con esfuerzo había financiado los estudios de su hijo. Sin embargo, ambos exigen «justicia» y denuncian que, situaciones presuntamente más graves –incluso hasta con ribetes escandalosos– no son castigadas con la debida firmeza. He aquí el testimonio de ambos padres:

–Ustedes son los padres de un ex alumno del Liceo Militar. ¿Qué denuncias quieren formular respecto a este instituto?

Madre: Denunciamos que chicos que cometieron la misma falta que Matías –ellos llaman pagar, hacer pagar a los nuevos con ejercicios físicos, no con daños físicos ni lastimaduras– no fueron castigados como son hijos de oficiales, ingieren alcohol en clase y fueron descubiertos y les han dado penas mínimas, o el caso de oficiales que tienen relaciones con alumnas, situaciones estas que si el director las sabe no las tomó en cuenta, o sus subalternos no se lo hacen saber. Hay testimonios de alumnas de hace un mes y medio, que se lo elevaron a la capitana del grupo, le dieron los nombres de los oficiales, y los nombres de las alumnas. Y ella lo debe haber dejado en su cajoncito.

–¿Hablamos de relaciones sexuales o violaciones?

Madre: Relaciones sexuales. Y las alumnas se jactan de estos hechos. Hablamos con el director del Instituto, hablamos con los ayudantes del comandante en jefe del Ejército, Carlos Daners. Pedimos justicia, si mi hijo –que reconozco es una falta– se equivocó y fue castigado con la pena máxima, que estas irregularidades también sean penadas, y nosotros recién a partir de ahí vamos a tener consuelo, vamos a creer que realmente se hizo justicia.

–¿Por qué fue dado de baja su hijo?

Madre: A Matías le dijeron que pidiera la baja debido a que les hizo pagar a dos compañeros nuevos.

–¿Qué significa «pagar»?

Padre: En la jerga de ellos, significa hacerles hacer ejercicios, correr, lagartijas, cuclillas, etc. Es una tradición, se hizo toda la vida en el Liceo Militar.

–¿Cuál fue la respuesta del ayudante de Daners?

Madre: La respuesta del mayor fue algo así como que las cosas se cortan por el hilo más fino. Hablando vulgarmente, dijo ‘cuantos más porotos tenemos en el brazo, más poder tenemos’.

–¿Qué les dijo el director del Liceo Militar?

Madre: Le planteé que si el había sido tan justo, qué medidas iba a tomar ante determinadas irregularidades que estaban pasando con oficiales. Me contestó que eso a mí no me competía. Yo le respondí que sólo me iba a sentir bien cuando viera que se tomaban medidas. El oficial en ningún momento puede tener confianza con el alumnado. Un oficial fue trasladado este año porque tenía demasiada confianza con los alumnos. ¿Qué pasa con estos oficiales que tienen relaciones con alumnas? Se pasa por alto.

–¿Cuándo entró Matías al Liceo militar?

Madre: El 12 de febrero de 2001. Hace cuarto año, no tuvo nunca una amonestación, ni una observación. En abril, un mes antes de la baja, le dieron un premio al mérito, otorgado por el director del Liceo Militar, por haber defendido en la vía pública a unos compañeros para que no los lastimaran. O sea, no tuvieron la mínima consideración.

Padre: El se dio cuenta de que iban a agredir a tres compañeros, dos chiquilines y una chiquilina, y se bajó de un taxi a defenderlos.

Lo premiaron por el valor que tuvo, por meterse y ahora le dan de baja, no entiendo. *

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