Documento señala como un "debe" la reforma del Estado

Economistas ligados a Seregni comparten la filosofía del ajuste

El documento, conocido como de los «economistas jóvenes» del EP-FA y que fuentes frentistas vinculan al Instituto 1815 dirigido por el general (r) Líber Seregni, está fundamentado en la concepción de que la actual crisis que vive el país tiene su origen exclusivamente en factores externos y no en las consecuencias de la aplicación del modelo neoliberal como sostiene la izquierda.

Ese precisamente fue, añadieron las fuentes, uno de los motivos del rechazo que el mismo recibió de la reunión de los senadores «cabeza de lista» con Tabaré Vázquez.

El punto de partida del texto sostiene que «existe un creciente consenso respecto a que la sociedad uruguaya está atravesando la crisis económica más profunda y más prolongada de los últimos 100 años. La misma tuvo su origen en un shock externo sobre los términos de intercambio en los años 1999 y 2000, que profundizó los problemas que trajo aparejada la caída de los precios de los commodities en 1997 y el corte abrupto del financiamiento internacional para América Latina asociado a la crisis rusa. La crisis se agudizó a través de las expectativas de devaluación y deflación, mediante una recesión del mercado interno. En el año 2001, las dos crisis quedaron instaladas y todas las medidas de política económica se volcaron a tratar de minimizar los efectos de dos nuevos shocks externos: la «importación» de la aftosa y, sobre todo, el desencadenamiento de una situación crítica y caótica en el terreno económico e institucional en la Argentina. Desde comienzos de 2002 y por diferentes motivos, la crisis degeneró en problemas de confianza hacia el sector financiero en general y el sector bancario en particular, con la peculiaridad que hasta los bancos públicos están sufriendo retiros importantes».

Luego afirma que ante esos hechos, «las medidas económicas del gobierno han apuntado a reducir la incertidumbre que reinaba sobre el tipo de cambio y, a principio de año, a dar señales claras de confianza hacia los depositantes mediante la capitalización del mayor banco de plaza que había sufrido una supuesta descapitalización fraudulenta. No obstante los meritorios esfuerzos realizados, las expectativas de los agentes y la desconfianza en el sistema bancario siguen en forma latente amenazando el futuro inmediato».

Ubicado en esa lógica de razonamiento, el documento señala como uno de los «debe» en las respuestas a la situación la no resolución de la reforma del Estado, tanto porque «la misma no fue encarada como una política de Estado», como por la politización de la discusión, «provocando un continuo enfrentamiento entre intentos de reforma y procesos plebiscitarios».

Responsabilidad fiscal

Ubicados en lo que otros economistas encuentristas definen como una concepción monetarista y aperturista de la economía, el texto pone énfasis en que frente a «los cambios radicales en el marco externo (tanto comercial como financiero) y la reducción del producto potencial tornan inconsistente un manejo macroeconómico caracterizado por un excesivo gasto agregado (particularmente público), haciéndolo más temprano que tarde, insostenible».

Por lo que es necesario un «programa de acción inmediata de adecuación de las finanzas públicas.

El mismo debe tener como objetivo asegurar la convergencia de ingresos y egresos públicos, mediante un análisis detallado del gasto y sus efectos multiplicadores y de los ingresos y sus efectos sobre el nivel de actividad. En este marco deben procurarse acuerdos relacionados al manejo tributario y de la magnitud y calidad del gasto público, evitando que los prejuicios sobre ambos temas no permitan apreciar la emergencia que nos condiciona». Lo que en buen romance, sostienen sus contradictores, significa la necesidad de reformular la postura fiscal de la izquierda e ir a compromisos de ajuste ya que, como dice el documento de los «jóvenes economistas» hay que «asumir que, como sociedad, somos más pobres que hace tres años y que esto no es un fenómeno transitorio, lo cual obliga a una readecuación rápida de los patrones de gasto en la economía». Obligando a «discutir un esquema consensuado de reparto de las pérdidas entre los diferentes sectores y actores de la economía».

El documento propone un esquema de medidas similares a las propuestas por el EP-FA para salir de la crisis, haciendo hincapié en la necesidad de restablecer la confianza sobre el sistema financiero, mediante la «integración de la banca pública y el fortalecimiento de la banca privada», coincidiendo con la propuesta de crear un blindaje para el sistema. En cuanto a la reactivación productiva, definida en el texto como «programa de acción inmediata en materia de competitividad y crecimiento» se pronuncia en contra de cualquier tipo de proteccionismo o subsidio. Así sostiene que «el objetivo de desarrollar las capacidades empresariales y públicas para el desarrollo del sector productivo en forma no espuria, destacándose la búsqueda amplia de mercados para la colocación de nuestros productos».

Finalmente plantea un programa de asistencia social a los «sectores más sumergidos y más débiles de la población». *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje