Vázquez: "La enmienda fue peor que el soneto"

Para Tabaré Vázquez, fue tan penoso el episodio inicial de las declaraciones de Jorge Batlle sobre la realidad argentina como las explicaciones que debió dar allende el Río de la Plata. «La enmienda fue peor que el soneto», expresó.

Ayer, en su audición semanal de CX 36, Vázquez volvió sobre el incidente diplomático con el vecino país protagonizado por el Presidente de la República.

El presidente del EP-FA recordó las crónicas internacionales que Julio Suárez (Peloduro) realizó en 1954 para el semanario Marcha.

«En una de esas crónicas, que se publicó el 10 de julio de 1954 y con referencia a la política exterior del gobierno uruguayo de aquel entonces, Peloduro escribió: ‘Por no haber tenido la suerte de los suizos para sacarnos la lotería de una neutralidad altamente productiva, fundamentalmente democrática y honradamente especulativa, los uruguayos andamos internacionalmente con esa psicología de petisos compadres, pegando gritos en el Río de la Plata o sacudiendo al mundo con la elocuencia de nuestros delegados en la ONU y en la OEA». No era casual la apreciación de Peloduro. Corrían tiempos de guerra fría. El Río de la Plata separaba los gobiernos de Martínez Trueba en Uruguay y Perón en Argentina. Cuatro meses antes, marzo de 1954, se había realizado en Caracas la décima conferencia Panamericana, en la cual el gobierno uruguayo acompañó obsecuentemente una declaración impuesta por Estados Unidos de condena al comunismo, que ambientó el derrocamiento del gobierno progresista de Jacobo Arbenz en Guatemala», expresó Vázquez.

Seguidamente recordó que pocas semanas atrás Batlle había protagonizado un episodio similar, que culminó en el rompimiento de relaciones con Cuba. Casi medio siglo ha pasado y la historia parece volver a repetirse. El líder de la izquierda dijo que «el Presidente de la República pega unos gritos en el Río de la Plata y protagoniza otro patético incidente diplomático, ahora con la República Argentina.

Los comentarios sobre la situación argentina realizados por el doctor Batlle, en el marco de una entrevista concedida a una agencia de noticias, fueron insultantes no solamente para el gobierno y el pueblo del país hermano (…) Y la enmienda fue peor que el soneto. Si penosos fueron los insultos presidenciales, más penosas fueron las explicaciones que luego tuvo que dar el doctor Batlle. Si el doctor Batlle tiene una personalidad de ‘combustión espontánea’ y le gusta divertirse, allá él. Pero, que no involucre ni al cargo que ocupa, ni al gobierno que preside, ni al pueblo uruguayo, en sus divertidas quemazones (…) Mejor sería que dedicara la energía de su combustión espontánea a otras cosas», por ejemplo, agregó, a resolver los malos indicadores sociales que arroja el informe de la ONU (2001) sobre el Indice de Desarrollo Humano en Uruguay. *

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