Premio Jerusalén 2002 para el diputado Bergstein del Foro
La Organización Sionista del Uruguay galardonó al diputado del Foro Batllista Nahum Bergstein con el Premio Jerusalén 2002 en el día de la conmemoración del día de Jerusalén. Bergstein afirmó que «no hay terrorismo en el mundo si no hay un territorio que lo respalde».
Más de 300 personas asistieron al acto en el cual se entregó a Bergstein el Premio Jerusalén instituido por la Alcaldía de Jerusalén y la Organización Sionista Mundial. Estaban presentes el vicepresidente Luis Hierro López, senadores y diputados, el director de TVeo, Ramiro Rodríguez Villamil, y el senador Luis Alberto Heber, Premios Jerusalén 1996 y 2001 respectivamente. No pudo estar presente el presidente Batlle, que recibió el premio en 1998 siendo senador. Para asistir al acto, los diputados levantaron la sesión de la Cámara baja.
Bergstein, ex presidente del Comité Central Israelita, fue premiado por su destaque en la defensa de la paz, los derechos humanos, la no discriminación y el apoyo al estado de Israel. El legislador se preguntó si se es merecedor de un premio «por ser leal a mis ancestros». En relación al conflicto con Palestina, expresó que «con la demonización que sufrió Sharon, nuestra rebeldía fue creciendo sin pedir venganza. Para Israel y para la nación judía es ofensivo hacer del sufrimiento palestino una abstracción como es ofensivo hacer del sufrimiento propio un instrumento político». Afirmó que no hay terrorismo en el mundo si no hay un territorio que lo respalde con campos de entrenamiento y logística». Demandó que «los sensores morales que nos rodean se juzguen a sí mismos con los mismos parámetros con los que se pretende juzgar a la nación de Israel».
El presidente de la Organización Sionista del Uruguay, doctor Gerardo Stuczynski, también se refirió al conflicto expresando que «los palestinos no han aceptado aún la solución de dos estados para dos pueblos, que aspiran a un Estado no junto, sino en lugar de Israel. Prueba de ello es que en sus escuelas los niños son educados en el odio y en la negación de la existencia de Israel, su cultura glorifica la muerte y su autoridad estimula a los suicidas llamándolos mártires». *
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