Ocho legisladores argentinos de ARI enviaron carta al Presidente uruguayo

Reclaman a Batlle identificar a titulares de cuentas bancarias

Lo que sigue es el texto completo de la carta.

 

«Buenos Aires, 4 de junio de 2002.

Sr. Jorge Batlle Ibáñez

Presidente de la República Oriental del Uruguay

De nuestra consideración:

Ante declaraciones periodísticas efectuadas por Usted ante un medio internacional de comunicación, en las que hace referencia a la corrupción y mala administración imperantes en la República Argentina, así como otras opiniones y recomendaciones suyas sobre cuáles deberían ser las soluciones para estos males, los abajo firmantes, Diputados Nacionales por la Alternativa para una República de Iguales (ARI), queremos manifestarle lo siguiente:

 

1- Dado que Usted no discrimina ni da nombres de los corruptos que, según sus declaraciones, caracterizan a la imagen de «los argentinos» ante el mundo, le manifestamos que la abrumadora mayoría del sufrido y trabajador pueblo argentino trabaja y vive con la misma honestidad y valores éticos y morales con que lo hacen todos los pueblos del mundo, y es la principal víctima de los actos de los corruptos y sus corruptores, todos ellos adherentes al modelo neoliberal que tantos perjuicios ha ocasionado a nuestro país, y que en este momento Usted profundiza en su país, lo que le ha valido el repudio del pueblo uruguayo y un fuerte rechazo de importantes sectores parlamentarios.

2- La fuerza política a la que adherimos ha nacido precisamente para barrer con esta lacra  la corrupción–, inherente y funcional al modelo que nos proponemos reemplazar por otro, en el que los beneficios del desarrollo, la riqueza y el progreso sean distribuidos con justicia entre todos los argentinos y no acaparados por las minorías vinculadas a intereses del capitalismo transnacional.

3- Creemos que Usted le haría un inmenso favor a la democracia y a la sed de justicia de los argentinos si hiciera públicos los nombres y números de cuentas bancarias abiertas por ciudadanos argentinos en instituciones financieras radicadas en la República Oriental del Uruguay. Allí descubriríamos, los argentinos y uruguayos bien intencionados y honestos, una parte importante de la turbia trama de la corrupción y el delito en todas sus formas que nos proponemos combatir.

4- No todo compatriota que ha abierto una cuenta bancaria en el Uruguay es un delincuente pero, sin duda, aparecerán nombres de empresarios, políticos, sindicalistas, militares y gente de otras actividades, seguramente ligados a esta nefasta red, que ha succionado buena parte de la riqueza de nuestro país. Seguramente Usted, Sr. Presidente, debe conocer y manejar datos sobre operaciones de esta naturaleza que comprometen a varias instituciones financieras de su país, en especial el Banco Comercial del Uruguay y la filial uruguaya del Banco de Galicia.

5- Su propio nombre, Sr. Presidente, ha aparecido asociado a operaciones dudosas de tráfico de influencias y maniobras con ventas de divisas extranjeras que, en el pasado, dieron origen a una investigación penal que en su país se denominó «infidencia». Este hecho, nunca debidamente aclarado, obviamente debilita su autoridad moral para encarar a fondo denuncias como las que Usted ha efectuado.

6- Por otra parte, no parecen ser Usted ni su gobierno los más autorizados para atacar estas lacras funcionales al modelo, cuando es pública y notoria su adhesión a los postulados del neoliberalismo y su vocación por presentar a su país como un ejemplo a ser considerado por los grandes grupos económicos que manejan la economía global, y sus instituciones financieras paradigmáticas, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Conducta que los argentinos ya hemos sufrido en carne propia durante el nefasto período de Carlos Saúl Menem, arquetipo de la corrupción, las «relaciones carnales» y la adhesión a la globalización económica.

7- En cuanto a las repercusiones diplomáticas por sus declaraciones, que ahora Usted parece inútilmente preocupado por minimizar, le recordamos que, por el sólo hecho de que el Jefe de Gobierno de la República de Cuba lo tratara de «lacayo» de los Estados Unidos por haber propiciado, en contra de la tradición diplomática uruguaya, la condena internacional a dicho país, Usted ordenó romper relaciones con esa nación latinoamericana. Sea porque en aquel momento su gobierno se sintió agraviado, o por complacer la estrategia imperial del gobierno de Estados Unidos, ahora sus exabruptos se dirigen en forma indiscriminada hacia un pueblo hermano y vecino.

8- Muchos riesgos correrá Usted durante su visita a la Argentina, ya que si dice la verdad y excluye a la mayoría de los argentinos e involucra a los verdaderos delincuentes, su gobierno va a tener que soportar las represalias de esos mismos grupos. Y si, en cambio, minimiza sus dichos y se muestra conciliador con los grupos que gobiernan la Argentina, fuertemente sospechados de conexiones con la red de corrupción, tendrá que asumir ante el mundo que su conducta –ahora de «lamebotas» del gobierno argentino»– ha caído definitivamente en el ridículo.

Sin otro particular, saludamos a Usted atentamente.

Ariel Basteiro, Jorge Rivas y otros». *

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