Pou denunció que su secretaria pidió agua y se encontró la novedad

Hipoclorito en el Senado

El hecho –ya de por sí poco racional y que molestaría a cualquier persona– toma un ribete particular por constatarse de un hecho que se produce en el despacho de una conductora política en ascenso, y que además hace recordar a tristes sucesos, como cuando murió envenenada Cecilia Fontana, la esposa de Mario Heber, familiar de Luis Alberto Lacalle y de Julia Pou.

En ese momento, la senadora Pou no se encontraba en el despacho que ocupa en el Palacio Legislativo, otrora perteneciente al histórico dirigente Walter Santoro. «Cuando me enteré de esta situación, me quedé muy mal y preocupada por la salud de mi secretaria», relató Pou a LA REPUBLICA. Agregó: «Lamentablemente, cuando suceden estos hechos, viene el recuerdo de envenenamientos que han pasado en la familia. Cómo podrán imaginar, ¡ya no pido más agua!», exclamó. Los hechos sucedieron el pasado viernes a la mañana, cuando la secretaria de Pou tomó del vaso que presuntamente contenía agua mineral pero grande fue la sorpresa cuando sintió un ardor en la garganta y reaccionó rápidamente.

Minutos después pidió una explicación a los funcionarios que le acercaron el vaso y éstos inmediatamente comenzaron las averiguaciones para determinar la causal del insuceso. Según la explicación que se dio a la secretaria y posteriormente a la senadora Pou, los responsables directos de esta «situación de riesgo» no fueron los funcionarios que cumplen tareas en el Senado sino el personal de limpieza a cargo de una empresa privada, relacionada con un connotado dirigente político. La explicación es aún más preocupante, dijo Pou a este matutino: «Se nos dijo que la empresa de limpieza entrega a sus funcionarias el hipoclorito de sodio en envases de una reconocida marca de agua mineral, y que alguien por error las colocó en una de las heladeras junto al resto de los envases que sí contenían el agua gasificada».

Ante este «hecho grave», la senadora Pou remitió una carta al secretario de la Cámara alta, Mario Farachio «poniéndolo en conocimiento del asunto» y que éste determine las acciones del caso. Fuentes legislativas dijeron a LA REPUBLICA que Farachio impulsará una investigación para esclarecer el insuceso.

Antecedentes

No es la primera vez que un legislador recibe hipoclorito de sodio en lugar de agua mineral. En la legislatura pasada, en el año 1996, el diputado Doreen Ibarra (Espacio 1001), durante una reunión de la Agrupación Parlamentaria del Frente Amplio, fue protagonista del «sinsabor» de tomar un sorbo de este elemento utilizado para las tareas de limpieza. Ante ese caso anormal, Ibarra planteó el tema a las autoridades de la Cámara de Representantes. Asimismo, se envió el contenido del vaso para ser analizado en el LATU, y el legislador recordó a LA REPUBLICA que los valores de pureza de hipoclorito de sodio eran «astronómicos». Posteriormente, comentó el parlamentario del EP, la Cámara de Representantes modificó su postura de compras del agua mineral, cambiando de marca.

Paralelamente, Ibarra constató que en los baños, los funcionarios de limpieza dejaban olvidadas, en alguna ocasión, envases de botellas de agua mineral pero que contenían dentro del mismo el hipoclorito de sodio. Como consecuencia, las autoridades de la Cámara baja le comunicaron al personal de limpieza que debían modificar esa práctica.

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