La Junta Departamental de Maldonado y todos los partidos repudiaron la violencia

Juez investiga a un dirigente blanco, un director municipal y un secretario

El primero en declarar fue el denunciante; le siguieron los dirigentes colorados Germán Cardozo y Alfredo Rinaldi, que acompañaban a Pacheco en la entrevista radial que originó la agresión. El magistrado también tomó declaraciones como testigos al director de la emisora, Alexis Cadimar, a los periodistas Eduardo Peña y Pablo Cléricci y a los funcionarios Eduardo Padilla y Ruben Darío Acosta.

Finalmente fueron indagados los tres acusados: el director municipal del Area Deportiva, Alfredo Lara; su secretario, también funcionario municipal, Eduardo «Facha» Márquez y el primer candidato a la Junta Departamental por la Lista 20008, Sergio Servetto, todos integrantes del sector liderado por Enrique Antía.

A última hora, la fiscalía estudiaba el resultado de la instrucción para determinar si reclamaba algún procesamiento o el archivo del expediente.

En la sede penal parecía existir claridad en cuanto a cómo ocurrieron los hechos y quiénes fueron los agresores.

Pero particularmente a los cinco funcionarios de la emisora se les interrogó acerca de si consideraban que la presencia de Lara en el lugar se debía a su declarado interés por contratar publicidad; todos contestaron que «no lo creían probable ya que es dueño de otra radio, competencia de Gente».

Además agregaron que «lo vieron recostado a una pared y con las manos en los bolsillos mientras Márquez castigaba con brutalidad a Pacheco, a quien tenía agarrado por el cuello, mientras estaba caído con la mitad del cuerpo en un sillón y la otra mitad en el suelo».

El propio Lara reconoció que fue él quien abrió la puerta de cristal blindado que da acceso al local para que ingresara Servetto, quien, según los testigos, agredió a otras personas.

«Pelea de vecinos»

Mientras eso ocurría en Maldonado y en todas las emisoras locales se hablaba del tema, Antía y su asesor de prensa Jorge Méndez se dedicaron a recorrer canales y emisoras de radio de la capital del país.

«Fue una cosa de vecinos, que además ocurrió en la calle y no dentro del local», dijo en todos lados, minimizando un hecho que conmovió al departamento.

Varios periodistas, así como los candidatos nacionalistas Ricardo Alcorta y Ambrosio Rodríguez, cuestionaron esas expresiones con dureza. «Si no puede controlar a su gente, menos podrá controlar a un departamento», señaló Alcorta, en tanto Rodríguez se solidarizó con los dirigentes agredidos y los periodistas radiales, involuntarios testigos de la gresca.

Investigación y sanciones

A propuesta de la edila nacionalista Cristina Pérez, la Junta Departamental trató en su sesión ordinaria del martes, los hechos acaecidos esa misma mañana y que tuvieron como protagonistas principales a dirigentes blancos y funcionarios municipales.

Luego de varias intervenciones de blancos y colorados, casi todas coincidentes en el repudio al insuceso, por unanimidad de los 25 ediles presentes se emitió una declaración que expresa:

«1) Su más absoluto rechazo a la intolerancia, a la violencia y a toda forma de presión, que intente coartar la libre expresión política de la ciudadanía.

2) Se solidariza con los dirigentes políticos agredidos y con los periodistas que sufrieran tan difícil situación.

3) Solicita al señor intendente municipal se sirva disponer una investigación en profundidad sobre los hechos acaecidos, teniendo en cuenta la probable participación en ellos de funcionarios municipales en horario laboral y la aplicación de las sanciones que eventualmente correspondieren, poniendo todo lo actuado en conocimiento de este cuerpo, a la mayor brevedad».

Además y durante toda la jornada pasada, varias agrupaciones nacionalistas y coloradas emitieron sendos comunicados públicos deplorando el clima generado y exigiendo sanciones a los responsables.

También el Comité Ejecutivo Departamental del Partido Colorado emitió una declaración «rechazando el empleo de la violencia, expresando su asombro y repudio por la participación en el episodio de un candidato y director municipal, solidarizándose con los agredidos y los periodistas involucrados y reclamando a las autoridades nacionales y departamentales del Partido Nacional que actúen en consecuencia para evitar la reiteración de estos hechos».

«Provocación colorada»

Si bien solamente Lara dio ayer una explicación pública al respecto de los hechos que le involucran, allegados a Servetto aseguraron a LA REPUBLICA que «tanto Pacheco como Cardozo son unos provocadores que generaron la reacción de un hombre que no tiene sangre de pato. El ahora denunciante estuvo conversando con gente nuestra hasta poco antes de ir a la radio donde difamó a varios directores y anunció su pasaje junto a Sanabria, eso calienta a cualquiera», aseguraron.

Por su parte Lara reiteró que «no tiene nada que ver, que no agredió a nadie y sólo estaba allí para contratar publicidad». Pero en todo momento evitó referirse a Márquez, funcionario municipal y su secretario privado, quien en el pasado había abandonado al Senador Wilson Sanabria para pasarse al Herrerismo.

Historia de agresiones

Quien desconozca la situación que se vive en Maldonado puede sentirse tentado a creer que, como dijo Antía, los sucesos del martes fueron tan solo una «cosa de vecinos».

Sin embargo, durante los últimos diez años muchos periodistas fueron testigos o víctimas de una larga serie de agresiones protagonizadas por dirigentes políticos.

Ayer, un integrante de Radio Maldonado recordó que «el 22 de noviembre de 1994, pocos días antes de las elecciones nacionales, Antía acompañado por Jorge Méndez, ingresó abruptamente a las instalaciones de la emisora con intenciones de agredir al periodista Pablo Cléricci molestos con el resultado de una encuesta radial que éste había dado a conocer desde una unidad móvil. La situación fue tan violenta que algunos compañeros retiraron a Cléricci por el fondo de la emisora».

Por esas mismas horas, Domingo Burgueño llamó al canal de televisión donde desempeñaba tareas el periodista Marcelo Gallardo, también editor del matutino Correo de Punta del Este, para reclamar su despido, cosa que efectivamente ocurrió al otro día de la elección.

Las amenazas de muerte eran entonces frecuentes y hasta hubo una acción vandálica cuando un grupo de exaltados nacionalistas rodeó el vehículo de un periodista e intentó volcarlo. No son pocos los colegas que dicen haberse sentido «atemorizados» por las presiones ejercidas desde el gobierno municipal nacionalista.

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