"Unión patriótica" contra la izquierda

Durante un acto en el que participaron dirigentes blancos, el ex presidente Julio María Sanguinetti afirmó que la «unión patriótica» realizada entre el Foro Batllista y algunos miembros del Partido Nacional en Canelones tiene como objetivo «decirle no a los que han apoyado dictaduras y un día trajeron la violencia a este país».

Anoche Sanguinetti se trasladó a San Jacinto, donde el forismo canario cumplió con un nuevo mitin en el que habló el veterano dirigente nacionalista Rodolfo Ferraro, quien defendió su decisión de apoyar al candidato Tabaré Hackenbruch, argumentando la necesidad de «salvar la identidad departamental».

Visiblemente molesto, Ferraro se preguntó: «¿Por qué somos acusados de baratos y de agarrar cargos, como si desde acá no sintiéramos al Partido Nacional?». Poco después subieron al estrado los ediles nacionalistas Sergio Díaz Farías y Ernesto Suárez.

Mientras tanto, el ex intendente Hackenbruch volvió a arremeter contra los candidatos municipales Julia Pou (Partido Nacional) y Angel Spinoglio (Encuentro Progresista), a quienes les pidió que «se queden en Montevideo, porque acá no los queremos».

Al referirse a su negativa a participar en debates con otros postulantes a la comuna canaria, dijo que no polemizará «porque ellos (Pou y Spinoglio) no conocen Canelones». «Ellos nos insultan, con gente así no se puede hablar», señaló.

«El partido de la destrucción»

En su discurso, Sanguinetti fustigó las actitudes de la izquierda durante su gobierno e insistió en la polarización entre colorados y frenteamplistas en Canelones. Consideró que en ese departamento «nuevamente estamos delante de un balotaje», en el cual de «un lado está el partido de la construcción, de las obras, del optimismo y de la alegría, y del otro lado está el partido de la destrucción constante, del no permanente, del negativismo y el rechazo».

Sostuvo que en la pasada administración nacional el Encuentro Progresista – Frente Amplio (EP-FA) «siempre estuvo en contra» de distintas iniciativas formuladas por el Poder Ejecutivo. «Siempre cultivando el enojo y tratando de hacernos creer que este es el peor de los países», exclamó.

Dijo que en Uruguay «se ha instalado una democracia real», lo que hace que «después de haber ocupado dos veces la presidencia y cuando ya no hay ninguna ambición para colmar, esté aquí para ayudar a Tabaré y a Canelones para triunfar en esta cruzada».

Aludiendo a una posible victoria de la izquierda en las elecciones de mayo, auguró que «un gobierno departamental aislado y enfrentado a un gobierno nacional únicamente le va a aportar conflictos a la gente, cuando lo que se precisa es bienestar».

Sanguinetti llamó a decirle «no al derrotismo y al veneno constante» y aclaró que «los blancos y colorados no nos sumamos por temor, sino para decirle que sí a la bandera uruguaya y a la democracia y para decirle que no a los que han estado apoyando dictaduras en todo el mundo y un día trajeron la violencia a este país». «Yo soy bisnieto de Chiquito Saravia, el famoso blanco de la carga de Arbolito. Siempre he tenido su retrato junto al de los próceres colorados porque nunca renegué de mi sangre aunque estuviéramos en partidos distintos. Esto es lo que está preservando y salvará al país», agregó el ex mandatario.

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