La fortuna de Médecin

Jacques Médecin llegó a Punta del Este en setiembre de 1990 huyendo de un pedido de captura formulado por el gobierno francés por actos de corrupción cometidos mientras fue alcalde de Niza.

Dos anos antes el todavía gobernante francés había firmado con el entonces intendente de Maldonado, Benito Stern, un acuerdo de hermanamiento entre Niza y Punta del Este. Fue por esa época que la periodista Marisol Nicoletti entabló relación con Médecin, viajando invitada a Niza para realizar un programa sobre la bella ciudad gala para la televisión local.

Entre los planes a futuro estaba la presentación del famoso carnaval nizano en el principal balneario atlántico. Pero la Justicia francesa se interpuso y, mientras Médecin estaba de gira por Japón, libró un pedido de captura. Durante una semana Punta del Este fue el escenario preferido por decenas de periodistas franceses que acompanados por colegas uruguayos recorrieron el lugar palmo a palmo tratando de dar con el paradero del alcalde requerido.

Fue en esos momentos donde surgieron evidencias, aportadas por los propios franceses, acerca de que entre la periodista y el alcalde había algo más que una relación profesional.

Finalmente, el sábado 22 de setiembre de 1990, Médecin convocó a conferencia de prensa en un hotel de La Barra. Hablando en francés, dijo que «era un hombre honesto perseguido por sus ideas». Hacía referencia al carácter socialista del gobierno presidido por François Mitterrand y a su condición de hombre de la ultraderecha.

Pero en realidad el gobierno acusaba a quien por 24 anos había dirigido los destinos de la ciudad ubicada en la Riviera francesa por aceptar un soborno de 727.000 dólares para la instalación de semáforos y otro por 2.500.000 de dólares para la construcción del edificio de la Opera de Niza.

Desde fines de 1990 y hasta fines del 93, Médecin se instaló como un residente más en Punta del Este. Y aunque juraba y perjuraba que era un hombre pobre, compró varios locales comerciales; protagonizó excentricidades tales como estampar camisetas a mano en pleno Gorlero y construyó su residencia en Rincón del Indio –«Isla Santiago»– valuada en 1.500.000 de dólares. También compró una chacra turística en Punta Ballena, por la que pagó cerca de 500.000 dólares.

Pero a fines del 93 el juez de 2o Turno en lo Penal, Homero Da Costa, dio curso a un pedido de Interpol y ordenó su detención. Durante casi tres meses permaneció en una dependencia de la Dirección de Investigaciones, luego fue trasladado a la Cárcel Central en Montevideo y desde allí, por orden de Da Costa, extraditado a Francia, donde fue juzgado, estuvo preso y finalmente fue sobreseído. Regresó a Punta del Este a mediados de 1995 y aquí murió el 17 de noviembre de1998. Pero su sepelio con honores se hizo en Niza.

Inmediatamente a su muerte, familiares directos denunciaron que su tercera esposa, una ciudadana paraguaya, se había apropiado de acciones al portador y valiosas alhajas guardadas en una caja de seguridad. Y aunque algunas de las acciones fueron devueltas, Catinchi expresó sus dudas sobre el destino de las joyas, cuyo valor se desconoce.

La denuncia formulada por el yerno del ex alcalde contra Nicoletti revela varios hechos que, si bien formaban parte del rumor público, hasta ahora nunca habían sido probados. Queda claro que la periodista se convirtió en testaferro de Médecin en 1990 y por lo menos dirigió dos sociedades anónimas: Etrix SA, que inscribió un departamento de 100.000 dólares propiedad de Catinchi y origen de la demanda judicial, y Estesol SA, emisora de un cheque por casi dos millones de dólares con la firma de Nicoletti.

Algo que el Estado francés no sabía cuando requirió la captura del ex alcalde nizano.

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