El prepotente Julio Luis vuelve a mostrar la cara

El pasado sábado fue un día más para el joven Julio Luis Sanguinetti. Delante de varios dirigentes y de este corresponsal, al que ya supo insultar en una oportunidad, volvió a mostrar su arrogante estilo, y creyó que todos miraríamos para otro lado. Pero le erró.

Con su clásica prepotencia, intentó ridiculizarme ante sus compañeros foristas y vociferó contra el director de LA REPUBLICA, a quien le deseó su pronta desaparición física. Cuando volví a la redacción, me senté frente a la computadora y reproduje sus dichos. Esa, aunque al diputado le moleste, es mi tarea.

Al otro día, los lectores conocieron un poco más al demócrata Julio Luis, ese mismo que le rehúye a los juzgados. Hoy, mediante su carta a Fasano, tendrán mayores referencias del legislador suplente del Partido Colorado (cabe recordar que ocupa una banca gracias a que Roberto Yavarone fue nombrado subsecretario de Defensa).

Primero que nada, el hijo del ex presidente Julio María Sanguinetti no tiene ninguna telenovela que desinflar, al menos en este caso. El sabe bien lo que dijo y el tono que utilizó, aunque ahora intente contextualizar sus luctuosos deseos en un clima de «hilaridad» en el que, extrañamente, nadie se rió de sus estupideces.

También debo aclarar que el enojo del diputado al advertir mi presencia no es un invento ni tampoco es nuevo. Durante la pasada campaña electoral hacia las elecciones municipales, Sanguinetti Junior llamó a mi teléfono celular para criticar mi trabajo periodístico y, de paso, insultar a quienes trabajamos en esta casa, llamándonos «hijos de puta». Desde entonces, tal como reconoce en su carta, no me saluda ni me habla, lo que no me preocupa en lo más mínimo. Sobra decir que ratifico de principio a fin la nota que apareció con mi nombre en la edición del pasado domingo, relatando el triste exabrupto del parlamentario forista.

Probablemente, Julio Luis creyó que callaríamos, y sus palabras no pasarían de la ciudad de Canelones. Para su desgracia no fue así, y hoy intenta desacreditarme. Una vieja táctica que suelen utilizar los cobardes. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje