La columna de Sherlock

Una noticia buena y otra mala para Larrañaga

–El senador Larrañaga ese mediodía se encontraba ocupado. Hablaba y hablaba por teléfono con el fin, seguramente, de consolidar su primer lugar entre las simpatías logradas hacia dentro del Partido Nacional, tal como lo detectó la empresa Factum en una de sus encuestas.

–La que el semanario de la derecha negó que existía, ¿verdad?

–Usted sabe que ese semanario…

–«Búsqueda».

–Sí, claro. Desde que su prédica tiene el objetivo de defender los intereses de sus propietarios, se convirtió en una publicación que refleja de manera militante los deseos de la derecha. Y es evidente que todos los reaseguros periodísticos, que antes utilizaban, quedaron atrás.

–¿Eso pasó con la encuesta de Factum?

–Claro.

–Entonces, ¿qué pasó con Larrañaga?

–Como le estaba contando, ese día Larrañaga estaba prendido al teléfono, hablaba y hablaba y quien le traía un mensaje debió esperar más de una hora para ser atendido. Cuando entró, el senador seguía discando, pero tuvo un momento de respiro. Quizás llamó a algún número que daba ocupado.

–Allí el hombre pudo decir algo.

–Senador, le traigo una noticia buena y otra mala.

–Deme primero la buena –dijo Larrañaga con el tubo en una mano y el celular en la otra.

–La buena es que la encuesta de Factum existe y lo pone primero en «simpatías» dentro del Partido Nacional, luego viene Juan Andrés y en tercer lugar está Cuqui.

–¿Y la mala?

–¡Qué nadie cree en las encuestas! *

 

El ministro de Turismo y su «salvataje» de la temporada

–El ministro de Turismo, Alfonso Varela, sigue realizando un importante esfuerzo para intentar, por lo menos, salvar algo de la temporada, cuando ya estamos en las postrimerías del mes de febrero. ¡Eso se lo aseguro!

–¿Cómo se expresa ese esfuerzo?, porque ya queda poco por hacer.

–Tengo las pruebas. Por ejemplo le puedo decir que el pasado martes 19, Varela tuvo un importante almuerzo en uno de los restaurantes del Hotel Belmont House, con cinco personas calificadas para hablar de turismo.

–A esta altura, me parece que usted me está haciendo pasar gato por liebre.

–¿Quiere pruebas? Aquí las tengo.

El hombre sacó de uno de sus bolsillos las boletas de la comida.

–¡Fíjese! Se hasta lo que comieron y tomaron en ese encuentro. ¿Qué le parece?

–Así me gustan los datos, con pruebas.

–Uno de los platos principales fue «Lenguado grille con hinojo», otro «merluza negra», también cosas más pesadas como «ravioles de setas con salsa». También hubo platos fuertes, como para dormir luego una siesta: «suprema de pollo Belmont» y «filet de lomo con salsa trufada»

Los aperitivos fueron de todo tipo, desde el Bitter Campari (qué rico) y algún Jonny Walker que otro, pero etiqueta roja. Luego bebidas de trabajo, como agua mineral, algún pomelo.

–Con eso acompañaron el plato fuerte…

–No, también pidieron algún vinito. Un «Preludio Juanicó 1994″. En este caso me sorprendió su precio: 480 pesos la botella.

–De las entradas y los postres no le hablo, para no cansarlo, pero hubo una variada gama de gustos. Hasta «gazpacho andaluz».

–Al final, ya en la sobremesa, uno de los participantes, no le puedo asegurar si el propio ministro, pidió un habano «Cohiba espléndido», que es también algo caro: 250 pesos la unidad.

–No me diga que sabe lo que pagaron.

–El total, sumado el IVA fue de 254,50 dólares.

–¡Qué esfuerzo del ministro para salvar la temporada!

–Claro, un almuerzo de altos quilates. Pero le aclaro que la factura que fue firmada por el propio ministro, el Belmont House la tiene que cobrar en la referida secretaría de Estado.

–Un almuerzo, entonces, que fue una verdadera inversión para el desarrollo del turismo. ¿Verdad?

–Algo de eso. *

 

«Ironías» de Batlle sobre la renuncia de Bensión

¿Es verdad que Batlle no le dirije la palabra a Bensión?

Sherlock había concurrido a la cantina del Edificio Libertad para conectarse con uno de sus informantes, trataba de desentrañar algunas confirmaciones sobre lo que era un rumor que crecía: la desavenencia, casi de tipo «matrimonial», entre Bensión y Batlle.

–Le repito la pregunta. ¿Es verdad que el Presidente está caliente con Bensión?

–Con el ministro está caliente todo el país. Ninguna de sus predicciones, ni un solo elemento de su plan económico, se ha concretado. Se ha equivocado en toda la línea…

–Eso es sabido, se palpa en la calle, en el Parlamento. Pero le pregunto otra cosa. Si Batlle se divorció de la influencia del ministro…

–Me han dicho   dijo el hombre  que en una entrevista de los dos, Batlle rompió en cuatro pedazos una propuesta de Bensión y la tiró a la papelera.

–¿Frente al ministro?

–Así dicen. Además las declaraciones de Batlle son elocuentes, más que irónicas. Vio que declaró, afirmando entre líneas, que si fracasa el nuevo ajuste recesivo y no mejora el déficit, Bensión se deberá quedar para dar la cara.

–¿Usted interpreta eso de la afirmación de Batlle de que no dejará ir fácil a Bensión?

–Claro. Todo lo que se ha hecho, las leyes de urgencia, los ajustes fiscales (impuestos) que han sido varios, el achique generalizado del mercado interno, todo ha sido idea de Bensión. Obviamente también la compra de las acciones que quedaron libres luego del robo al Banco Comercial realizado por lo hermanos Röhm.

–¿Los famosos 33 millones de dólares?

–Claro, lo que demostró la falta de «clase» de todo el gobierno.

–Pero, obviamente, Batlle también es responsable.

–¡Todos lo sabemos!, pero déjeme indicarle que siempre hay un chivo expiatorio, un fusible que salta para que no se queme toda la instalación. *

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