Remitirán petición para evitar ejecución al embajador del país africano en España

Comisión de DDHH de Diputados se solidariza con joven nigeriana

El anuncio lo formuló ayer a LA REPUBLICA el diputado socialista Guillermo Chifflet, quien expresó su preocupación por el tema.

El llamado a la solidaridad también se puede encontrar en las páginas del diario LA REPUBLICA, donde se sostiene que «si no hay una fuerte presión internacional, en un mes será colocada en una fosa, después semienterrada y finalmente lapidada hasta morir por los habitantes de su pueblo».

En ese sentido, La República de las Mujeres convoca a tener un gesto colectivo de solidaridad y enviar una carta de preocupación al embajador de Nigeria en España, Samuel A. Otuyelu, y rogar que la sentencia de lapidación contra Safiya Yakubu Hussaini no se lleve a cabo.

Parte del texto de la carta expresa que «la lapidación es una aplicación intencional de dolor y sufrimiento extrema contra lo cual todas las personas están protegidas por la Convención contra la Tortura que fue ratificada por la República Federal de Nigeria el 28 de junio de 2001, y me opongo incondicionalmente a la utilización de la flagelación, la amputación de miembros y la lapidación como formas de castigo, ya que constituyen castigos crueles, inhumanos y degradantes bajo el derecho internacional, incluidos varios tratados firmados y ratificados por Nigeria».

Juicio «justo»

En las últimas horas, en declaraciones formuladas en Roma, el presidente de Nigeria prometió que su país afrontará de manera «justa» el caso de la joven condenada a la lapidación por adulterio.

Olusegun Obasanjo, presente en Roma para asistir en una reunión del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) aseguró «esperar justicia» para Safiya Husseini, de 30 años.

«He percibido –aseguró– grandísima atención y preocupación por parte de todo el mundo en relación a Safiya. Una circunstancia ésta que me ha hecho feliz pero que al mismo tiempo me preocupa».

El presidente confesó: «Me siento feliz al notar cuán pequeña es la aldea global en la que todos vivimos; el mundo entero ha conocido y ha dedicado su atención a la historia de una joven que vive en una provincia perdida de mi país».

Obasanjo quiso tranquilizar a la comunidad internacional. «Safiya ha presentado apelación y sobre la base de esta apelación esperamos que se hará justicia –aseguró–; una justicia que alegrará los corazones de cuantos la han pedido para ella pero que me alegrará muchísimo también a mí».

El presidente nigeriano apuntó a la educación y a la escolarización como los instrumentos fundamentales para abatir las bases machistas en las que se funda la sociedad nigeriana.

«Una mujer que ha recibido una educación es una mujer libre», afirmó recordando que uno de sus primeros actos como jefe del Gobierno democrático de Nigeria fue la introducción de la educación obligatoria durante 9 años para todos los niños y niñas.

«La sociedad nigeriana –dijo el presidente Obasanjo a la prensa– es machista y chovinista. Y una sociedad no se cambia en una noche. Pero tenemos que empezar a trabajar para cambiarla y romper aquellas reglas sociales en las que se ha basado hasta ahora».

En su país, el presidente Obasanjo, católico, está en la mira de los fundamentalistas islámicos que han introducido la sharia (ley islámica) en 13 estados del Norte. Su Gobierno sufre las luchas interétnicas en el sur y en la rica región petrolífera del Delta.

En el exterior, encarna la imagen del hombre nuevo que ha acabado con quince años de régimen militar y es el gozne en torno al que gira el movimiento panafricano que busca el renacimiento del continente. *

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