Salvo atribuyó su relevo al frente de la Aduana a "motivos políticos"
Batlle había exigido su dimisión tras constatar en los últimos meses magros resultados en el combate al contrabando, tal como adelantó ayer LA REPUBLICA.
También habían generado malestar algunos nombramientos y el traslado de varios jerarcas durante este mes. Estos cambios fueron interpretados como el retorno de los hombres de confianza del ex director Pablo Illarietti, quien imprimió fuertes transformaciones al organismo durante la Presidencia de Julio María Sanguinetti.
Pero la gota que desbordó el vaso fue la caída en los valores de recaudación por infracciones aduaneras, en momentos en que el gobierno procura aumentar la represión al contrabando. Según había denunciado el propio Batlle, el tránsito ilegal de mercaderías mueve anualmente una cifra del orden de los 2 mil millones de dólares. Salvo, quien todavía no había completado un año de gestión (asumió el 4 de junio de 2001), sostuvo en un informe que en 2001 se produjeron 6.090 procedimientos positivos en todo el país con valores de 13 millones de dólares. Según la Presidencia, entre el 8 y el 15 de febrero fueron detenidas 28 personas, en 19 procedimientos, tres de las cuales resultaron procesadas. En los operativos se incautaron 1.524 discos compactos, 98 kilos de sal, 266 barras de jabón, 694 kilos de azúcar, 59 litros de aceite, 88 litros de bebidas alcohólicas, 319 litros de bebida refrescante, 111 kilos de yerba y 58 tubos de pasta dentífrica, así como cartones de cigarrillos, alimentos, vestimenta y enseres en cantidades no precisadas.
«Dolido»
Salvo reunió ayer en la tarde por última vez a una treintena de altos funcionarios, directores generales y responsables de las oficinas dependientes de la dirección, así como asesores letrados. En el breve encuentro, que duró media hora, el ex jerarca se mostró «dolido» por la decisión presidencial.
Según fuentes aduaneras, sostuvo que si la medida obedecía a un problema de «confianza», la misma podría haberse tomado «ocho meses atrás».
Salvo defendió su gestión y aseguró que no era cierto que hubiera disminuido la recaudación por ilícitos mientras él estuvo al frente del organismo. Atribuyó su remoción a «motivos políticos» y explicó que se le había pedido su renuncia para colocar al frente de la Aduana «a un hombre de confianza del Presidente».
La decisión le fue transmitida personalmente por el ministro de Economía y Finanzas, Alberto Bensión. Salvo también criticó el «daño que se le hace a la institución», con remociones de jerarcas que se producen cada poco tiempo.
El nuevo director
Víctor Lissidini, ex presidente de AFE y actual asesor jurídico del Automóvil Club, asumirá formalmente el lunes el cargo de director nacional. Ultimamente se venía desempeñando, además, como asesor de la Dirección Nacional de Aduanas. Según las fuentes, el nuevo jerarca tiene en su poder un informe concluyente sobre un importante esquema de subfacturación que dejó al descubierto un reciente procedimiento aduanero.
Por otro lado, existe expectativa en torno a la suerte de los últimos movimientos internos de funcionarios decididos por Salvo.
Lissidini mantuvo ayer un encuentro con un altísimo jerarca de la Dirección General Impositiva, el contador Laffite. Según pudo saber LA REPUBLICA, una de las primeras decisiones que adoptaría el nuevo jerarca sería designar a la contadora Graciela De Vida como directora de los grupos inspectivos de Valoraciones, uno de los puestos claves de la aduana, anulando de este modo su designación en la Dirección del Despacho y Tributación Aduanera, desde la Secretaría Técnica de la Dirección Nacional, del 15 de febrero. Sobre el destino del equipo de militares retirados, contratados como asesores del director saliente, aún no hay resolución. *
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