La tenacidad del poeta
Isidoro Gilbert – Corresponsal en Argentina
El poeta lo pudo por su tenacidad con el apoyo de los que enhebran letras como él en todo el mundo, de maestros de la paleta o del tallado, de hombres comunes que en todas partes clamaron también por el encuentro que felizmente tuvo lugar en Montevideo 23 años más tarde y tantos días, y los ojos rojos, llenos de llanto y alegría que hoy veo en el diario de Federico, el padrino de la proeza, me deja conmovido como el viernes, cuando supe la nueva que transmitimos sus amigos o conocidos, nombres que le dicen mucho a Juan, que lloraban también como yo y Juana, cuando llegó a la noche y supo.
Va a hacer diez años que escribo y casi todos los días en este diario que como nunca siento que es tan mío y temprano fui a buscarlo a Maipú y Corrientes, donde está exhibido en el quiosco generoso que me guarda cada ejemplar y me sacudo al verlo conmovido con mis colegas cotidianos y a la distancia y, claro, caen los recuerdos de cuando trabajamos juntos en La Hora con Rómulo Marini, a quien esta hoja me permitió homenajearlo, o en Sijnua, a la que generosamente me convocó, Juan, para suplantarlo cuando emprendió un largo viaje por China y yo firmaba como PIP su ausencia; luego de la larga travesía comenzaron nuestros disensos. Una carta suya abrió mi camino hacia la TASS, una faena que se prolongaría por 30 años: pueden entenderse las rencillas. Miradas ahora, lucen como debates sobre el sexo de los ángeles que una cultura sectaria llevó al paroxismo.
Horacio Verbitsky me convocó para ir a Ezeiza cuando Juan retorno del exilió y ese gesto, meditado porque estaba en autos, permitió el reencuentro. Luego fue luego, pero diferente. La CNN junta datos para comunicar la hazaña del poeta y en silencio, lloro también mirando la TV, me imagino la escena del (re) encuentro, me sacude su sobriedad y me sumo al respeto que reclama para que la nieta consiga recuperar su identidad. La belleza de las letras de Juan hará el resto.
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