Juan Gelman desmintió ayer versiones de prensa sobre su búsqueda

"¿Qué hacía mi nuera dando a luz en el Hospital Militar?"

En una entrevista exclusiva con LA REPUBLICA, el escritor aseguró que el presidente de la República Jorge Batlle tiene «una clara disposición para solucionar el problema de los desaparecidos» y lo distinguió de su antecesor, Julio María Sanguinetti, que sistemáticamente se negó a dar una respuesta a su requerimiento.

«¿Qué hacía mi nuera María Claudia, ciudadana argentina, secuestrada en Buenos Aires, dando luz en el Hospital Militar», se preguntó Gelman, quien agradeció profundamente a los «miles de ciudadanas, ciudadanos y organismos de todo el planeta, en especial del Uruguay, que sostuvieron mi búsqueda con su compañía solidaria y su conciencia inconmovible de que los crímenes del pasado no deben entrar en el olvido. Permitir eso sería cancelar una parte esencial de todo ser humano: la que siente y piensa que la verdad y la justicia deben imperar en el mundo».

–Usted se ha negado a dar precisiones sobre la persona de su nieta ¿qué opina de la diversidad de datos que han aparecido en los medios durante estos días?

–Me parece curioso que si supuestamente la información estaba disponible, nadie la haya acercado a los organismos de derechos humanos, a las autoridades competentes o a mí mismo.

Tengo la impresión de que algunas de esas versiones no proceden de investigaciones, que llevaría tiempo realizar, ni de ambientes periodísticos. Por ejemplo el señor Fernando Butazzoni, corresponsal de Clarín en Uruguay, informó en ese diario porteño que mi nieta habría estado presente en la primera parte de la reunión con el presidente Batlle. Eso es total y absolutamente falso, como podemos atestiguar todos, empezando por el Presidente de la República.

Reitero la breve declaración que hice el viernes a mis colegas del Edificio Libertad al término de mi entrevista con el señor presidente: no deseo lastimar la intimidad, la privacidad de la persona que he buscado tanto tiempo. Espero que mis colegas hagan lo mismo. Las razones son de orden familiar, de carácter privado y sencillamente humanas.

–El matutino El Observador ha dicho que usted concertó la entrevista con el doctor Jorge Batlle desde México, donde reside…

–He ahí una de las versiones que han circulado en los medios en estos días. No tuve ningún contacto previo con la Presidencia de la República antes de mi viaje, ni hubo intercambio previo de información porque el encuentro se concertó en Montevideo el jueves pasado, día de mi llegada, por la noche.

Y destaco una vez más la presteza con que el doctor Batlle me recibió, en menos de 24 horas. Fue en esa entrevista donde por primera vez el señor presidente y yo cotejamos la información que cada uno poseía. Era coincidente. Los datos se reunieron en cada caso por vías distintas e independientes entre sí.

De todos modos, entiendo que hay una clara disposición del doctor Batlle para solucionar el problema de los desaparecidos.

–Fuentes del Foro Batllista, sector del ex presidente Sanguinetti, han asegurado que poseían información pero que no podían proporcionarla entonces por razones institucionales.

–¿Eso qué significa? ¿Que el doctor Sanguinetti silenció el asunto porque sabía? ¿Y cuáles serían esas razones institucionales? ¿De Estado? ¿De partido?

Otra cosa que me llama la atención es que ciertos medios que difunden tales versiones nada dicen de la tácita aceptación por parte del doctor Batlle acerca de la participación –que él no ordenó desde luego– de ministerios uruguayos en el Plan Cóndor bajo la dictadura cívico-militar o el «gobierno de facto», como le gusta decir al doctor Sanguinetti.

Porque, ¿qué hacía mi nuera María Claudia, ciudadana argentina, secuestrada en Buenos Aires, dando a luz en el Hospital Militar y desapareciendo en el local del Servicio de Información de Defensa (SID) en bulevar Artigas y Palmar?

Por cierto, permítome recordarle que el doctor Sanguinetti negó de distintas maneras que mi nuera haya sido trasladada de Buenos Aires a Montevideo, donde dio a luz en cautiverio. Es decir que negó la participación de militares uruguayos en ese traslado y por ende el marco en que se realizó: el Plan Cóndor.

Me gustaría agregar algo que la emoción de estos días no me permitió expresar a cabalidad: mi profundo agradecimiento a los miles de ciudadanas, ciudadanos y organismos de todo el planeta, en especial del Uruguay, que sostuvieron mi búsqueda con su compañía solidaria y su conciencia inconmovible de que los crímenes del pasado no deben entrar en el olvido.

Permitir eso sería cancelar una parte esencial de todo ser humano: la que siente y piensa que la verdad y la justicia deben imperar en el mundo.

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