Dirección de Aduanas cambia cargos clave debido a la "baja recaudación"
ROGER RODRIGUEZ
El director nacional de Aduanas, capitán de navío (r) Alberto Salvo, aprobó el viernes una serie de designaciones de jerarcas que implican el retorno a funciones clave de un grupo de aduaneros que fueron considerados gente de «confianza» del ex director Pablo Illarietti y habían sido «rotados» en mayo del año pasado.
A través del Orden del Día Nro. 10/2002, de fecha 1º de febrero, el capitán Salvo repuso como directora general de la Dirección General del Despacho y Tributación Aduanera a la ingeniera química Sylvia Rivero, quien había estado en el cargo durante el gobierno de Julio María Sanguinetti y fue subrogada durante la administración de Jorge Batlle.
Rivero, junto a otros dos jerarcas aduaneros (los contadores Guzmán Mañes y Jaime Borgiani) reclamaron en su oportunidad, ante una información sobre sus traslados, un derecho de respuesta que LA REPUBLICA concedió sin que mediara orden judicial.
En la resolución del viernes, Salvo también designó a Eugenio Bugel, quien encabezaba el Grupo de Represión e Ilícitos de Drogas (GRIL) como director general de la Dirección General Administrativa, en lugar de la abogada María del Carmen Pacor, quien pasó en comisión a la Oficina Nacional del Servicio Civil.
La orden del día señala que la contadora María Cristina Morales pasara a desempeñarse como directora general del Instituto de Capacitación Aduanera (ICA), en lugar de Jorge Truccelli, quien fue nombrado como integrante de la Junta de Aranceles.
Otro de los nombramientos fue el del doctor Héctor Grimoldi como encargado del estratégico Departamento de Inteligencia, que ocupaba Rogelio Pranzo, quien pasó a cumplir funciones en la Dirección General de Vigilancia y Operaciones de Capital.
Problemas de recaudación
Los movimientos en algunos de los puestos clave de la Dirección Nacional de Aduanas fueron interpretados como una respuesta del capitán Salvo a las críticas que el propio presidente Jorge Batlle había realizado a la DNA y a la Dirección General Impositiva (DGI) por la baja recaudación que venían registrando.
En dos ocasiones durante el último mes, incluso en corrillos políticos, se manejó una versión sobre la renuncia del propio capitán Salvo y hasta se llegó a mencionar al capitán de navío Luis Franzini, quien se había desempeñado en la Dirección de Pasos de Frontera, como su sustituto. Fuentes allegadas a la Aduana señalaron a LA REPUBLICA que los nuevos nombramientos implican un cambio importante en la política que al asumir el presidente Batlle impuso el ex director de Aduanas Jorge Sienra, cuyos lineamientos había mantenido el capitán Alberto Salvo al subrogarlo.
Sienra, analizan los informantes, generó severas modificaciones en el área de valoraciones y en el departamento de regulaciones, encargados de auditar las empresas en busca del llamado «contrabando técnico», un aspecto por el que se había caracterizado el mandato de Illarieti en la Aduana durante todo el gobierno de Sanguinetti.
«La gente de Illarietti vuelve porque hay cifras deficitarias en la recaudación», se sintetizó a LA REPUBLICA. Otras fuentes, vinculadas a la actual dirección, reconocieron las dificultades recaudatorias de la Aduana, e insistieron en la necesidad de que el Poder Ejecutivo envíe al Parlamento un proyecto de ley que permite una coordinación de «inteligencias» entre la DNA, la DGI y el Banco de Previsión Social (BPS). *
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