Continuación del discurso… (2)
El ‘camión’ del gobierno
Esto es lo que quieren los urugayos: trabajo, salario digno y defensa de nuestro patrimonio y nuestra riqueza.
Es cierto, claro que es cierto que ninguna economía se reactiva por decreto pero también es cierto que una economía puede ser hundida a decretos. Ejemplos sobran. Ya ha quedado suficientemente demostrado que la estabilidad de precios, tan cara para el actual equipo económico de gobierno, siendo importante no es suficiente para generar inversión, ni empleo, ni crecimiento económico, ni desarrollo humano. Continuar con la cultura del ajuste esperando que amaine el temporal y el viento infle las velas de la prosperidad nacional es, para decirlo con palabras del ministro de Economía, utópico y acientífico. Puede ser muy placentero navegar a vela pero también puede ser muy peligroso.
Y en estas circunstancias no hay que arriesgarse. Encendamos el motor de la reactivación económica. El gobierno en un vehículo, en un camión, está intentando subir un difícil repecho. Se le ha apagado el motor, que es el crecimiento económico, se ha quedado sin frenos y ha puesto punto muerto a esperar que de ese repecho, en punto muerto y sin motor, el camión retroceda y se estrelle en la parte más baja. Hay que reactivar el motor de la economía para salvar al país.
¿Y cuáles serían las claves más inmediatas de esa estrategia económica basada en la reactivación productiva del Uruguay?
Analizaremos tres capítulos, dos de propuestas y uno de respuestas, pero que están fuertemente ligados entre sí.
Capítulo primero: el aumento vigoroso de su demanda interna y externa. Recordemos la cita de Aldo Ferrer: «El desarrollo no se importa».
Nuevas propuestas
En lo que se refiere a la demanda externa, exportaciones, la política cambiaria debe dar mayor certidumbre a los exportadores sobre un tipo de cambio realista, lo que no se logra con una banda del 12%, ni con flotación, ni con dolarización. El gobierno debe desarrollar una política agresiva de apoyo al sector privado en la apertura de nuevos mercados utilizando para ello todos los instrumentos disponibles. En lo que se refiere a la demanda interna la inversión pública, directa o por concesión de obra es la principal palanca, junto con medidas como las contenidas en nuestra propuesta de Plan de Contingencia Social, especialmente las dirigidas a la implementación de un programa de empleo inmediato, que atiende un problema social y que además vuelca dinero en el mercado interno.
En segundo lugar, hay que buscar la desdolarización de la economía. La dolarización de la economía trae profundos problemas, vaya si los uruguayos lo saben, si hasta las planchas nos han vendido en cuotas y en dólares. Cosa más ridícula no se puede pensar.
Los grandes problemas de la dolarización: primero, impide tener política monetaria propia. Segundo: traslada el riesgo cambiario al sector productivo y a las familias, haciendo vulnerable al sistema financiero y generando la amenaza de socialización de las pérdidas como sucedió en 1982. La pesificación, otro término que ha surgido, expresión que no existe en el diccionario de la lengua castellana pero que la crisis argentina ha puesto de moda, no se justifica en Uruguay y además, no es políticamente conveniente. No se justifica técnicamente pues como única medida para atender el riesgo cambiario de los deudores en las condiciones actuales, llevaría a que el costo del crédito para éstos podría aumentar considerablemente al pasar a moneda nacional las deudas.
Quienes hoy están endeudados en dólares han venido pagando intereses menores, aun teniendo en cuenta la devaluación, que si se hubieran endeudado en pesos. El problema ocurriría si se diera un salto devaluatorio importante, mayor al 12% de la banda, lo cual, por el momento, no parece estar en el horizonte. Sería además, políticamente inconveniente porque sugeriría la posibilidad de que se estuvieran favoreciendo medidas tipo corralito. Es necesario aventar toda duda al respecto. La desdolarización de nuestra economía no puede ser repentina. Ha de encararse como un proceso evolutivo y gradual y encierra en su seno el revalorizar el concepto del valor del peso uruguayo por parte de nosotros, los uruguayos mismos, con medidas que esta fuerza política está estudiando y que en su oportunidad daremos a conocer.
Bajar costos
En tercer lugar, bajar el llamado costo Uruguay. Eso implica entre otras cosas reformar el Estado pero eso no es como cree la coalición de gobierno: fustigarlo o venderlo al mejor postor. Se equivocan quienes creen que puede aplicarse al Estado aquello de ‘muerto el perro, se acabó la rabia’. Ignoran que muerto el perro, no hay más perro pero puede seguir habiendo rabia. Estas claves no son exclusivas ni novedosas. Vienen siendo planteadas no sólo por el EP-FA sino por otros sectores de la sociedad vinculados a la producción y al trabajo pero son válidas y por eso las reivindicamos. Tampoco son exclusivas ni novedosas algunas medidas concretas que pueden instrumentarse desde ya, ahora, en función de estas claves.
Repasemos algunas de ellas. Primero, atender la emergencia social, destinando fondos de la reducción del gasto de funcionamiento del Estado –principalmente Ministerio de Relaciones Exteriores y de Defensa, Presidencia de la República y Poder Legislativo– para subsidios especiales de desempleo, vinculándolos a planes alimentarios y otros gastos familiares de sobrevivencia. Extensión del beneficio del seguro de paro a los trabajadores rurales y programas de creación de puestos de trabajo temporales en convenio con el sector privado y con las intendencias del país. Llevemos adelante un plan de obras públicas en infraestructura utilizando los recursos asignados por la ley de presupuesto nacional al MTOP y las concesiones de obra pública. Abogamos por la construcción de diez mil viviendas asignadas al uso de sectores de bajos recursos bajo la responsabilidad del Mvotma e intendencias municipales con participación de cooperativas de ayuda mutua. Protección de la producción nacional en el mercado interno mediante la elevación de la tasa estadística que cobra el BROU. La propuesta del Mercosur de elevar al 35% final el arancel externo común a los bienes provenientes de extrazona y la licitación para la importación de productos finales de extrazona competitivos con nuestra industria nacional. Apoyo activo al sector exportador mediante el fortalecimiento de su competitividad y obtención de mercados. Para ello se debe aumentar la tasa de devolución de impuestos indirectos y mejorar las condiciones para el crédito de refinanciación de exportaciones, hoy afectado por una reciente decisión gubernamental.
Medidas atenuantes
Pero además, uruguayas y uruguayos, compañeras y compañeros, por sobre todo, que pague más el que tiene más y que pague menos el que tiene menos. Ante la monótona insistencia del gobierno con mayores o nuevos impuestos sobre los sectores populares, reiteramos nuestra propuesta de establecer el Impuesto a la Renta a los altos ingresos personales hoy no gravados o gravados insuficientemente por el Impuesto a las Retribuciones Personales, un impuesto a la concentración de la riqueza, al patrimonio de las entidades financieras y otras alícuotas de impuestos menores tales como a las famosas Sociedades Anónimas Financieras de Inversión (SAFI).
Estas medidas no resuelven las imperiosas necesidades que padecen vastos sectores de la población pero al menos las atenúan y generan lo que todo ser humano necesita para vivir y cualquier país necesita para progresar: confianza en sí mismo, voluntad de superación, esperanza, objetivos, compromisos ante sí y ante los demás.
Y muchos ya se
estarán haciendo la pregunta del millón: ¿Cuánto cuestan estas medidas? Seguramente lo primero que nos van a preguntar cuando nos bajemos de este escenario. Ya lo han hecho otras veces y respondemos ¿cuánto le cuesta al pueblo uruguayo no instrumentarlas? ¿Es que acaso nuestro país y nuestra gente tiene un precio? ¿Acaso la vida de los uruguayos es una mercancía que se ofrece en el mercado? Por supuesto que ninguna de estas medidas es gratis, pero ¿saben cuánto gastó el BPS por concepto de pago de seguros de paro el año pasado? Ochenta millones de dólares.
Mucho más habría valido que se hubieran destinado 80 millones de dólares para generar puestos de trabajo y no para pagar seguros de paro.
Cuestión de costos
¿Cuánto le costó al país desmantelar la dirección de Sanidad Animal del MGAP en un país que pretende ser productivo en el campo de la producción de alimentos agrícola ganaderos? Claro que el gobierno ahorró unos pesos desmantelando este servicio, dejando pocos funcionarios en él. ¿Pero cuánto le costó a Uruguay no estar preparado ante una epidemia de fiebre aftosa como tuvimos en el último tiempo? ¿Cuánto le costó no tomar medidas para desarrollar un correcto servicio de sanidad animal en un país ganadero?
¿Saben, uruguayas y uruguayos, cuánto le costó al país las medidas cambiarias tomadas hace algunas semanas para contrarrestar algunos efectos de la crisis financiera argentina? Le costó 150 millones de dólares, algo así como el 5% del total de las reservas económicas del país. ¿Cómo no va a haber plata para tomar las medidas que proponemos, para reactivar económicamente al país, para sacar al país de donde estamos? Y después salen alegremente a decir que nuestras propuestas son utópicas y acientíficas.
«No se nos puede ningunear»
El capítulo dos de las propuestas. El modelo que inspira la política económica del gobierno se agotó. Hay que cambiarlo y es posible hacerlo. El tiempo no sobra pero existen alternativas. Hacer lo que hay que hacer requiere eso que se llama voluntad política y que no es otra cosa más que coraje político. Cambiar la política económica es, como la expresión lo indica, una decisión política que le reclamamos al señor Presidente de la República con todo respeto. Tiene que ser resuelta en y por las instancias políticas competentes en tan importante materia. No estamos diciendo nada nuevo. Históricamente y en todas partes del mundo, cada vez que la economía se ha metido en problemas, y se ha metido muchas veces, ha sido la política quien la ha rescatado.
¿Significa esto excluir de las decisiones a otras expresiones de la sociedad? No. Precisamente es lo contrario. La política es diversidad, tolerancia, encuentro, diálogo, negociación, integración, resolución y acción a favor del bien común. En una palabra, la política es democracia. Eso es lo que no entiende el contador Bensión. Para ser ministro de Economía, especialmente en circunstancias como las actuales, por supuesto hay que ser buena persona y buen técnico pero también hay que tener dimensión política o por lo menos respetar a la política de los políticos o por lo menos respetar a esta fuerza política, la primera fuerza política electoral del país. No se nos puede ‘ningunear’, no se nos puede ignorar, no hay derecho a ridiculizarnos. Hemos hecho propuestas concretas, precisas, serias, responsables, creíbles, posibles.
Un cambio de rumbo en la política económica implica necesariamente un relevo en el equipo económico. Hay que cambiar también al equipo económico y no se trata de tirar un ministro para darnos el gusto de ganarle una al gobierno. Se trata de evitar la incómoda situación para el país, para el gobierno y para el propio jerarca involucrado de que un ministro de gobierno tenga que conducir una política que no comparte. Sabemos que ese tipo de jerarcas versátiles existen pero sabemos también que el contador Bensión no entra en esa penosa categoría.
Pero más importante que la salida del actual equipo económico es que el país salga de la crisis económica que lo agobia desde hace varios años. Y como de esa grave crisis salimos en clave política o no salimos, nosotros retomamos nuestra propuesta de convocar al Consejo de Economía Nacional previsto en el artículo 206 de la Constitución de la República en tanto instancia de concertación entre quienes queremos un país productivo y además, de asesoramiento al gobierno en materia económica. Que el gobierno llame a los productores, a los comerciantes, a los trabajadores, a los industriales, a los exportadores y junto con ellos, participativamente desarrolle una nueva política económica que reactive la economía del país. En tal sentido nuestra bancada parlamentaria está promoviendo un proyecto de ley que reglamente la convocatoria, integración y funcionamiento de dicho consejo.
Un proyecto alternativo
Y en tercer lugar, nuestra propuesta y nuestra respuesta. Llamamos a un diálogo a los distintos sectores de la sociedad comprometidos con un proyecto de auténtico crecimiento económico y desarrollo humano en Uruguay. En tal sentido es compromiso ético y tarea militante de todo frenteamplista trabajar para la concurrencia, para conformar un espacio común de todos los uruguayos, de todas las expresiones de la vida del país que estén en desacuerdo con el actual modelo económico e impulsar un proyecto alternativo creíble y de desarrollo económico y social profundamente humano.
Mientras tanto, compañeras y compañeros, el tiempo que viene para los frenteamplistas y los encuentristas –como nos ha sucedido a lo largo de nuestros 31 años de historia– nos encuentra con mucho para hacer. En nuestra propia casa, el FA, optimizar su funcionamiento, sanear finanzas, mejorar nuestra comunicación, instrumentar resoluciones del Cuarto Congreso, desarrollarnos programáticamente, llevar adelante las próximas elecciones internas. En el EP consolidarlo, ampliarlo, seguir llevándolo barrio a barrio y pueblo a pueblo por todo el país. En el gobierno departamental de Montevideo, encabezado por nuestro compañero Mariano Arana. En el Parlamento Nacional, cuya Cámara de Representantes presidirá en el año 2002 nuestro compañero Guillermo Alvarez. En las Juntas Departamentales y Locales de todo el país. Continuar el pueblo a pueblo, el barrio a barrio, para dialogar con la gente, para aprender con ellos, para tejer juntos nuestro futuro.
¿Qué mejor manera de celebrar nuestro aniversario que encarando el futuro?
Dice la Biblia en otro de sus libros, el Eclesiastés, en el Capítulo III, versículos I y II: ‘Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo, tiene su hora. Tiempo de nacer y tiempo de morir. Tiempo de plantar y tiempo de recoger lo plantado’. Para nosotros es tiempo de hacer, es tiempo de trabajar, es tiempo de redoblar nuestro esfuerzo. Con ganas, con fuerza. Vamos todos juntos frenteamplistas, vamos que podemos, vamos a cambiar a este Uruguay para el bien de todos los uruguayos. Gracias por escucharnos y hasta la victoria, compañeros. Hasta la victoria, siempre». *
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