Duhalde pesifica todo y libera el tipo de cambio
Como algunas medidas deben ser ajustadas, anunció que ni hoy ni mañana funcionarán bancos y mercado cambiario.
Remes Lenicov puso énfasis en señalar que la pesificación de las deudas a un peso por dólar, no constituye una licuación a favor de los grandes grupos económicos porque los pagos, después de seis meses, estarán sujetos a un índice combinado de factores, que es de hecho un sistema de indexación.
El paquete anunciado anoche libera del corsé a todos los salarios, que podrán ser retirados de los bancos en cualquier momento y toma un atajo para esquivar la acordada de la Suprema Corte de Justicia que declaró inconstitucional el corralito, al disponer que los depósitos por cualquier tipo de indemnización (despido, accidente o juicios) no quedan encerrados en el corral donde sí permanecerán los ahorros y los plazos fijos.
El fallo del Supremo Tribunal –que el ministro calificó como «irresponsable»– se centró en el caso de un ciudadano cuyos ahorros provenientes de una indemnización habían sido congelados.
Además se anunció la liberación del tipo de cambio, un reclamo del FMI cuyas negociaciones por un fuerte respaldo financiero para que la flotación no lleve el peso a las nubes, aún no están concluidas, pese a versiones optimistas que reflejaron ayer algunos medios.
Remes afirmó que la Argentina cuenta con 14 mil millones de dólares en reservas que se incrementarán este año en otros 12 mil millones por exportaciones, una masa muy superior a todo el circulante, lo que con apoyo del FMI y «países fuertes y amigos», espera que el precio del dólar no trepará por las nubes. Es probable que esas gestiones con el Fondo, tomen otro ritmo cuando en los próximos días el Parlamento apruebe el presupuesto de 2002, con un monto de gastos inferior a 2001 y que prevé un déficit de cerca de 3.000 millones de pesos y una caída del PBI de cerca del 5%, aunque cálculos privados la elevan al doble, por lo menos.
La recaudación, clave para saber con qué recursos cuenta el Estado, sigue cayendo pero el gobierno espera que ahora que se conocen las reglas de juego, y con reformas impositivas que se irán aprobando más adelante, el ritmo de pago de impuestos comience a normalizarse.
Cómo obviar a la Corte
Una parte del nuevo paquete se aprobó a través de un decreto de necesidad y urgencia para responder al fallo de la Corte Suprema de Justicia. El resto correrá a través de resoluciones del Ministerio de Economía y del Banco Central. Con la liberación en forma total, el tipo de cambio se termina con el mercado dual: un dólar para el comercio exterior y otro para el resto de las operaciones. Un punto sustancial para el nuevo paquete económico es la pesificación 1 a 1 de todas las deudas. Esto incluye aquellas que superen los 100.000 dólares en hipotecas y otros rubros que Duhalde había adoptado apenas asumió. Como para el resto se había estipulado el pago con un dólar a 1,40 pesos se desató un movimiento callejero con cacerolazos de los deudores afectados, en su mayoría profesionales o Pymes. Sobre el descontento cabalgaron los grupos económicos más poderosos, incluso los extranjeros que en su conjunto, poco más de mil empresas, habían recibido el 50% de los préstamos, para hacer un exitoso lobby. La pesificación es obligatoria para todos los depósitos hoy nominados en dólares. La tasa de conversión será 1,40 peso por dólar. Ese dinero sólo quedará liberado para adquisiciones concretas. Los depósitos pesificados entrarán en el cronograma de devolución para los plazos fijos en pesos, que comienza en marzo, continúa en agosto y termina en setiembre. La pesificación de las deudas y de los depósitos incluye un artículo adicional: los montos de deudas y depósitos se ajustarán por un indicador que sumará la inflación del mes anterior más una tasa de interés. Ese indicador será elaborado diariamente por el Banco Central.
Ayer, los bancos nacionales, incluidos los oficiales, elevaron a Remes Lenicov una propuesta para que los grandes deudores tributen una tasa adicional del impuesto a las ganancias para «compensar el impacto favorable sobre su rentabilidad derivado de la pesificación de las deudas». Pero el ministro no se refirió a esta idea cuando dio a conocer las novedades financieras.
Precisiones y opiniones
Así, quien debe 110.000 dólares pasaría a deber 110.000 pesos, pero ese capital se ajustaría por el costo de vida. Si la inflación llegara al 15% anual que hoy estima Economía, el monto adeudado trepará a 126.500, a lo que habrá que sumar la tasa de interés fija.
Los depósitos se pesificarán a 1,40 pesos. Esto significa que si una persona tiene un depósito de 10.000 dólares, se convertirán en 14.000 pesos. A partir de ahí se ajustarán por el índice de actualización y recibirán una renta por la tasa de interés libremente pactada.
Como la tasa de interés será libre y los traspasos entre bancos estarán ahora habilitados, las entidades deberían competir entre ellas ofreciendo una tasa adicional sobre el índice de ajuste.
Los bancos más débiles temen que habrá una ola de pases de depósitos a instituciones más fuertes, y hay quienes piensan que algunos pueden quebrar.
Puede entenderse que los ahorristas son los perjudicados habida cuenta que el dólar está ahora en dos pesos por unidad, mientras se les paga su dinero depositado a 1,40. Atendiendo a esta percepción, Remes anunció que recibirán una actualización por un coeficiente entre índice de precios al consumidor y tasas de interés libremente pactadas.
Remes señaló que el costo de esta transformación será pagado en parte por una reformulación de la deuda pública que suma 50.000 millones de dólares y entrará en la pesificación. Son los préstamos con que el gobierno recambió toda la deuda pública de los bancos, AFJP y aseguradoras radicadas en el país. Domingo Cavallo había pactado pagarles un interés del 7% anual en dólares. Nada dijo el ministro sobre la deuda en poder de acreedores externos. Por ahora –recordó– el país está en default, lo que no significa «que no vayamos a pagar».
Como el costo del cambio será de 50 mil millones de pesos, lo que se obtenga de esa renegociación requerirá un plus que el Estado se hará cargo mediante títulos dolarizados. Llamativamente, Remes omitió como fuente de recursos para financiar el cambio, un impuesto a las exportaciones de petróleo aprobado por ley. Debía recaudar mil millones de pesos anuales.
El ministro enfatizó que se requiere confianza para restablecer el sistema productivo y financiero por un «camino duro y difícil».
Las tarifas de los servicios públicos, básicamente en manos de capitales españoles, serán renegociadas junto a planes de inversiones para ese sector.
El gobierno espera que la flexibilización del corralito, especialmente la liberación de los sueldos, y el inicio del juicio político a la Corte Suprema, distenderá la situación. Tendrá abierto el frente de los ahorristas, cuyas demandas no cesarán. Puede que disgregue el frente de protesta al pesificar a un peso por dólar a los deudores, aunque los beneficiarios sean también los poderosos grupos económicos y un sector bancario que será resarcido de sus pérdidas a costa de ahorristas y Estado.
Duhalde no pierde de vista seguir abordando el tema de los desocupados con su plan de subsidios por mil millones de pesos, para amortiguar problemas y protestas.
Pero el dirigente «piquetero» Juan Carlos Alderete recordó que pese a las promesas del Presidente, aún no se ha hecho nada para los d
esocupados. «Ahora hay que luchar por otro modelo de país», advirtió.
Claudio Lozano, economista de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) aseguró que «los anuncios, no van por el buen camino para la economía», y «no aparecen en la agenda» cuestiones clave, como mejorar la redistribución del ingreso y salir de la recesión.
Si se cumplen las optimistas metas oficiales de inflación «es un año que agregaría 1,7 millón de personas a la situación de pobreza, y pasaríamos a tener más de 16 millones de personas bajo la línea de pobreza», dijo. *
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