Fasano: Aunque Doyenart corte las flores, la primavera no la va a detener

Culminando con la amplia reseña del debate realizado en la Comisión de Educación y Cultura y Diputados sobre la censura del director de Canal 5, Juan Carlos Doyenart, al discurso de Fasano en los Tabaré, reproducimos ahora los aspectos principales de la respuesta del director de LA REPUBLICA a los cuestionamientos de la diputada Glenda Rondán.

A continuación reproducimos la versión taquigráfica de lo dicho por Fasano en la Comisión de la Cámara Baja:

 

«SEÑOR FASANO.- Lamento que esta jornada, que a mí me parece importante porque estamos tratando, nada más ni nada menos, que de la libertad de opinión, sea empañada por una intervención que nada tiene que ver con el tema, protagonizada por la señora diputada Rondán. Lo lamento, pero constará en la versión taquigráfica, y cuando los lectores, las lean, verán quién eludió el tema central y quién trató de empañar una jornada tan importante como ésta.

Voy a tratar de contestar todas y cada una de las preguntas y acusaciones que se hicieron. Obviamente, la señora diputada me ofendió gravemente, al igual que a mi colaborador. No hay ninguna duda de eso.

Al decir que no me cree a mí y que no es cierto lo que dice Cardozo, obviamente lo está ofendiendo.

Acá ya fuimos ofendidos en la sesión anterior. Tuve la caballerosidad de no referirme a esa ofensa para no empañar esta sesión. Pero no puedo callar en esta segunda oportunidad, cuando en mi presencia se dicen las mismas falsedades que la diputada ha dicho. Por lo tanto, le voy a contestar, mirándola a los ojos, una por una las cosas que dijo.

Lo de las fotos trucadas. Ella se debe estar refiriendo a las fotos de la cárcel de Libertad, seguramente, donde nosotros no falseamos nada ni trucamos nada.

(Interrupción de la señora representante Rondán).

Señor Presidente: ¿cómo es el sistema? Porque yo escuché a la diputada sin interrumpirle en ningún momento, pese a todas las ofensas de que estaba siendo objeto.

 

SEÑOR PRESIDENTE.- No vamos a admitir interrupciones no concedidas por el orador.

SEÑOR FASANO.- Muchas gracias por el amparo en el uso de la palabra.

Si se refiere a las fotos trucadas sugiriendo que las trucamos y sugiriendo que estamos en contradicción con lo que dijo el señor ministro Stirling, ¡nada más falso que eso! Nosotros dijimos en el diario que esas fotos las recibimos de parte de presos de la cárcel. No dijimos que las sacamos nosotros. No dijimos que fueran ciertas. No dijimos que no fueran trucadas. Dijimos: «Recibimos tal documento y aquí lo publicamos. Tendrán las autoridades que investigar si es cierto o no es cierto lo que aquí pasa». Y el ministro Stirling nos dijo: «Totalmente cierto. Totalmente cierto que esas fotos salieron del penal. Fueron realizadas dentro del penal, con la complicidad de policías y carceleros, vaya a saber con qué intenciones». En ningún momento el diario LA REPUBLICA falseó la información, y le informó claramente a la opinión pública lo que estaba sucediendo.

También dijo que no hay ningún diario que haya desprestigiado más a la actividad política como LA REPUBLICA. Yo digo que es todo lo contrario: no hay ningún diario que haya enaltecido más la actividad política como LA REPUBLICA. En primer lugar, el diario LA REPUBLICA es el que más páginas destina a la actividad política. Es el único diario en el que editoriales, con mi firma, han dicho que la actividad política es la más noble del ser humano. Cuando he sido entrevistado en numerosos medios de comunicación y me hablaban de que los políticos esto, y lo otro, salí a defender la actividad política como el que más. No sé de dónde saca la diputada esa posición; es todo lo contrario. Mientras los demás medios dicen: «No hay que darle tanto a la política. Hay que hablar más de lo cultural, de lo económico, de lo social, de lo deportivo y no tanto politizar», LA REPUBLICA sigue destinando páginas y páginas a esta actividad tan importante del ser humano.

También dice que no publiqué todo lo que dijo Doyenart en la sesión. Obviamente, no publiqué todo lo que dijo en la sesión ni él ni todos los demás. Se hizo un extracto, se hizo una síntesis; la hicieron nuestros periodistas de acuerdo a la importancia de cada tema. Creo que de todas las intervenciones fue la que más se destacó, pese a ser una posición que también fue ofensiva.

Me dice que tengo que hacer un reportaje a Doyenart. Pero, ¡por favor! ¡A Doyenart lo llamamos inmediatamente para hacerle una entrevista! No nos atendió. Pero si Doyenart viene mañana y quiere dos páginas para decir lo que quiera, ¡claro que las tiene! ¿Alguien puede dudar que esa es la práctica cotidiana del diario LA REPUBLICA? Dar voz a todo el mundo, ¡más aún si están en contra nuestro! Podrán acusarnos de muchas cosas; no de eso. Está equivocada la señora legisladora.

En rigor, hay acá un tema que es lo que realmente me agravia y es su posición frente a un asunto como éste, en el cual ella dice que mi periodismo agrede permanentemente, que yo agredo permanentemente y que no me cree ni una palabra de lo que digo. Insisto: ustedes habrán visto que en mi intervención no mencioné las agresiones de la legisladora en la sesión anterior. Tuve esa caballerosidad, suponiendo que ese iba a ser el clima de esta Comisión.

Dice que no me cree nada. Me pregunto qué pruebas tiene para eso. Me pregunto por qué está acá, porque, en definitiva, me vino a escuchar.

Hay algo previo que me interesa aclarar de lo que aquí señaló, que es la única prueba que aportó –la única prueba de todo su ataque–, que es que el diario LA REPUBLICA dice que fui citado y que no fui citado. Ese es el único elemento que aportó; los demás los tendrá ella, pero los desconocemos. Por lo tanto, no nos podemos defender de algo que desconocemos.

Entonces, me explica, me da una clase de cómo debo titular el diario y cómo debo señalar que no fui citado sino que pedí ser recibido. Si ustedes leen la crónica verán que allí se dice que yo pedí ser recibido. Cuando Doyenart vino a esta Comisión, también dijimos que fue citado porque creíamos que iba a ser citado, aunque él hubiese pedido ser recibido. No titulamos: «Pidió ser recibido». El vocablo «citado»… ¡De todas maneras fue citado!, tanto Doyenart como nosotros; no importa quién movió la iniciativa. Aparentemente, la iniciativa la movió Doyenart, aunque yo creo que antes fue movida por algún integrante de esta Comisión. Pero da lo mismo si fue antes o después. Lo cierto es que fue citado. Si no lo citaban, Doyenart no iba. Si yo quiero venir aquí y ustedes no me citan, ¡no puedo entrar! Quiere decir que citado fui. Que yo haya pedido ser citado en ejercicio de un derecho de igualdad y reciprocidad –por otra parte, la señora legisladora podría haberse anticipado y escuchar, como corresponde a un legislador, todas las versiones y campanas sobre un mismo punto; no lo hizo–, y la Comisión haya tenido la deferencia de recibirme, sí, pero fui citado.

En un título en el que yo –o el titulero a cargo– tengo que poner una palabra, ¡en lugar de «citado» –porque ella me lo aconsejó–, tengo que poner que yo pedí ser recibido y que la Comisión aceptó que fuera citado! ¡La verdad que de titulera no se va a ganar la vida la señora legisladora!

La única prueba que esgrime la señora legisladora de por qué no me cree –seguramente habrá otras pero yo las desconozco; yo la veo por primera vez en mi vida a la señora legisladora; no sabía de su existencia, salvo públ
icamente por sus actividades como legisladora, algunas de ellas muy sonadas en las que el diario LA REPUBLICA salió a defenderla ante situaciones políticas muy ingratas, pero nunca hablé con ella–, es que me dice que me ha llamado muchas veces y que nunca la atendí. Puedo decir que jamás nadie me pidió una entrevista para la señora legisladora. Yo atiendo a todo el mundo –es mi norma en el diario–: desde el último ciudadano de cualquier barrio de este país, hasta el Presidente de la República. A quien me llame lo atiendo. No sé, entonces, qué pruebas tiene para decir que no la he atendido. ¡Y la seguiré atendiendo!, si ella quiere después de todo lo que voy a decir aquí.

No mezclo –como dije con Doyenart–: una cosa es la primavera y otra las flores. Aunque Doyenart corte las flores, la primavera no la va a detener. Y mi política de pluralismo y de atender a todos, aun a quienes me agreden, no la voy a cambiar aunque la señora legisladora siga agrediéndome.

Yo le tengo que decir que esta satanización que hace de mi persona, este linchamiento en esta sesión, diciendo que no me cree nada y no aporta ninguna prueba de esa incredulidad, me hace llevar a pensar –ella es profesora de literatura, es docente– en qué quedó la teoría docente del gran Descartes, eso del examen, la duda, el sin embargo, investigar, ver si es cierto o no, dar la posibilidad al otro, el respeto al otro. ¡Es muy fuerte decir que no me cree nada! ¡No me cree ni siquiera que me llamo como me llamo! En el «no me cree nada» arrastra a todos los demás, a los otros que afirman que me creen o a la versión del capitán Cardozo. ¡Todo cae en la misma bolsa!

Sobre este tema, para una actitud así, tan poco docente, tan radicalizada, debe haber explicaciones psicoanalíticas, que cada cual tendrá que buscar en sí mismo. Yo digo ¡pobre de sus alumnos, que les enseña a juzgar sin pruebas, sin investigar!

Le puedo decir a la señora legisladora, mirándola a los ojos, que yo no le tengo el menor respeto intelectual por lo que ha procedido a hacer en esta sesión. No le tengo el menor respeto intelectual a quien así procede, que condena a una persona sin prueba alguna y sin posibilidad ninguna y, además, en forma absoluta: «No le creo nada».

¿Sabe lo que pasa? Aquí hay mucha gente que me cree y que cree al diario LA REPUBLICA. Por eso es el segundo diario en circulación y por eso es el primero en hacer el orden del día de este país. Por eso ahora se juntan otros medios libres como AM LIBRE, FM LIBRE y SEÑAL 1: porque creen en mí, creen en el estilo de periodismo que hago. Esa gente no coincide con usted.

Además, pese a que no le tengo ningún respeto intelectual, la invito a debatir, no sobre usted y sobre mí –sobre eso no vamos a discutir–, pero sí sobre nuestros proyectos, es decir, sobre el periodismo verdad que usted tanto denigra. Sobre ese tipo de periodismo la invito a discutir donde quiera, cuando quiera, con el moderador que usted elija, en el medio que usted elija, mano a mano. Está hecha la invitación; puede ser en nuestras páginas o en otros medios. Donde usted quiera. Y el moderador lo elige usted.

Es lo que quería decir.

 

SEÑORA RONDAN.- Simplemente le voy a decir que no me afecta para nada que no me respete desde el punto de vista intelectual. A mí me afecta la gente que yo respeto. No me afecta. ¡Está bien! Si no me respeta intelectualmente, no me interesa. No me preocupa!

Sí le quiero decir que todo lo que he manifestado para decir que no le creo es porque tengo pruebas de sobra, y aquí están. Como usted dice, quizás haya otro ámbito en el que podamos aclarar esas cosas. No he dicho que no le creo porque no tenga pruebas. ¡Sí las tengo! Tengo pruebas de que cosas horribles que usted ha dicho de mucha gente no son ciertas. ¡Y con eso me basta!

 

SEÑOR PRESIDENTE.- Agradecemos al doctor Fasano la paciencia que tuvo con nosotros y su comparecencia –y la del capitán Cardozo– en el día de hoy. Seguramente la Comisión seguirá debatiendo el tema. *

Se levanta la sesión. (Es la hora 17 y 45)»

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