El presidente de la Federación Rural alertó sobre situación en el agro

Gaggero: Uruguay sigue igual camino que recorrió Argentina

Además, recordó que el 19 de abril de 1999, durante la marcha de trabajadores rurales por Montevideo, Jorge Batlle presidía la Comisión de Ganadería y les prometió que sus reclamos serían oídos «en un máximo de 45 días. Hasta hoy, las cosas siguen igual».

En una extensa entrevista realizada ayer por el canal de cable SEÑAL 1, el dirigente rural ratificó su respaldo por el Parlamento «porque hay buenos representantes del pueblo», pero señaló que el organismo «no funciona por las cúpulas políticas. Entre tres o cuatro arreglan todos y después se enyesan las manos para votar». A su entender, esto permite el mantenimiento de «algunos jerarcas ministeriales colocados por los políticos. Acá se pone cualquier ministro y después las manos están enyesadas para mantenerlos aunque la política no sea favorable a lo nacional».

Situación incambiada

Gaggero puntualizó que la situación crítica que atraviesan los productores rurales es la misma que en 1999, cuando la Federación organizó una marcha hacia Montevideo. En aquella ocasión, el presidente Julio María Sanguinetti no los recibió pero sí lo hizo el entonces presidente de la Comisión de Ganadería, Jorge Batlle. Según el dirigente, Batlle «dijo que nuestros planteos se arreglaban en un máximo de 45 días porque nuestros temas eran endeudamiento y competitividad.

Lo mismo que pedimos ahora, después de dos años de gobierno del doctor Batlle».

Desde su punto de vista, «no ha cambiado nada, al contrario, todo ha ido hacia atrás. Cada vez hay menos productores, apareció la aftosa por falta de previsibilidad del Ministerio de Ganadería (MGAP).

El modelo de país continúa siendo ciudadano, financia el gasto público no con producción sino con déficit e hipoteca el futuro de nuestros hijos y nietos». Gaggero advirtió que Uruguay sigue «el mismo camino que recorrió Argentina porque para mantener esa patria financiera hay que tener altas tasas de interés, hay que robar a la gente con las tasas de interés». Es a esa plaza financiera que el gremialista atribuye la situación de crisis económica actual, con un sistema que impone que «el 65% de lo que se consume sean productos importados y subsidiados en origen. Con eso estamos contrayendo el trabajo nacional».

El mundo al revés

Para Gaggero, Uruguay es un país «armado al revés, con un alto costo del Estado que nunca se reduce.

El Estado debió haberse achicado para dar oportunidades a los privados, pero no lo hizo. Este es un país donde los políticos gastan demasiado».

En ese sentido, defendió a los productores rurales por haber «creído en el verso productivista de la década del 90. Con esa apuesta, la deuda del sector agropecuario para producir creció de 300 millones de dólares en 1988 a 1.100 en 1999 y a 1.500 en 2000.

El país multiplicó por tres la producción porque se modernizó pero después vino la fundición total. Los productores tuvimos la opción de modernizarnos pero abrimos los mercados y ellos mismos no nos aceptan los productos.

Esos productos, además, son subsidiados tanto en Europa como en Estados Unidos. Acá no nos subsidian y además, nos cobran impuestos».

El presidente de la Federación cree que esta postura asumida desde el Estado muestra un aposición «anticampo» que ha sido «fomentada por muchos años de confundir latifundio con producción, fomentada también desde el ciudadano político que buscaba los votos de la ciudad en contraposición con aquellos tranquilos paisanos que siempre votaban a determinados partidos. Eso ha deteriorado totalmente las relaciones».

Como muestra de la pérdida de poder adquisitivo de los productores apuntó que en 1950 el productor recibía el 46% del valor final de un novillo y hoy obtiene sólo el 10%. Esto está motivado en primer lugar «por las políticas económicas acompañadas por la compleja situación de la cadena agroindustrial al que se agregan eslabones. Este es un país que se dice agropecuario pero no lo es y por eso va quitando cada vez más a aquello que debería ser la esencia».

Gaggero cree que en la actualidad «los políticos uruguayos, con raras excepciones, tienen la concepción de que el campo cría sólo las vacas y que esa situación se va a dar aunque la gente se vaya. Se cambia a la gente por productores extranjeros que toman a los uruguayos como empleados y creen que la producción va a ser igual. Aquí no se estimula para que los jóvenes se radiquen en el campo porque no hay créditos ni para comprar un pedazo de tierra». *

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