Arregui, Bellomo, Mieres, Mahía, López y Bergstein cuestionaron el accionar de Doyenart

Así se expidieron los legisladores de la Comisión de Cultura sobre la censura

 

Roque Arregui (Partido Socialista)

«Creo que aquí lo que está en juego en este episodio, son los valores esenciales de la democracia, el pluralismo, la libertad de expresión, la libertad de información.

Ante este tema no podemos chiflar y mirar para otro lado. Este es un tema que realmente ha preocupado a todos. No creo que porque se dé una opinión por parte del doctor Federico Fasano sobre cuáles son las opciones que tiene esta Comisión se esté afectando una cuestión de fueros.

La señora Diputada Rondán es muy liberal, y yo creo que esa es una de las cosas más importantes. Sin embargo, lamentablemente, esta vez la señora Diputada Rondán -tengo que decirlo con la misma sinceridad- no hizo honor a ese liberalismo que ostenta en la Comisión. Partió de un preconcepto, no admite hechos probatorios, no cree que hubo censura. Yo creo que los hechos están a la vista. Este no es un tema de creencias, porque hay hechos que son irrefutables: se cortó la trasmisión de Canal 5. Este hecho nadie lo puede desconocer.

Ahora bien: creo que tampoco se puede relativizar la censura expresando que otros medios dieron difusión a la entrega de los premios «Tabaré». La censura es censura, se ejerza en un medio de comunicación o en todos los medios de comunicación. Y cuando en un evento cultural -como el que motivó todos estos acontecimientos- se van a pronunciar unas palabras frente a un medio periodístico, creo que no está mal hablar del entorno, porque de lo que se habló fue de la paz. Ante la paz no se puede ser aséptico; yo no creo que pueda haber neutralidad ante la paz. Si alguien cree que hay neutralidad entre la paz y la guerra o entre la paz y el terrorismo, yo le digo que no puedo concebir una cosa de ese tipo. Yo creo que está muy bien tomar partido por las cosas que hablan en beneficio de la humanidad, y en un evento cultural, con más razón; y en un evento educativo, también con razón.

Entonces, con más razón en un evento cultural, ¿cómo no se va a poder hablar de la paz, con el estilo que cada uno tenga, porque todos tenemos estilos distintos? Mi estilo no va a ser mejor que el de la señora Diputada Rondán, el de Federico Fasano, el del señor Presidente o el del señor Diputado López. Cada uno de nosotros tiene un estilo distinto, y en eso consiste la diversidad.

Ahora bien: cuando se expresa que Doyenart dio una oportunidad para que se pudiera trasmitir la entrega de los premios y la intervención de Federico Fasano. Yo digo que no es una oportunidad, si es que se cortaba la trasmisión si algo no sonaba grato al oído. En eso soy categórico.

Yo creo que el Canal no es de Doyenart, sino del Estado, salvo que Doyenart crea que el Estado es él, porque esta vez actuó de esa manera.

Cada vez que alguien se expresa a través de la cámara o de otro medio está trasmitiendo su forma de pensar; no es la forma de pensar oficialista. No hay una forma única de expresarse en la sociedad. Yo estoy en contra del monolitismo. Y en la entrega de los premios «Tabaré» se expresó un pensamiento. Y si en esa ocasión o en otras, o al recibir un premio «Tabaré», alguien hacía mención a alguna cosa contradictoria, ¡bienvenido! Así se conforma el pluralismo en el seno de la sociedad. Yo no admito la censura, bajo ningún punto de vista, porque implica negar la democracia. Y la presión que se menciona que hubo hacia periodistas de Canal 5 es una práctica autoritaria, más aún si esto procede de la jerarquía máxima del canal.»

 

Edgard Bellomo (Alianza Progresista)

«Quiero aclarar que a mí lo que me convoca es que ocurrió en mi país y en democracia una censura. Ocurrió un hecho atípico e inconveniente, que no está permitido, de acuerdo con lo que establecen la Constitución y las leyes y con lo que el espíritu democrático manda, que creo que todos entendemos y asumimos.

Creo que nosotros, como representantes nacionales, somos precisamente los garantes de las libertades que la Constitución y la ley establecen y que la democracia nos permite.

El señor Fasano hacía referencia a una distinción de la que había sido objeto en el año 1973 por parte del Parlamento y mencionaba a ilustres parlamentarios de aquella época. Yo digo que esto de alguna forma debe servirnos para reflexionar doblemente.

En primer lugar, estamos tratando temas en los que intervinieron otrora grandes hombres. A la vez, formulo el deseo de que nosotros corramos mejor suerte que aquellos grandes hombres en cuanto a la defensa de la democracia para que ésta dure, se constituya en un bien preciado del pueblo, pueda perpetuarse y llegar -lo que es mi humilde anhelo- a una democracia social o socialmente más justa que la que tenemos; pero siempre con democracia y no como aquellos grandes hombres -que no por esto dejan de serlo-, que de alguna forma perdieron su calidad de representantes y no pudieron evitar lo que pasó en este país.

En estas fechas y en estas ocasiones reitero la frase célebre de Voltaire que dice «No estoy de acuerdo con tus ideas, pero daría mi vida porque pudieras expresarlas», es decir, por el derecho a defenderlas y a expresarlas. Creo que aquí estamos hablando más que de defender las ideas, del hecho de poder exponerlas, que es lo que en realidad hace a la libertad de expresión. También pueden defenderse las ideas en un celda, pero creo que estamos hablando de la posibilidad de expresar las ideas y de que tengan difusión.

Creo que aquí hubo una censura, y no es mi interpretación porque fue admitido por el propio doctor Doyenart, como consta en la versión taquigráfica de la sesión de la semana pasada.

Creo que si aplicamos este camino, perdemos casi todos.»

 

Pablo Mieres (Nuevo Espacio Independiente)

«Con respecto al tema de fondo, la verdad es que cada vez más me ratifico en ciertas convicciones.

La primera de ellas es que lo actuado por Doyenart fue un grave error; eso me parece que es algo clarísimo. No corresponde cortar la expresión de una comunicación aunque uno no esté en absoluto de acuerdo. Me parece que esto que ya fue dicho en oportunidad de la comparecencia de Doyenart conviene volver a decirlo, pero también con mucha claridad.

Yo decía el otro día que conozco a Doyenart desde hace muchísimos años y que me consta que es una persona de talante democrático y plural; por lo tanto, interpreto la acción como un grave error, pero no como una definición de su personalidad ni de sus formas de actuación permanente.

Por otra parte, coincido absolutamente con algo que nos decía Fasano en su intervención inicial. Hoy más que nunca es importante defender una orientación del canal oficial que supone una ruptura con cierta tradición anterior que, incluso, en algún momento pudo haberse cambiado y no se logró; me refiero a la salida de la dictadura, al famoso episodio del nombramiento de Maggi como Director del Canal 5 y su frustración inmediata.

Hoy, por primera vez, estamos transitando este camino en el Uruguay y creo que vale la pena reafirmarlo, sobre todo -y lo decía la semana pasada durante la comparecencia de Doyenart-, cuando hay otras opiniones, inclusive dentro del Gobierno, que se expresaron hace pocos días; por ejemplo, las del señor Ministro de Educación y Cultura, que están señalando que la estrategia de convertir al Canal 5 en un canal competitivo es un error y que, de alguna manera, se declaran partidarios de un canal «cultural» -entre comillas- en un sentido que todos entendemos bien: un canal no competitivo y que, por lo tanto, no lo mire nadie; marginal, para decirlo más claramente.

Creo que cuando el doctor Fasano en su intervención inicial señaló su acuerdo con esa nueva polí
tica del Canal oficial estaba indicando eso de alguna manera.

Me parece que hay que tratar de resaltar estas cosas y de seguir avanzando en la vida, asumiendo que las cosas pasan y que ya pasaron, y que en definitiva hay otras que son más importantes, que deben ser preservadas con la mayor preocupación de todos los que creemos que el canal del Estado tiene que jugar en la cancha y bien, y que, inclusive, debe exigir a los demás competir cada vez más y mejor.

Me parece que es importante que el Parlamento y todos estemos atentos para que no existan cuestionamientos ni cortapisas a la libertad de expresión de los ciudadanos.»

 

Carlos Mahía (Asamblea Uruguay)

«En primer lugar, voy a reiterar lo que dije delante del ingeniero Doyenart. Para mí se trató de un acto de censura. Sinceramente, creo que el ingeniero Doyenart cometió un grave error y que se trató de un acto de censura.

El Director de la televisión nacional, por sí y ante sí, censuró una trasmisión de la televisión nacional.

No hay que hablar de si había un acuerdo o no, de los minutos, del contenido del discurso o de lo que fuera; lo cierto es que por sí censuró y, por tanto, privó a todos los televidentes de Canal 5 del Uruguay -todavía no me sale decirle «Tveo»- de un acto eminentemente cultural.

Además, privó a los trabajadores de celebrar con su teleaudiencia el éxito de un trabajo y demás. Ese es un hecho para mí incontrastable.

Si el ingeniero Doyenart tenía discrepancias en cuanto al contenido del discurso del doctor Fasano, terminada la entrega de los Premios Tabaré, celebrada la oportunidad de tener en vivo para todo el Uruguay un evento cultural de esa magnitud, podía echar a andar la polémica.

Pero el hecho de que un funcionario -en este caso el Director de la televisión nacional- en un acto extremo, en un determinado momento decida por sí y ante sí cerrar la trasmisión, lleva a pensar cuánto poder podemos tener en determinados organismos públicos y al hacer tal o cual cosa qué consecuencias podemos generar con nuestros actos.

Por último, quiero referirme a una cuestión que para mí es importante.

Aquí no estamos hablando de los criterios de una empresa periodística privada; no se trata del diario «El País», «El Observador», «La República», un canal privado o una revista privada; es un canal del Estado y como tal debe ofrecer las mayores garantías para todos aquellos que estamos en este país.

Debo agregar algo más. Todos los miembros de la Comisión de Educación y Cultura coincidimos en el cambio positivo que significó desde el punto de vista técnico y de la programación, la actuación al frente del canal oficial del ingeniero Doyenart. Creo que el insuceso de la noche de los «Tabaré» fue en franca contradicción respecto a este hecho de renovación y desafío de los canales privados.

¡Vamos a entendernos! La concepción que tiene el señor Ministro de Educación y Cultura en cuanto a que el canal oficial debe ser exclusivamente testimonial de la cultura y la concepción que hoy tiene la conducción del canal oficial para mí son meridianamente opuestas, y compartimos el desarrollo que se ha seguido en cuanto a política de medios. Una cosa no quita la otra.

Finalmente, este es un hecho que, evidentemente, no le hace bien al sistema democrático ni a la libertad de expresión y genera un muy mal precedente.

En ese sentido tenemos la tranquilidad de conciencia de condenar un hecho que en sí mismo es negativo, que ha sido negativo para todos y que, evidentemente, marca un precedente -como dije recién- bastante oscuro para los tiempos que estamos viviendo. Ojalá que esto sirva de lección para el futuro, que este tipo de hechos no se repita más y que sigamos teniendo una televisión nacional que apueste a desafiar la imaginación de la gente y a tener una buena presencia en el Uruguay.»

 

Henry López (Herrerismo)

«Quiero hacer una serie de puntualizaciones con respecto al tema y quiero empezar como lo hice cuando estuvo el señor Doyenart, felicitando el espíritu corporativo del doctor Fasano.

Sigo siendo de la óptica de que hay muchos tipos de censura. Una censura quizá fue la que aplicó Doyenart, pero hay otro tipo de censura que podría llamarse «censura indirecta» y es no tener posibilidad de tener acceso a cierto medio de comunicación. Creo que eso también es un tipo de censura.

Yo reitero, señor Presidente. Creo que estoy tratando de aportar elementos para que todo esto termine de una vez por todas. A mí, realmente, me gustaría que este triste episodio llegara a un final. Lo veo como el juego del teléfono descompuesto: tenemos que arreglarlo y dejar de seguir hablando por ese teléfono porque está descompuesto y lo seguimos utilizando. Todos los días se agrega un poquito más de leña y esa hoguera está cada vez más grande.

Cuando estuvo presente el ingeniero Doyenart le trasmití lo mismo que hoy le digo al doctor Fasano: creo que seguir generando elementos para que esto no termine más, nos parece que no es de buen tino.»

 

Nahum Bergstein (Foro Batllista)

«Creemos que el ingeniero Doyenart estuvo mal; no tenemos ninguna duda de que estuvo mal.

No debió reaccionar en la forma que lo hizo. Creo que ahí no está en juego un tema de censura. La palabra censura como muchas otras, tiene distintas acepciones. La gente puede decir que el poder corrompe o el dinero corrompe, pero cuando nosotros hablamos de corrupción en este mundo parlamentario nos referimos a la corrupción pública, o sea, a la apropiación de dineros públicos en beneficio propio o de un tercero en ejercicio del cargo. Quiere decir que la expresión tiene distintos sentidos.

Cuando acá hablamos de censura nos referimos a la previa censura, es decir, a no dejar expresar al otro sus propias ideas. No creeemos que esta haya sido la postura del ingeniero Doyenart; creo que hubo una reacción emocional exagerada o no, y no lo digo con afán de bajar la pelota al piso. Hay un tema más sutil sobre el que quisiera emitir una opinión y que tiene que ver con la distinción entre política y cultura. Me pregunto si el doctor Fasano estuvo bien cuando en el marco del acto se refirió -no sé como decirlo- al atentado del 11 de setiembre o a la guerra de Afganistán. Pienso que hay un lugar para cada cosa y hay un momento para cada cosa.

Algunas veces nos ha chocado cuando en homenajes en la Cámara ante personas fallecidas empezamos a hacer caudal político de acontecimientos que pretenden ser un reconocimiento a una trayectoria. Creemos que los premios «Tabaré», ese acto de premiación que se está imponiendo en la cultura uruguaya, tiene un matiz cultural, de acuerdo con lo que entendemos por cultura. Así como el doctor Fasano dijo que la cultura es política, puedo decir que la política es cultura. La política es un producto cultural que, normalmente, va a posteriori de ella. Sin embargo, a veces la política se adelanta a la cultura. Sin entrar a profundizar en un tema que es fascinante de por sí, creo que todavía tenemos que hacer algunas distinciones, porque no es un «vale tutti». Hay campos de acción normal para la cultura y para la política, inclusive, en el sentido aristotélico, genérico del término, que es a lo que se refería el doctor Fasano, o sea, el arte de lo posible. No estamos hablando de política partidaria. Creo que no estuvo feliz el ingeniero Doyenart en cortar la trasmisión. Al fin y al cabo, el acto cultural que estaba presentado el doctor Fasano es una creación suya y hubiésemos asistido si hubiésemos sido invitados.

Creo que el acto impone, por sus propias características, que el discurso se atenga a la
gente que es premiada. Eso puede dar lugar a muchas elucubraciones políticas valederas porque actos de esa naturaleza tienen que servir para unirnos y no para desunirnos. Yo voy al papel de la cultura en el meollo del asunto. Actos como la premiación de la cultura tendrían que servir para que se ponga en evidencia lo que tenemos en común, que sigue siendo mucho más de lo que nos parece cuando estamos en esa riña de gallos que es la vida de la Cámara de Diputados.» *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje