Una proclama y una cuestión política
Luego de tres horas de debate, exactamente a las 16.14 horas, los integrantes de la Federación Ancap apostados en las barras intentaron leer su proclama, ante lo cual el presidente de la Cámara de Diputados, Gustavo Penadés solicitó, de acuerdo al reglamento, que se procediera al desalojo de las barras.
En ese momento los funcionarios de la empresa estatal comenzaron a entonar el cántico: «No privatizar, defender los entes del Estado patrimonio nacional» y dejaron caer volantes, hacia las bancas de los legisladores que contenían la proclama que intentaron leer en voz alta desde las barras.
Los funcionarios de Ancap recriminaron que los parlamentarios apoyen una ley que condiciona el futuro del ente, que «cambia los objetivos batllistas con los que fue creado en 1931″; y que ninguno de los legisladores planteó, durante la campaña electoral, que «privatizarían la empresa».
También convocaron a «juntar las firmas necesarias para consultar a la ciudadanía sobre el destino de la principal empresa industrial del país».
El desalojo de las barras demandó cerca de diez minutos y algunos de los manifestantes al retirarse del recinto expresaron: «Ladrones ya van a pedir los votos».
El hecho desembocó en el planteo de una cuestión política de parte del diputado forista, Ronald Pais debido a que consideró que las manifestaciones de los integrantes de la Federación Ancap fueron «una muestra cabal del Uruguay que no queremos».
Sin embargo, el legislador resaltó que la sesión estaba desarrollándose hasta ese momento «con total normalidad, con argumentos serios y un respeto positivo, pero esa irrupción orquestada y con comunicación a la prensa, no le hace bien a la democracia ni al país».
«Si queremos vivir y convivir con patria y tolerancia en este Uruguay en el que nos ha costado perder la línea en algún momento debemos entender que este tipo de consigna con el puño crispado y acompañada de algún insulto, esta no es la manera de discutir los temas ni de transitar por el camino que todos queremos», indicó.
Agregó: «Aquí también hay responsabilidades políticas de quienes muchas veces en forma subrepticia alientan este tipo de manifestación o de quienes no lo condenan. Este es un tema condenable como toda manifestación que trate de alterar la paz el orden y la convivencia entre los uruguayos».
Por su lado, el diputado por la Vertiente Artiguista, Juan José Bentancour indicó que la presencia de los trabajadores de Ancap en las barras es una situación «que se justifica plenamente».
«Creo que fue una manifestación pacifica por parte de los trabajadores que sienten de alguna forma amenazada su fuente de trabajo y preocupación por el futuro de una empresa importante», puntualizó.
El diputado Socialista, Guillermo Chifflet recordó el episodio que protagonizó en el año 1985 en una sesión de la Cámara de Representantes, el entonces diputado por el Partido Colorado, Edison Rijo, quien tiró desde su banca un vaso de vidrio hacia las barras, donde se encontraban entre los familiares de detenidos desaparecidos María Almeida de Quinteros, madre de la maestra Elena Quinteros desaparecida durante la dictadura militar.
El diputado de Desafío Nacional, Sebastián Da Silva indicó que la manifestación «fue la expresión de un sindicato, que como todo gremio rico tiene la posibilidad de organizarse, pero que es una actitud legítima»; y señaló que aunque le griten prefiere tener las barras llenas. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad