Desde EEUU reclaman una dolarización en Argentina
ROB LEVER, WASHINGTON, AFP
Steve Hanke, economista de la Universidad Johns Hopkins y asesor del ex presidente argentino Carlos Menem (1989-1999), señaló que ve pocas esperanzas para Argentina de mantener la paridad cambiaria uno a uno con el dólar (vigente desde 1991 por ley) tras la declaración de moratoria.
«La gente en Argentina no confía en los políticos, y es por eso que propongo abandonar la moneda argentina y usar el dólar», dijo Hanke a la AFP el domingo.
Hanke, quien señaló que está asesorando a Menem y a otros «modernizadores» peronistas (del Partido Justicialista, en el poder en Argentina) que podrían ser parte de un futuro gobierno, indicó que cree que Argentina podría salir de esta crisis de la misma forma que Ecuador, que eliminó el sucre tras su moratoria en 1999.
El experto señaló que en Ecuador «las tasas de interés han ido hacia abajo» y que el país «será la economía con más rápido crecimiento en toda América Latina».
David DeRosa, un ex corredor de fondos de cobertura que ahora se desempeña como profesor en la Escuela Yale de Gestión, coincidió en que la dolarización es el único camino para acabar con la crisis financiera y evitar un regreso a la hiperinflación. «No están (los argentinos) en una posición para tener su propia moneda» por más tiempo, sostuvo DeRosa. «Si el peso estuviera flotando, podría caer precipitadamente», enfatizó.
DeRosa advirtió que cualquier intento de introducir una nueva moneda paralela –tal como el nuevo presidente argentino, Adolfo Rodríguez Saá, indicó en su primer discurso como mandatario este domingo– podría conducir a Argentina a más sufrimiento.
«Este es el mismo artilugio que la provincia de Buenos Aires hizo», sostuvo DeRosa, en alusión a los bonos «Patacón» lanzados por la principal provincia argentina.
«Uno de los principios más básicos es tener una (sola) moneda… ¿Quién le dará dinero a menos que puedan probar algún tipo de solvencia fiscal? Si lanzan una moneda extraña, (a los proveedores) no les gustará para nada», añadió.
Algunas agencias calificadoras de Nueva York han sugerido que los inversionistas podrían perder 50% del valor de los bonos argentinos como consecuencia del cese de pagos.
Pero según DeRosa, los operadores temen algo mucho peor, pues los bonos argentinos desde el viernes se cotizan a 28% de su valor nominal.
Los economistas señalan que Argentina no tiene elección sino cumplir con el Fondo Monetario Internacional (FMI), ya que no puede recoger mucho dinero en los mercados privados de capital.
Hanke señaló que el FMI dio consejos mal orientados al gobierno del renunciante Fernando de la Rúa, pero remarcó que Argentina los aceptó y estableció su propio programa de aumentos de tasas y medidas de austeridad que condujeron a una conflictividad que llevó al colapso de la economía y el gobierno.
Las autoridades argentinas «querían reducir las tasas de interés y tener a la economía andando… pero mataron a la economía», enfatizó.
En un informe publicado el viernes por el Instituto Cato, con sede en Washington, Hanke y el economista Kurt Schuler, del Comité Económico Conjunto del Congreso, señalaron que el peso se convirtió en el mayor obstáculo para reanudar el crecimiento «no tiene perspectivas de volverse (una moneda) creíble en el cercano o mediano plazo».
«Alentar el crecimiento requiere ‘poner en cuerentena los problemas financieros del gobierno, esto es, detener su expansión al resto de la economía», indicó el reporte.
«En la esfera monetaria, poner en cuarentena los problemas financieros del gobierno requiere dolarizar oficialmente, para terminar con los temores de que el gobierno devalúe el peso como una forma de transferirse recursos del público para sí», concluye. *
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