Asumió ayer Rodríguez Saá y suspendió el pago de deuda
«En primer lugar, anuncio que el Estado argentino suspenderá el pago de la deuda externa», dijo. Pero esto no significa su repudio; un hiato mientras se renegocian los vencimientos para los próximos dos meses, poco más de dos mil millones de dólares, que será utilizado para reactivar la economía. Fue uno de sus anuncios más importantes.
«Algunos dicen: ‘la llamada deuda externa –al menos, parcialmente– es el más grande negociado económico que haya vivido la historia argentina», indicó.
«Quiero ser muy claro: la deuda externa argentina se ha venido pagando sin cumplirse con el requisito constitucional que dice que es atributo del Congreso «arreglar el pago de la deuda interior y exterior de la Nación».
Esta medida y el programa que anunció cuenta con la aprobación de los posibles candidatos del justicialismo, especialmente los gobernadores, Carlos Ruckauf, José Manuel de la Sota y Carlos Reutemann.
De sus principales medidas, amén de la moratoria, sobresalen el mantenimiento de la convertibilidad, oposición a dolarizar o devaluar, modifica, mediante abruptas reducciones, la estructura del gobierno; anunció la creación de una nueva moneda (es decir, bonos) para evitar las presiones sobre el peso; subastará autos y edificios; redujo los sueldos a un máximo de tres mil dólares que es lo que ganará el Presidente.
Además, anunció un programa alimentario y un plan social que incluye la creación de «un millón de empleos» Anticipó que se indemnizará a las víctimas de los saqueos y de la represión.
El discurso
El Presidente señaló que el actual es «uno de los contextos más difíciles y dramáticos, pero también más profundos y transformadores que le ha tocado vivir a nuestra Argentina». Con este enfoque rescató uno de los «más grandes movimientos populares de nuestra historia, cuando los hombres y mujeres de este país salieron a la calle a manifestar que no soportaban más el caos, el hambre, la desocupación, la marginalidad, la inseguridad, la exclusión social, la indecisión, la situación dolorosa por la que estamos atravesando».
Pero condenó «la peor cara, en las manifestaciones del vandalismo, el saqueo irracional y las muertes absolutamente innecesarias».
«En esas jornadas vimos algo que no pudimos nunca imaginar los hombres y mujeres que integramos esta democracia que tanto dolor y sangre costó a los argentinos antes de 1983, nada más y nada menos que el símbolo de la lucha por su recuperación, me refiero a las Madres de Plaza de Mayo reprimidas, inexplicablemente, por las fuerzas de la democracia», declaró dejando boquiabiertos a muchos.
Y mucho más al «rendir un homenaje a los muertos en estas jornadas…, sangre innecesariamente derramada… ¡Señores legisladores! Qué necesidad había de estas muertes…, del dolor de estas familias que perdieron a sus seres queridos por nuestra desidia, nuestra ceguera y tal vez hasta nuestra irresponsabilidad…»
Al definir que «gobierna, desde hoy, otra generación» pareció querer enviarle un mensaje a los dos caudillos Carlos Menem y Eduardo Duhalde. Para su breve interregno se propuso enfrentar la emergencia social, como «instrumentar el plan para crear un millón de oportunidades de trabajo» y un sistema de subsidios directos a los necesitados.
Y finalizando otra arenga llamativa. Afirmó creer en la grandeza de nuestros próceres: en nuestra bandera histórica; en los mártires de la Argentina; en el 17 de octubre del pueblo que dio a Perón la oportunidad de dignificar a los argentinos; en la resistencia peronista; en la lucha de las Madres de Plaza de Mayo; que nuestros trabajadores y nuestros productores devolverán con su esfuerzo la grandeza a la Argentina; en la libertad y en la justicia; en el principio de la racionalidad; en la legalidad; que es posible una Argentina sin pobres, sin desocupados, sin hambre y sin miseria y en la justicia social.
Toda un plataforma, muy vasta para 60 días de gobierno. ¿No estará preparándose para ir con su propio lema en las elecciones de marzo?
La controversia
Los motivos de la controversia para su designación fue la imposición por parte del justicialismo de hacer votar en una resolución, el nombramiento del presidente provisorio, el llamado a elecciones y la modificación del régimen electoral, una ley que para cambiarla –dice la carta magna– se hubiera necesitado una mayoría calificada.
Debate áspero donde el peronismo consiguió desnivelar la paridad con votos de partidos de derecha o con los legisladores que le responden a Domingo Cavallo. No todo fue lineal en la oposición. Los radicales no querrían comicios, no sólo por la ley de lemas: a su criterio, lo más saludable era que el peronismo designara a su hombre por dos años, el tiempo para finalizar el mandato incluso, y la confección de una plataforma de consenso.
El arco de centro izquierda (ARI, Frepaso, Frente por Todos) y dos pequeños bloques de izquierda, impugnaron al gobernador puntano, de fama discutible en cuanto a las libertades públicas y manejo administrativo), calificaron como inconstitucional modificar del modo que ocurrió la ley electoral, pero exhibieron la necesidad de un nuevo acto electoral, en consonancia con el reclamo de renovación política de las masas, de enorme participación en el destino amargo de Fernando de la Rúa, pero no en los acontecimientos posteriores.
El arco opositor coincidió en que la ley de lemas busca resolver la interna peronista. Pero habría algo más sustancioso y silencioso: hoy una coalición alrededor de Elisa Carrió podría triunfar en la primera vuelta, incluso sobre el más votado del justicialismo. Le ocurriría lo mismo que al Frente Amplio. Atención.
El gabinete
Rodríguez Saá resolvió formar un Gabinete Nacional que refleje la participación de los distintos sectores del Justicialismo, con integrantes mayoritariamente surgidos de las filas del Congreso, y en un intento por mostrar un carácter federal de su gobierno.
El nuevo ministro del Interior es el diputado mendocino Rodolfo Gabrielli, el canciller y ministro de Defensa José María Vernet y el ministro de Trabajo, el puntano Oraldo Britos. Por ahora habrá solo tres ministerios. El licenciado Luis Lusquiños juró como Secretario General de la Presidencia a cargo interinamente de la Jefatura de Gabinete de Ministros. Como secretario de Justicia quedó Alberto Zuppi, un abogado que actuó en el caso AMIA. El titular de la Secretaría de Hacienda y Finanzas será el duhaldista Rodolfo Frigeri y el nuevo secretario de Seguridad Interior será Juan José Alvarez, actual ministro del área del gobierno bonaerense de Carlos Ruckauf. El legislador menemista Daniel Scioli es el nuevo secretario de Turismo, Deporte y Cultura, que baja el rango de Ministerio que tuvo durante el último tramo del gobierno delarruista, en tanto que el titular del área de Derechos Humanos va a ser Jorge Taiana. Titular de la Secretaria de Inteligencia del Estado, fue designado Carlos Sargnese, un íntimo del ex gobernador. *
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