Maniobras militares en Zapará: plan de instrucción para la lucha antisubversiva
La fuente ratificó que en el mes de noviembre, las maniobras de fin de curso –en el departamento de Tacuarembó– incluyeron simulacros de «tacho» y acciones de «guerra interna» en las cuales un grupo actuaba como «subversivo». La misión incluía la captura de prisioneros e interrogatorios, utilizándose en estos procedimientos «capuchas y hasta esposas». No obstante, en algunos casos, los aprehensores le daban a los reclusos «un par de zambullidas en el agua». Los instructores a su vez empleaban el calificativo de «subversivo», aunque en otras ocasiones se referían directamente a los «tupamaros y comunistas» para designar a los «prisioneros» capturados. La fuente ratificó además la presencia en el propio campo de maniobras, del subdirector de la Escuela Militar y del Jefe de Cuerpo, algo infrecuente, y que el informante atribuyó a una posible «falta de confianza en los instructores». El Comando General del Ejército desmintió la información, acusó a LA REPUBLICA de «propalar una supuesta noticia que es absolutamente falsa», de intentar «ensuciar la honorabilidad de las personas involucrando a dos dignos señores oficiales del Ejército Nacional con falsedades que transmite a la opinión pública, sin ningún tipo de miramientos y menos aún de confirmación» y advirtió que «ante este repudiable acto» estudiaría el inicio de posibles acciones judiciales. El secretario de Estado, en tanto, se refirió al tema como «una historia armada sobre algo que no existe», según declarara a 1410 AM LIBRE. El siguiente es un resumen de la entrevista mantenida con una de las fuentes militares consultadas por LA REPUBLICA, quien aceptó ratificar su testimonio:
–¿Qué pasa en la Escuela Militar? ¿Qué pasó en noviembre?
–La maniobra de noviembre fue como se hace todos los años, una maniobra de fin de cursos. Cada curso tiene que demostrar lo que aprendió en el año en el terreno, dura veinte días. Se divide en tres partes. La primera parte es general para toda la escuela y son prácticas de tiro, cada cual con su armamento orgánico, que duran los tres primeros días.
Posteriormente, los cursos se disgregan: batería, caballería y artillería y hacen sus maniobras tácticas del Arma. Esto incluye guerra convencional, tácticas defensivas y ofensivas, de acuerdo con el arma, incluye técnica, armamento. Finalmente se dan clases de guerra interna. La Escuela se divide en un grupo subversivo y otro grupo militar.
–¿Esto está incluido en los planes?
–Está incluido en los planes de instrucción de la Escuela. La materia se denomina Defensa Interna. Figura en lo que se llama el «mamotreto»: tres días de guerra con maniobras de Defensa Interna.
–¿En qué consisten estas maniobras?
–Hacer una operación simulada antisubversiva en la que un grupo de cadetes se identifica como subversivo, actuando con sus uniformes pero sin su grado y otro grupo es militar. Más grande siempre es el grupo militar que el grupo subversivo. Se les da una misión, como puede ser tomar la posición en tres días del grupo militar. El grupo subversivo, con sus mandos respectivos, tiene que buscar la manera de entrar a un lugar que está defendido por el grupo militar. El grupo militar tiene que procurar que no entren a hacer una acción de sabotaje dentro de la zona asignada.
–¿Se utiliza algún tipo de armamento?
–Se utiliza armamento de ejercicio y, sobre todo, el combate cuerpo a cuerpo. No tanto la lucha. Se dice que está preso y el tipo se tiene que entregar. Son las reglas de juego.
–Digamos que se teatraliza un conflicto.
-Sí. Se teatraliza una situación donde suele pasar esto.
–¿La misión incluye interrogatorios cuando se captura a los prisioneros?
–La misión en realidad es sacarle la información al prisionero. En el fragor de la instrucción, posiblemente, actuando el cadete solo en el terreno, y con las limitaciones que implica un cadete superior a otro, haya algún tipo de exceso. En este caso particular se ha dado el caso que el subdirector y el jefe de Cuerpo estaban ahí estimulando esta situación. Eso es lo raro de este hecho, nunca se había visto.
–Concretamente, ¿ellos se acercaban al lugar e insistían sobre los interrogatorios?
–Sí, que saquen la información que tenían que saber. El aprehensor usaba un poco más la fuerza, le daba un par de zambullidas en el Tacuarembó, tipo lo que se hacía de tacho.
–¿Y ellos hacían referencia a los prisioneros como tupamaros o comunistas?
-Sí, pero mirá que eso se hace normalmente.
-¿Concretamente, esto fue dicho tanto por el subdirector como por el jefe de Cuerpo?
–Sí. No es habitual que ellos estén dentro de la maniobra.
–¿A qué atribuye la presencia de ambos?
–Se supone que es por situaciones de falta de confianza en los instructores o para marcar lo que se está aprendiendo.
–¿A los «detenidos» se les cubría la cabeza?
–Sí, se les encapuchaba o eran esposados o atados. En algún caso también pueden dejarlos desnudos toda la noche.
–¿Estos hechos ocurrieron en noviembre?
–Sí, estas cosas ocurren habitualmente en maniobras de este tipo de operación, que duran esos tres días.
–Usted dice que estos procedimientos son habituales.
–Depende de los instructores el grado de veracidad que quieran darle a la maniobra. A veces basta con demostrar que una fuerza no pudo cumplir su objetivo o lo logró, y termina el ejercicio ahí. Si se consolida la posición y no se toma, no se logró y bueno… Es decir, se califica al cadete por su actuación en una campaña de guerra antisubversiva, como se le calificó antes en tiro o en otras actividades. Terminan con una nota final.
Aquí lo único no habitual fue nada más la presencia de los jefes. De repente, antes hubo excesos pero terminaron como un incidente entre cadetes y una anécdota para el futuro.
–En la época del proceso, ¿este tipo de entrenamiento era más duro?
–Mucho más duro, tipo comando, con excesos increíbles como hacerles comer animales o tomar agua de los arroyos, habiendo cantimploras. *
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