El FMI se lava las manos
El Fondo Monetario Internacional (FMI) negó su responsabilidad en la grave crisis que azota a Argentina y afirmó que espera la designación de un nuevo gobierno para seguir trabajando en un programa económico sustentable, aunque no adelantó ninguna nueva medida para ayudar al país, dijo el jueves el portavoz de la institución, Thomas Dawson.
«Necesitamos tener nuevos interlocutores y estaremos en contacto con ellos y estamos listos para trabajar con ellos», indicó Dawson a la prensa, en la madrugada del jueves, antes de la renuncia del presidente Fernando de la Rúa. «Argentina enfrenta una situación muy difícil y debe seguir buscando un programa económico sustentable», añadió. Consultado en varias oportunidades sobre si el FMI se considera responsable en alguna medida por las dificultades que Argentina atraviesa actualmente, Dawson indicó que «el programa es fundamentalmente propiedad de las autoridades (argentinas)», indicando implícitamente que el Fondo no se siente culpable de la situación.
«El programa argentino es uno de los que ha tenido los niveles más altos de propiedad nacional y por eso nuestra relación con ellos ha sido la de una relación de trabajo estrecha, pero el programa es fundamentalmente propiedad de las autoridades» del país sudamericano, contestó.
«Hemos tratado de ayudar a las autoridades (argentinas) en su intento de cumplir con sus propias metas», agregó. Aseguró que el FMI nunca pidió políticas específicas al país y que sólo ha tratado de «ayudar a los argentinos a desarrollar por sí mismos un programa que pueda ser sostenible tanto económica como políticamente». «Esa sigue siendo nuestra meta», precisó. La manera en que el Fondo piensa ayudar a Argentina será discutida con el nuevo gobierno «cuando éste desarrolle su programa» y no con la prensa, aclaró Dawson.
El portavoz indicó asimismo que las declaraciones realizadas esta semana por el economista principal del Fondo, Kenneth Rogoff, no implicaban ninguna sugerencia de nuevas políticas económicas para la tercera economía latinoamericana, sumida en una grave crisis económica, política y social.
Consultado sobre si el FMI tenía listo un «mea culpa» por los errores cometidos en Argentina, ya que sus programas fracasaron en sacar al país de la crisis, Rogoff se limitó a indicar el lunes que «la combinación de déficit fiscal, deuda y régimen cambiario de Argentina no es sostenible». Con esa declaración, Rogoff quiso decir que los cimientos del programa argentino «son la convertibilidad y la ley de cero déficit», y simplemente sacó una «conclusión aritmética» de esa ecuación y no dio «recetas de políticas», aclaró Dawson.
Según varios analistas económicos y el ex economista principal del FMI, Michael Mussa, el Fondo erró el diagnóstico y se equivocó en las medicinas que recetó para salvar de la bancarrota a Argentina, su alumna modelo hace apenas tres años.
Argentina está en recesión hace 42 meses y un shock cambiario y una moratoria oficial de la deuda pública de 132.000 millones de dólares se anuncian como inevitables. *
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