Se fue Cavallo y habrá Estado de Sitio por 30 días
ISIDORO GILBERT
Pero a Dios rogando y con el mazo dando, firmó el decreto instaurando el Estado de Sitio. El ex presidente Carlos Menem le dio su respaldo, condenó los saqueos y aseguró que el peronismo no se compromete en ninguna acción para desestabilizar al Presidente, por más que lo quieran «en alguna provincia», en aparente referencia a la de Buenos Aires, gobernada por Carlos Ruckauf.
Lo ocurrido es una verdadera bisagra en la política argentina que arrastró al ministro de Economía Domingo Cavallo, cuya dimisión se produjo en los primeros minutos de la madrugada de hoy. Colaboradores íntimos del ministro ya le habían sugerido que lo hiciera.
De la Rúa convocó de urgencia al gabinete nacional donde se decidió implantar el Estado de Sitio, sin consultar al Parlamento que se autoconvocó ayer y su primera medida fue revocar los «superpoderes» otorgados en marzo al gobierno para aplicar un rumbo que ha hundido al país en la bronca y la desesperación.
Alarmado por el rápido sesgo de los acontecimientos, el titular de la organización católica «Cáritas», monseñor Jorge Cassareto, convocó a un urgente encuentro con líderes del radicalismo, el peronismo, así como a los dirigentes de entidades empresariales y de las dos CGT para analizar la situación calificada como grave.
El Presidente fue abucheado y su automóvil pateado y apedreado, cuando salió del encuentro realizado en la sede de Cáritas a 200 metros de la Casa de Gobierno.
La Iglesia ya advirtió severamente al gobierno por el curso de los sucesos pero ayer dio otro paso acompañando al representante de la ONU aquí, Carmelo Angulo Barturen, que despliega esfuerzos para la convocatoria a una concertación que De la Rúa no puede o no acierta a plasmar a fin de encontrar una solución a la crisis. Este primer encuentro tuvo como marco el más elevado pico de tensión de rabia popular en mucho tiempo.
Saqueos, hambrientos y demás
En los últimos días, de manera geométrica, crecieron las movilizaciones de sectores carenciados sobre los supermercados. En algunos casos, la gerencia de esos establecimientos preparó bolsas con alimentos, pero en otros, sobre todo los almacenes más pequeños, fueron objeto de saqueos. No solamente de alimentos; la TV exhibió cómo grupos de personas, a cara descubierta, llevaban desde lavarropas a heladeras, pero tampoco fueron los datos más relevantes.
La versión de que «hordas» de famélicos venían sobre la Capital, determinó que la Policía Federal recomendara un cierre masivo de comercios porteños. Es la que pinta la ola y credibilidad de los rumores: todo nació cuando algunos intendentes peronistas del Gran Buenos Aires, entre ellos el de San Miguel, el ex «carapintada» Aldo Rico, anunció que acompañaría las caravanas que irían hacia Plaza de Mayo a reclamar comida.
Inmediatamente el popular paseo quedó vallado y prohibida circulación o restringida en áreas aledañas y como en un acto súbito, persianas y puertas de negocios de toda la urbe comenzaron a cerrar.
Pero las «hordas» no llegaron tan lejos, pese a que en barrios alejados hubo escenas patéticas. Casi no hubo lugar carenciado del Gran Buenos Aires donde no se hayan registrado incidentes. Para los analistas la mayoría de ellos fueron en principio espontáneos, pero no se descartan internas de poder en la provincia de Buenos Aires, conducida por Ruckauf, que a la vez es mirado por sectores del oficialismo como buscando desestabilizar a De la Rúa. La policía bonaerense, a veces actuó, otras dejó hacer.
En Córdoba hubo choques entre empleados municipales y la policía, y hubo intención de incendiar la sede comunal. En La Plata, miles de empleados reclamando el pago de sus haberes, expresaron su repudio a un inminente recorte de gastos que provocará despidos así como denostaron a las autoridades provinciales. La furia renació en Entre Ríos, donde los reclamos de comida derivaron en incidentes días atrás. En Rosario, San Juan, Mendoza, Neuquén, se sucedieron los ataques a comercios.
«Es una guerra de argentinos contra argentinos», definió el dueño de la cadena de hipermercados «Coto», de capital nacional. En muchos casos, de «pobres contra pobres». Se estima que en las refriegas con la policía hubo tres muertos, decenas de heridos y centenares de detenidos que serían procesados por hurto.
El jefe de Gabinete, Christian Colombo, intentó quitarle dramatismo al encuentro en «Cáritas» donde estuvieron entre otros el ex presidente Raúl Alfonsín, el hoy senador Eduardo Duhalde, el menemista Eduardo Bauzá y dirigentes sindicales y empresariales.
Colombo no dio mérito a lo relatado por Cornide de reclamos para que sea relevado Cavallo y a diferencia de aquel, aseguró que el asunto no fue abordado porque no era tema de la reunión. Pero varias fuentes confirmaron que la cabeza del ministro fue pedida, idea que está instalada en la comunidad política, sindical y empresarial. Los dirigentes sindicales, por caso, han indicado que no se sentarán en ninguna mesa de concertación si antes no es relevado el titular de Economía.
Panorama complejo
Los esfuerzos de los delegados de la ONU y del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) exhiben la alarma internacional por los sucesos que se viven en la Argentina. No es regular que las delegaciones de Naciones Unidas intervengan en asuntos internos, pero voceros de esa representación indicaron que en situaciones conflictivas graves, es recomendable que la ONU actúe como mediador, así como lo intenta la Iglesia.
En tanto, en el Parlamento comenzaron los primeros intercambios de opiniones sobre el presupuesto para 2002 preparado por el Ministerio de Economía, alrededor del cual también se centran expectativas.
Cavallo recibió un duro revés luego que el nuevo economista jefe del FMI, Ken Rogoff, dijo que «la combinación de políticas económicas, en el manejo de la deuda externa, el déficit fiscal y el régimen cambiario no es sustentable». Pasado en limpio, el FMI sostiene que la convertibilidad ha muerto y parece inclinarse por hacer flotar la moneda, como lo demanda la comunidad productiva y comercial.
La suerte del presupuesto parece ya echada en la versión Cavallo. ¿Qué ley aprobarían los legisladores? Es lo que comenzó a debatirse y podría constituir otro programa económico. El gobierno podrá aceptar o no las reformas, incluso vetarlas, y manejarse con el presupuesto actual, porque la ley se lo permite. No es razonable, en cambio, para el acuerdo político ni para que el FMI desembolse un crédito que evite la cesación de pagos: así lo ha dicho.
El default para algunos sectores ha dejado de ser el cuco y le imputan al dimitente Cavallo no haberse declarado en convocatoria para negociar a tasas más bajas la reestructuración de la deuda. Junto con el presupuesto, en el Parlamento se planteó en la víspera otro gran tema: si los legisladores pueden o no autoconvocarse. En realidad hay una biblioteca que sostiene que en receso sólo el Ejecutivo puede ordenar las sesiones con temario específico. Pero no es lo que entiende la comisión de asuntos constitucionales de la Cámara baja.
La idea del peronismo, pero también del ARI, el Frepaso e incluso sectores del radicalismo, de quitarle los poderes especiales a Cavallo para manejar la economía y la deuda externa fue lo primero que aprobó la autoconvocada Cámara de Diputados, pese al pataleo de legisladores de la Unión Cívica Radical. Hoy ese cuerpo puede derogar el Estado de Sitio, según anticiparon la mayoría de los bloques.
En un mensaje televisado, De la Rúa hizo una convocatoria a la unidad nacional y a la responsabilidad mientras explicÃ
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