El secretario general del PS es favorable a presentar un proyecto alternativo sobre Ancap en Diputados

Laguarda: En el PS no hay corrientes opuestas, sino "estilos personales"

Laguarda dijo esperar que el congreso reflexione en clave de país, «que ante la gravedad de la crisis nacional y un contexto regional e internacional tan difícil, no caigamos en el internismo ni el juego de intereses personales». Este y otros tópicos fueron tratados en una entrevista que el dirigente socialista mantuvo con LA REPUBLICA. De ella, los siguientes son los aspectos fundamentales.

–¿Existen tendencias en el PS?

–Rechazo la existencia de corrientes o de divisiones. Hay un hecho muy importante, las tesis fueron votadas por unanimidad en el CC.

No existen, entonces, diferencias ideológicas. Lo que puede haber son distintos estilos personales, lo cual es bueno. De lo que se trata es de sumar y no de excluir. La pluralidad de opiniones, de personalidades, enriquece al Partido, sobre todo porque es una organización que mantiene el principio de la dirección colectiva, no es caudillesco ni que se maneje con personalismos.

–¿Usted votaría al senador Reinaldo Gargano como presidente del Partido?

–En primer lugar quiero destacar el gran respecto y afecto que sentimos por Gargano, el reconocimiento por lo que ha significado en la historia del Partido. En segundo lugar, este es un tema que el partido tendrá que resolver en el nuevo CC, no es una cuestión de congreso como lo indica el estatuto partidario. En tercer lugar, es un asunto que no conflictuará a los socialistas, ni al Partido como institución ni a mí personalmente. No despertará conflictos. En lo que es personal me manejaré con el criterio de buscar las mejores soluciones para garantizar la unidad del partido y habilitarlo a afrontar en las mejores condiciones los desafíos que vendrán.

–El PS ha tenido una fuerte ligazón con el marxismo, ¿cuál es la relación actual con ese pensamiento?

–Es un método valioso para interpretar la realidad, un marco referencial. No es el único, existen otros que desde otra perspectiva nos permiten entender los fenómenos humanos y sociales. Pero sigo pensando que el marxismo es el método más abarcativo para comprender la realidad social, por tanto, considero que tiene vigencia.

–¿Cómo debe afrontar el FA, el período que va hasta las elecciones de 2004, para las que aparece como favorito?

–Tenemos que defender las empresas públicas, porque son palancas importantes del desarrollo nacional y, también, porque a través de ellas el Estado puede cumplir con otras tareas sociales.

Ahora tenemos la gran batalla de las firmas por Antel, creo que pasa por llegar al número exigido y luego ganar el referéndum. Además, mientras recogemos esas firmas, de paso defendemos a Ancap y los otros entes estatales.

Noveno aniversario del plebiscito de 1992. Quiero recordar el papel que en ese momento jugó el senador Gargano.

En cuanto a Ancap creo que debemos presentar un proyecto propio en Diputados.

Pienso, además, que el año venidero debemos impulsar la «ley de iniciativa popular». Esta es la herramienta jurídica que nos permitiría cambiar la vida de la gente, sin esperar a 2005, y articular a una serie de sectores sociales.

–En algunas posturas de dirigentes de la izquierda existe un acento muy importante en la eficiencia como paradigma de los modelos económicos.

–No estoy de acuerdo con un planteo de mera eficiencia que deje de lado los valores de la justicia social. Pero también hay que tener en cuenta los aspectos técnicos. La ideología neoliberal, en el discurso gubernamental, aparece camuflada bajo la apelación a la eficiencia y a veces las izquierdas no desplegamos toda la riqueza de un discurso ideológico que debe enfrentar a los neoliberales.

–El planteo de la importancia del Estado, ¿conlleva la validación del actual?

–Creo en la necesidad de la reforma del Estado, que haya transparencia, que la gente sepa en qué se gasta el dinero. También tienen que cerrar las cuentas públicas.

Este Estado está engordado por décadas de corrupción y clientelismo.

Una salvaguarda es que en la dirección de los entes haya presencia de trabajadores y usuarios.

–¿Cómo piensa el PS del futuro?

–Quiero un partido organizado y militante, no un club de cotizantes. Un partido democrático y participativo donde su gente decida, participe en su conducción. *

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