La Columna de Sherlock

Los Viajes del 12, un caballito de batalla

Una llamada telefónica alertó a Sherlock. Luego otra lo citó nuevamente al Café Brasilero donde –según su informante– le daría a conocer una extraña situación producida en el Tribunal de Cuentas con la aprobación de un gasto, enviada por el ministro de Turismo Alfonso Varela para realizar cuatro programas sobre las bellezas turísticas del país para convencer de las mismas a los uruguayos.

Cuando Sherlock llegó al local, en plena Ciudad Vieja, en la puerta del mismo se chocó con su informante con el que, momentos después –luego de pedir un café en vaso– comenzó a dialogar sobre el tema.

–Algo pasó con ese gasto del Ministerio de Turismo destinado al programa Los Viajes del 12.

–¿Por qué me dice eso?

–Porque ocurrió que la secretaría jurídica del Tribunal elevó un proyecto de resolución observando el gasto y fueron dos ministros, uno blanco y otro colorado, los que redactaron sobre tablas una resolución favorable, sin tomar en cuenta lo de jurídica.

–¿Entonces de aprobó el gasto?

–Claro, son nada menos que 49.200 dólares por cuatro programas sobre el Uruguay, que serán transmitidos aquí para que los uruguayos conozcamos al país. ¿Qué le parece?

–Me parece que hay alguien importante en este asunto. ¡Yo qué sé! Algún pariente de un alto funcionario del presidente Batlle o del ministro de Economía.

–Una sobrina… un hermano, una tía. ¿Quizás?

–O sea que salió la resolución por mayoría. Me imagino que los representantes de la oposición votaron en contra.

–Sí, claro, el contador Alvarez y la escribana Pereira de Polito fueron las dos únicas manos que no se levantaron.

–Y bueno, es una forma de que la plata se quede en casa. Peor es que se siga poniendo y poniendo, como hace alguna empresa pública, en «agujeros negros», en la Argentina. *

 

Se esperan nuevos depósitos en la City

El sábado por la mañana Sherlock, como lo hace pocas veces, se fue hasta el elegante Club Flex, de la avenida Suárez, con el fin de participar en una recomendada clase de yoga acuático, con el fin de comenzar a desherrumbrar algunas de sus articulaciones.

Cuando nuestro sabueso, ya en short de baño, se aprestaba a zambullirse en la cálida piscina, sintió que alguien le golpeaba la espalda. Al darse vuelta se encontró con un conocido operador financiero que, sorprendido por la presencia del periodista, descendió lentamente al agua con ostensibles ganas de comentar algo.

–Ya sabe usted, me imagino, lo que son las medidas adoptadas por Cavallo en la Argentina. ¿Leyó el adelanto que hizo la prensa?

–Usted me dice de ese esfuerzo por tratar de sacar el efectivo de la calle, para evitar la fuga de capitales.

–¡Esfuerzo desesperado! Más bien se trata de una confiscación relativa de depósitos para que la gente tenga que dejar los activos en la Argentina, medida que obviamente afecta a la banca uruguaya.

–Ya sé lo que me dice… Habrá menos viajes a los bancos de Colonia o por el Buquebús para depositar en nuestra City. ¿Qué previsiones tienen ustedes?

–Creo que el lunes habrá algunos nuevos depósitos en el circuito financiero uruguayo, unos cuantos millones de dólares de quienes vaciaron sus cuentas el viernes. Pero –si Cavallo sigue apretando– el negocio que nos iba quedando a nosotros, se comenzará a acabar. Por otra parte, es evidente, que desde ahora nadie depositará su dinero en la banca argentina. Cavallo, que es un neoliberal, se olvidó de cómo funciona el mercado financiero. Además esta confiscación relativa de depósitos es por 90 días…

–En primera instancia…

–Claro. Eso jode no sólo a la banca uruguaya, sino a mil actividades más. ¿Se imagina a los argentinos que vienen a Punta del Este, poniendo sobre las mesas de ruleta del Conrad solamente 250 dólares, que es lo que pueden retirar de los bancos semanalmente? Para venir con mil dólares tendrán que sacar cuatro semanas seguidas y no gastar nada hasta viajar.

–¿Y cómo pagarán los alquileres en Punta del Este?

–Con cheques…

–Siempre que tengan fondos…

–O con tarjetas de crédito…

–¿Pero cómo harán los uruguayos que alquilan sus casas directamente para hacerse del efectivo?

–Es una buena pregunta porque Cavallo ideó todas estas medidas para evitar que el dinero salga de la Argentina. Si se mantiene esa política, como le dije anteriormente, aquí nos jodemos.

Ya se escuchaban los sonidos del yoga, «omm, ommm, ommmm». El operador financista cortó su charla, diciendo:

–Mejor vamos a la gimnasia que quiero tranquilizarme –expresó en vos baja–porque todo este fin de semana tendré los nervios de punta.

Fue cuando Sherlock se lanzó al agua. La ola que levantó hizo toser por ahogo a varias señoras que ya se encontraban siguiendo las instrucciones de la profesora.

-Omm, ommm, ommmm. *

 

Chifflet, la respuesta de Catalurda y el caso Berríos

Si hay alguien que está molesto por la desaparición del acta 66, que contiene los antecedentes del caso del químico chileno Eugenio Berríos, es el diputado socialista Guillermo Chifflet.

Cuando Sherlock caminaba junto al edificio anexo vio llegar al espigado diputado que, «si no llueve», se viene a pie desde su casa (Cuareim casi Colonia), hasta el Palacio Legislativo. Se enfrentó con el legislador que portaba varias carpetas bajo uno de sus brazos, acelerando su paso en dirección a la puerta principal del edificio anexo, y comenzó una conversación.

–Diputado, ¿también desapareció la segunda acta del caso Berríos, la reconstruida sobre la base de materiales que tenía en su despacho el senador Korzeniak? –fue la consulta de Sherlock.

–Yo confío en el secretario de la Cámara, Horacio Catalurda, que me dijo que era así, que había desaparecido –dijo Chifflet, mientras reducía un poco sus zancadas.

–¿Usted la había solicitado?

–Sí, y él me respondió qué había desaparecido…

–Y qué me dice sobre lo afirmado por Luis Hierro López, de que se trata de un acta reservada y como tal no debe ser entregada a cualquiera que la pida.

–Yo participé en la Comisión que trató el tema y entre todos resolvimos dar a conocer, incluso a la prensa, todo el resultado del trabajo de investigación. Por lo cual eso de Hierro López es equivocado.

–Entonces, ¿la mano negra existió?

El legislador realizó un gesto con su cara y nuevamente comenzó a hablar.

–Yo voy a pedir oficialmente una investigación *

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