La columna de Sherlock

La verdad es que Batlle está engordando

Días atrás el presidente de la República, Jorge Batlle, tuvo una expresión de franqueza, casi una confesión ante los alumnos de la Escuela Rural Sauce de Batoví, del departamento de Tacuarembó, que visitaban el Edificio Libertad.

–Yo me escondo de mi mujer para comer –dijo, buscando la complicidad de sus asombrados interlocutores–. Ella dice que estoy gordo y trata de hacerme pasar hambre.

–¿Le pone candado a la heladera? –comentó un niño en voz baja, con cara de timidez.

Sherlock, como siempre ocurre, se acercó al grupo con el fin de escuchar mejor el diálogo.

–¿Qué comidas son las que más le gustan Presidente? –fue la interrogante de otro escolar.

–Las pastas, especialmente los tallarines con tuco…

–¡Eso engorda! –comentó otro de los párvulos.

–El asado también me gusta, así como la paleta de cerdo.

–¿Y de postre?

–El «Martín Fierro», que es un trozo «así» (hizo una medición con los dedos) de dulce de membrillo y otro igual de queso Cuartirolo.

El Presidente no dijo nada de otra de sus debilidades, que Sherlock recordó en ese momento. Cuando almuerza en el Edificio Libertad, casi siempre reclama «milanesa a la napolitana».

«Me parece –pensó nuestro sabueso cuando se alejaba de la reunión– que la señora Mercedes Menafra tiene razón. Batlle está engordando. «Urgente, señora, hay que ponerlo a dieta». *

 

Hierro López: un curso sobre normas y derechos

–¿Dicen que Hierro López justificó que no fuera entregada el acta 66 que contiene aspectos del caso Berríos, la que hace un tiempo desapareció de una caja fuerte del Senado?

Sherlock hablaba con un indignado informante que lo había citado en el restaurante del edificio anexo al Palacio Legislativo, con el fin explicitado de conversar sobre el sonado tema. El hombre se puso a hablar mientras consumía un «menú» vegetariano.

–Me hablaron de eso, pero no se bien… –contestó nuestro sabueso–. Parece que defendió a Faracchio, ¿verdad?

–Claro, habría dicho que el secretario del Senado había estado bien en negar el acta, pues la misma es reservada. Pero no habló nada de su desaparición, de la investigación que se debería realizar. Simplemente, con decir quién es el responsable de esa caja fuerte y donde está la llave de la misma, podría haber quedado la cosa algo mejor.

–¿Le parece que quedó «horrible»?

–Si dijo eso: ¡Espantoso! –reafirmó el hombre, mientras trataba de introducir en su boca una hoja de lechuga–. Lo que debía haber dicho es cómo instrumentará esa investigación y por qué, especialmente cuando con documentos aportados por el senador Korzeniak se pudo reconstruir el expediente robado y él no lo autentificó.

–Pero, ¿cómo pasan estas cosas? ¿Por qué no lo autentificó? Eso lo dijo Korzeniak en un reciente reportaje…

–Es que en el Senado, como en otros organismos, hay tipos que se sienten poderosos, pero que en definitiva sólo le sirven al poder.

Sancionan a un ujier o a un empleado, pero a otros sólo les hacen reverencias y van a comer, como una gran cosa, asados a los cuarteles.

–¿De quién me está hablando?

–Usted se lo debiera imaginar, la misma persona que se señalaría como responsable al término de una investigación.

–¿Por eso, estima usted, que no se la quiere hacer?

–Fíjece en la gravedad de lo que usted está diciendo, amigo periodista.

¿Qué no se quiere hacer una investigación para que una persona se salve…? El vicepresidente de la República debería realizar algunos cursos sobre normas administrativas y legales, pues está en un cargo en que debe defender a capa y espada a las instituciones.

–¿Y no lo hace?

–Por lo menos, en este caso, lo omite.

–Otra pregunta porque estoy confundido. ¿El nuevo expediente, reconstruido con el aporte del senador Korzeniak, también desapareció?

–No lo sé, pero cuando alguien lo pide, se le niega. ¿Usted tenga en cuenta ese dato? *

 

La basura en 18 y Yi y una inmediata solución

Vecinos de la zona de 18 y Yi veían que todas las mañanas aparecían en esa esquina bolsas de basura, pese a que sabían que el camión de la empresa «Sur» pasaba todas las noches.

–¿Qué es lo pasa con todas esas bolsas que aparecen de mañana? ¿Es que no las recogen? –se preguntaban.

Los funcionarios de la empresa «Sur», cuando recibieron las denuncias de los vecinos, resolvieron investigar lo que estaba ocurriendo.

Se dirigieron a la esquina, abrieron los paquetes de basura y comprendieron en motivo de la denuncia.

–¿Había un responsable?

–Más que responsabilidades surgió lo que se puede calificar de una imprevisión de la confitería o pub «El Ciudadano», que funciona en el local que ocupaba el Sorocabana, sobre la calle Yi.

–¿Cuál imprevisión?

–Como allí las actividades terminan de madrugada, se hacía la limpieza del local y se sacaban las bolsas luego de que pasara el camión de «Sur».

–¿Eso se arregló? Porque, en definitiva, los vecinos que protestaron tenían razón.

–Se arregló. Creo que «Sur» tiene un servicio especial para este tipo de basura y un camión la recoge en el momento oportuno. El compromiso de «El Ciudadano», según me contaron, es retener los paquetes hasta que el servicio se cumpla.

–Entonces, todo bien…

–Así es. *

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