Congresos decisivos se realizarán simultáneamente

Lógica de "exclusión" se impone en partidos Comunista y Socialista

VICTOR ABELANDO

 

Los dos sectores tendrán congresos simultáneos el 14, 15 y 16 de diciembre, y consecuentemente ambos designarán una nueva dirección. De acuerdo a los estatutos correspondientes, cada uno renovará su respectivo Comité Central (CC), previéndose para su elección la pugna entre las corrientes que cruzan sus internas.

Tanto el PS como el PCU cuentan con dos fuertes tendencias internas en oposición (aunque entre los comunistas hubo una primera dilucidación de fuerzas en la reciente Conferencia de Montevideo, cuando la tendencia afín al ex secretario departamental, Ruben Abrines, fue «barrida» de la dirección departamental, debilitando así su peso en la interna), que más allá de declaraciones públicas desmintiendo su existencia, es tangible en algunos actos políticos y la confesión privada de los protagonistas.

El domingo 11 de noviembre, el CC socialista votó una lista de candidatos al nuevo Comité que surgirá del 44º Congreso, proponiendo, como es costumbre, la reelección de los actuales miembros, más una lista de 29 hoy no pertenecientes al mismo. Lo novedoso es que ese listado –votado mediante una plancha previamente acordada entre parte del CC– está compuesto por militantes afines a Laguarda, con exclusión de quienes se indica como allegados al senador Reinaldo Gargano. Consultados integrantes de esta última tendencia, sostuvieron que en el Congreso ninguno de sus simpatizantes votaría por los postulantes de Laguarda, y buscarían que sus representantes –no incluidos entre los 29 de la propuesta nueva– sean propuestos por los núcleos partidarios.

Lo mismo ocurrió en el PCU el pasado fin de semana. La propuesta del saliente CC no incluía ningún integrante de la corriente opuesta a la actual secretaria Marina Arismendi y liderada por Abrines. Sin embargo, la discusión no se saldó y continuará mañana viernes, cuando la dirección comunista se reúna nuevamente. Paradojalmente, las diferencias –en ambos partidos– no estarían reflejadas en los documentos de tesis hacia los congresos. Lo que ha permitido que algunos de los dirigentes de dichas colectividades hablen de «diferencias no sustanciales sino de estilo, de matices». Sin embargo, tal aseveración muchas veces no se condice con la realidad, al menos en la política cotidiana. Por ejemplo, las diferencias en torno al futuro de Ancap fueron notorias dentro del PS. En una primera instancia los sectores afines al secretario general expresaron en la Mesa Política del FA su predisposición a negociar sobre los borradores oficiales para la asociación y variaron hacia el rechazo de los mismos, cuando Gargano envió una carta a todos los miembros del CC y concurrió a la Mesa frenteamplista para exponer su radical oposición a los mismos, defendiendo la necesidad de un proyecto propio al respecto.

No obstante, cierto es que no hay documentos alternativos, aunque ningunas de las tendencias involucradas parece dispuesta a convivir, al menos en los organismos de dirección, con sus adversarios. *

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