Respuesta del periodista Peláez al coronel (r) Bianchi
Carlos Peláez – Corresponsal en Maldonado».
El periodista de LA REPUBLICA Carlos Peláez responde al coronel (r) Artigas Bianchi, respecto a la muerte del dirigente sindical Horacio Gelós Bonilla, ocurrida en el Batallón de Ingenieros de Combate Nº 4 de Maldonado. He aquí la respuesta:
«Si usted se toma el trabajo de leer correctamente la nota de mi autoría sobre el asesinato de Horacio Gelós Bonilla en el Batallón de Ingenieros de Combate número 4 de Laguna del Sauce, entenderá que no dije que usted hubiera participado en ese crimen.
Pero sí que está en la lista de torturadores de esa Unidad militar. Y no fue por ocurrencia mía, sino porque en mi poder hay un documento firmado por el dirigente comunista de Maldonado Carlos Julio Barrios.
Se trata de una declaración testimonial realizada el 26 de setiembre de 1986 a las 12.30 horas, ante Alejo Fernández Chaves, Manolo Lima, Gonzalo Alvarez y Carlos Laborde, integrantes de la Comisión departamental de Derechos Humanos.
El testigo aseguró que fue detenido el 11 de mayo de 1973 a las 18 horas en su casa, ubicada en cercanías de Cerro Pelado. Agregó que «en el patio fue encapuchado y me subieron a un camión. Fui trasladado presumiblemente al Batallón de Ingenieros, por el recorrido que hizo. Allí fui interrogado por el capitán Stocco y el coronel Artigas Bianchi. Yo los vi dijo Barrios porque me levantaron la capucha para contestarles, yo los conocía de vista. Me interrogaban sobre una presunta tenencia de armas. Artigas Bianchi me pegó varios golpes en los oídos con la mano abierta. Ese tipo de golpe hace que uno pierda la noción de todo. Posteriormente de noche, me desnudaron y pusieron de plantón afuera, con un frío terrible. Al día siguiente empezó la brava. Golpes, picana, un borne en los pies y otro en los testículos, después me ponían algo que se movía como un gusano por todo el cuerpo y que era electricidad y era terrible. Cuando me veían mal aflojaban y traían al médico, que generalmente era el doctor Francisco Pons».
El testimonio ocupa cinco carillas y relata diferentes circunstancias que le tocó vivir al testigo, entre ellas el asesinato de Gelós Bonilla.
El caso del médico José Luis Braga se encuentra en otro testimonio brindado a la misma Comisión por los médicos Moisés Salgado y Julio Macedo, a propósito del asesinato del joven Eduardo Mondelo, residente en Piriápolis.
No puedo jurar que ni usted ni Carlos Julio Barrios tengan razón. No estaba en Maldonado en esa época. Pero sí sé que en ese cuartel se masacraba a los detenidos. Y que todos los torturadores que mencioné, más algunos otros, revistaban a sus órdenes entre 1973 y 1974.
Me llama poderosamente la atención que usted esté preocupado ahora «en limpiar» su buen nombre y recuperar «su honorabilidad ante la población, fundamentalmente de mi departamento y de Piriápolis en particular».
Una vez más, reiteraré que no son los artículos periodísticos los que afectan el buen nombre de las personas sino las acciones de éstas. Entonces, tal vez usted pueda explicar ¿por qué razón no sintió afectado su buen nombre y honorabilidad cuando comandaba una unidad militar que se había convertido en una carnicería de seres humanos, como todo Maldonado sabe?
Compartí tu opinión con toda la comunidad