El lunes asumen las nuevas autoridades del Caja Obrera
En los últimos días se procesaron las discusiones en los directorios de la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND), el Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU), principales accionistas del BCO, y del Banco Central del Uruguay (BCU), entidad fiscalizadora de todas las operaciones de compra y venta de bancos.
El Directorio del BCU aprobó por unanimidad el traspaso del BCO al Banco de Montevideo. Sin embargo, Rosario Medero en la CND y Pablo García Pintos en el BROU, ambos herreristas, argumentaron en contra de la venta y votaron negativamente la operación.
Según fuentes financieras consultadas por LA REPUBLICA, la operación también superó los últimos escollos planteados a nivel gremial. La Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU) había planteado reparos por la participación de la Corporación Financiera Internacional en la operación de refinanciación del BCO. Los cuestionamientos gremiales tenían que ver con que la CFI tiene el 20% del capital accionario del Surinvest, institución donde se mantiene una disputa laboral reclamando el reintegro de nueve trabajadores despedidos. Según las fuentes, se arribó a un acuerdo que habilitará el reintegro de los trabajadores, presumiblemente en el propio BCO, luego de ser reprivatizado.
Con esta compra el grupo Peirano consolida su posición en la plaza financiera uruguaya quedando como uno de los más fuertes del mercado. Los informantes destacaron la eficiencia del actual Directorio del BCO, presidido por el doctor Eduardo Rocca Couture, quien logró una gestión exitosa al superar una situación comprometida que encontró al asumir consiguiendo balances superavitarios en los últimos ejercicios.
Una larga historia
El Banco Caja Obrera ha sido gestionado por el Estado desde 1987 y desde esa fecha ha registrado cuatro intentos de reprivatización encabezados por la CND, que tiene el 80% del capital accionario.
La institución financiera, fundada en 1905, tiene 31 agencias distribuidas en todo el país y 420 funcionarios. La cartera de clientes, sobre todo su inserción y experiencia en los remates agropecuarios, unida a la excelente red de sucursales en el Interior del país, hacen del BCO una apuesta atractiva en el mercado financiero uruguayo.
A mediados de 2000 se realizó un nuevo llamado a interesados y se presentaron el Banco de Montevideo y el Unione di Credito de Lugano. La oferta de la institución suiza fue rechazada y se aceptó la del Banco de Montevideo, que implicaba una oferta de 5 millones de dólares.
Otra complicación que se debió sortear en la negociación para la reprivatización del BCO fue el impacto en su operativa de la decisión del gobierno de lanzar el régimen de Cupón 0 para la refinanciación de la deuda del agro, luego de la crisis provocada por los brotes de aftosa. *
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