La hinchada más seguidora de América Latina festejó hasta el infinito

¡Al fin!

Había hambre de gloria. De alegría. De olvidarse por un momento de las pálidas y de los cálculos matemáticos. De la renuncia de Passarella y de la incertidumbre. De enfundarse en una prenda celeste y salir a la calle. De respirar hondo y gritar bien fuerte ¡Uruguay! ¡Uruguay!

El pitazo final de Ali Bujsaim, puso fin a 20 meses de sufrimiento, iniciados el 21 de marzo de 2000 cuando le ganamos 1-0 a Bolivia y desató la euforia del pueblo uruguayo que como un río humano inundó 18 de Julio para festejar el tan ansiado (y sufrido) pasaje a Corea-Japón 2002, tras 12 años de ausencia de los mundiales.

Apenas terminado el encuentro, miles de compatriotas envueltos en banderas uruguayas, de los 33 Orientales, del equipo de sus amores, con vinchas y camisetas, trasladándose a pie, en bicicleta, motos y automóviles dieron rienda suelta a su alegría para festejar el contundente triunfo celeste.

«No lo puedo creer, no lo puedo creer», vociferaba una joven envuelta en una bandera de Nacional. Al percatarse de la presencia de este cronista gritó ¡Aguante el Chengue!! El moreno convirtió dos de los tres goles celestes y despertó las simpatías de hasta del más manya.

Porque ayer poco importaron los afectos partidarios. El sentimiento celeste era más fuerte y la gente se abrazó bajo un solo grito: ¡¡Uruguay, Uruguay!! Como debe ser.

«Yo era optimista», señala una mujer haciéndose oír entre el griterío de la muchedumbre, pero nunca pensé que íbamos a meter tres goles. El que más me gustó fue Montero y Darío por las ganas que puso, pero todos jugaron bárbaro».

«El gol tempranero demostró que se podía. Me gustó lo que hicimos y demostramos que somos mejores que Autralia. Ahora hay que trabajar para hacer bien las cosas en Japón», expresó otro hincha.

Saludos a Passarella

«Esto nos viene bien. Después de tanto sufrir estamos en el mundial. Se nos tenía que dar. Era ahora o nunca. Australia no nos podía ganar. Y poné que le mando un saludo a Passarella», dice un veterano con un niño en sus hombros y una bandera de la celeste en su mano.

«No teníamos para la entrada y lo miramos por televisión», señala un joven con la cara pintada de celeste y blanco y una vincha a tono. «En el primer tiempo demostramos claramente nuestra superioridad, después ellos tuvieron alguna llegada, pero igual fuimos mejores. Cuando llegó el tercero agarramos el termo y el mate y nos vinimos para 18 a festejar», agregó otra joven.

Borocotó chas chás

El tradicional sonido no se hizo esperar. Los tambores coparon el centro montevideano desafiando el frío, mientras miles de personas provenientes de diferentes barrios montevideanos saltaban y bailaban al sonido de las lonjas. Todo fue una fiesta y por suerte no hubo que lamentar incidentes.

Soy celeste… celeste soy yo…

Era el grito que retumbaba en la plaza Libertad acompañado de las bocinas de los automóviles. Hasta bien entrada la noche, los uruguayos se fundieron en un solo abrazo festejando la clasificación celeste al mundial.

Un pesito pal´ vino

No podía faltar. Mientras algunos calentaban sus gargantas con el mate, otros optaron por el tetrabik, la cerveza y la sidra. Hubo una fuerte presencia policial para prevenir posibles desmanes, habida cuenta de lo ocurrido el martes pasado en Tres Cruces. Afortunadamente nada ocurrió.

¿Gracias Paco? ¡Gracias pueblo!

Al término del encuentro, en el placard del Centenario se pudo leer: «Gracias Paco», una muestra de agradecimiento poco entendible, si se tiene en cuenta que nuestro seleccionado fue el equipo que más entradas vendió como locatario en todas la eliminatorias. Pese al sufrimiento de los hinchas hasta el repechaje, los intrincados cálculos matemáticos («matemáticamente tenemos chance», ya es una frase instalada en el colectivo popular), el pueblo respondió en las verdes y las maduras como nunca.

En todo caso, el agradecimiento debería haber sido para los tres millones de uruguayos que apoyaron y palpitaron con la celeste, convirtiéndose en la hinchada más seguidora, Uruguay fue el que más entradas vendió como local en la eliminatoria sudamericana. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje