Heber, Gallinal y Larrañaga, los "mosqueteros" del nacionalismo
Son los tres mosqueteros blancos: Luis Alberto Heber (Herrerismo), con 43 años, Jorge Larrañaga (Alianza Nacional), 45 años, y Francisco Gallinal (Nacionalismo independiente), de 44 años. Su primera coincidencia es generacional.
Desde hace prácticamente un cuarto de siglo, a veces más cerca o más distanciado, según la coyuntura política, transitan en las líneas del Partido Nacional, desde la juventud blanca, en un ya lejano 1977.
Los tres tienen origen wilsonista, y en los últimos años han sido protagonistas de los realineamientos en la colectividad de Oribe, y en ese sentido, la palabra «renovación» seguramente es la que más han pronunciado a la hora de mirar hacia adentro de los blancos.
Pero ya, meses atrás, decíamos que como en una especie de carrera de ciclistas, los tres tiraban en el pelotón, con el objetivo de alcanzar a quien hoy sustenta «la malla oro».
En resumen, los tres mosqueteros blancos bregan por concretar un nuevo mapa interno en el Partido Nacional, en el cual sea relegada la actual mayoría que hoy ostenta el ex presidente y líder del Herrerismo, Luis Alberto Lacalle.
Los puntos comunes
En las últimas semanas fueron designados en representación del Partido Nacional, junto a los diputados Sebastián da Silva (Desafío Nacional) y Arturo Heber (Línea Nacional), para negociar con el Partido Colorado en la denominada «reformulación de la coalición».
Varios proyectos de ley presentados en el Senado llevan exclusivamente su rúbrica, y en varias de las iniciativas o preocupaciones parlamentarias coinciden dos de los tres, ya sea Heber y Larrañaga, o Gallinal y Heber.
Y si de ejemplos se trata, el 7 de junio de este año, los tres realizaron una conferencia de prensa en el Parlamento, reclamando la creación de un organismo regulador en materia energética.
Pero el tema de la reforma del Estado también los ha tenido como un solo hombre, y prueba fehaciente de ello fue la presentación de dos proyectos de ley, estampando la preocupación por «la reserva del cargo o función pública para aquellos funcionarios públicos que se incorporen a sociedades comerciales con participación estatal o a la actividad privada». Y, vaya coincidencia, la firma de Gallinal, Larrañaga y Heber. Hace apenas algunas horas presentaron una iniciativa por la cual se desmonopoliza la refinación del petróleo. En las últimas horas esta tríada, junto al diputado Julio Silveira, impulsó instancias con el objetivo de acordar medidas que permitan superar la crisis económica de las sufridas agroindustrias del departamento de Artigas. En otro orden, los tres, junto al senador Carlos Julio Pereyra (MNR), promueven regular el gasto por mantenimiento de los automotores del Estado, así como el inventario de los mismos, con el objetivo de realizar ahorros en esta materia. Sin embargo, esta «trilogía» en algunas oportunidades ha sido cuestionada por los legisladores Arturo Heber (Línea Nacional) y Sebastián da Silva (Desafío Nacional), porque compromete posturas partidarias sin consultar a todos los sectores.
El «Guapo»
Los tres provienen de reconocidas «cunas blancas» y han engrosado las filas del «wilsonismo». Cada uno tiene su estilo. Jorge Larrañaga (45 años), líder de Alianza Nacional, fue por dos períodos consecutivos el intendente de Paysandú, entre 1990 y el año 2000. Antes había sido edil y diputado suplente. Es abogado de profesión, fundamentalmente, en el área Civil y Laboral. Su padre, de nombre Jorge, fue representante del Partido Nacional por el departamento sanducero. Integró junto a Juan Andrés Ramírez (Desafío Nacional) la fórmula que en la interna de abril de 1999 obtuvo el 36% partidario, frente al 48% de las fuerzas que respaldaron a Luis Alberto Lacalle.
Abruptamente, rompió con Ramírez y emprendió el camino propio.
De estilo «atropellador», sus allegados le dicen «Guapo», y a nivel legislativo cuenta con el respaldo de los diputados Roberto Arrarte, Julio Cardozo y Julio Lara. Posee una gran capacidad de trabajo. En los temas agropecuarios siempre intenta marcar presencia, y no desperdicia la facultad de hacer uso de la «hora previa» del Senado para expedirse sobre algún tema que él considera de interés nacional.
Aunque posee dirigentes y técnicos que ocupan cargos en la administración, reiteradamente ha manifestado su postura de «inconveniencia» de participación de los ministros blancos en el gabinete, y hasta llegó a considerar que el titular del MGAP, Gonzalo González, debía renunciar. Su fuerza política edita el quincenario «Sin Ataduras», consigna que lo identificó en la campaña electoral de 1999.
Sinónimo de blanco
El caso de Luis Alberto Heber también tiene sus particularidades. Heber en Uruguay es sinónimo de política y de Partido Nacional. Hijo de Mario Heber, reconocido parlamentario blanco, cuya esposa, Cecilia Fontana, falleció trágicamente, al ser envenenada con una botella de vino, en uno de los episodios más tristes de la vida política de este país.
Bajo el apodo de «Pelado», Heber ha hecho del Parlamento, prácticamente, su segunda casa. Ingresó como diputado en 1985 con 27 años y por dos períodos consecutivos fue representante por Rivera, y repitió en otras dos legislaturas como senador.
Asimismo, en 1993 fue presidente de la Cámara de Representantes.
Su situación en la interna es compleja. Ayer, el «sobrino mimado» de Lacalle, Luis Alberto hoy posee un capital político propio en base a su trayectoria, que también, fundamentalmente en la campaña electoral de 1999, lo llevó a mantener serias diferencias con la Lista 400, conducida por la ex primera dama y hoy senadora Julia Pou.
Para los blancos, es un buen referente en Montevideo, particularmente a través de la Lista 71, y también en el Interior. Tiene amplias coincidencias, entre otros dirigentes, con el actual presidente de la Cámara de Representantes, Gustavo Penadés, y con el ex ministro de Economía y Finanzas, Ignacio de Posadas.
Fue director del semanario herrerista Patria. Actualmente es el coordinador de la bancada blanca de senadores y uno de los secretarios del Directorio del Partido Nacional.
Reflexivo
El tercero es «Pancho». Francisco Gallinal (44 años) también proviene de cuna nacionalista. Nieto del doctor Gustavo Gallinal, quien fuera integrante del Consejo Nacional de Gobierno en 1933, ministro de Industria y Agricultura, senador y diputado en varias legislaturas.
A nivel parlamentario, lo acompañan en este emprendimiento Raúl Argenzio, legislador que lo subroga en la Cámara de Diputados, representando a Lavalleja, y la diputada Beatriz Argimón, destacada ayer en el tema de la minoridad y hoy en políticas sociales.
De la actitud «atropelladora» de Larrañaga, y de «político de raza» de Heber, «Pancho» Gallinal, aparece con un estilo «más reflexivo». Y su oratoria, por lo menos en su tono de voz, mucho tiene de semejante a la del extinto caudillo nacionalista Wilson Ferreira Aldunate. *
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