La columna de Sherlock
Homenaje con notas disonantes
Hace un par de semanas en la planta baja de la Casa del Partido Nacional, justamente en la sala que ocupaban las máquinas del diario El Debate, se realizó un homenaje a Daniel Fernández Crespo, quien, entre otros cargos, ocupara la presidencia del Consejo Nacional de Gobierno. El acto, como no podía ser de otra manera, era presidido por el titular del Honorable Directorio del Partido, Luis Alberto Lacalle. En la segunda fila, con aire distraído, se encontraba un informante de Sherlock, que resaltaba por su boina vasca.
–Sabe mi amigo–, dijo el hombre, fue un homenaje merecido, pero allí ocurrieron algunas cosas propias de la situación de tirantez que hoy vive mi partido.
–¿Enfrentamientos? ¿Ironías?
–Un poco de las dos cosas…
–Cuénteme.
–Un orador, luego de historiar la vida de Fernández Crespo, culminó su discurso diciendo: «El murió dejando para sus hijos un departamento en Pocitos, un viejo automóvil y una cuenta en la vieja Caja Nacional, de 367 pesos».
–¿Y eso qué tiene de raro?
–Nada más que esas palabras las dijo mirando fijamente a Lacalle, terminándolas señalándolo enfáticamente con el dedo. ¿Usted interpreta lo que le digo?
–Ahora sí.
–Luego le llegó el turno al ex senador Jorge Gandini, que se expresa muy bien.
–¿El también metió la púa?
–Imagine. Habló sobre un tema que le importa que es la inserción del Partido Nacional en Montevideo. Finalizó su discurso también mirando a Lacalle, con esta afirmación: «Sólo dos dirigentes nacionalistas se ocuparon de Montevideo, Héctor Martín Sturla y Wilson Ferreira Aldunate».
–¡Qué lío! ¿Y Lacalle?
–Parecía tranquilo pero, obviamente, estaba bastante calentito. Cuando habló al final…
–¿Contestó?
–No, en un minuto dijo que estas convenciones continuarán en los próximos días, se dio vuelta y se fue.
–Gracias vasco…
–De nada.*
Los gomeros de la discordia
En la zona del Buceo hay vecinos bastante descontentos con la Intendencia por la eliminación indiscriminada de gomeros, que se hizo sin comunicar lo que se iba a hacer, dejando el tendal de ramas y desechos y sin renovar los árboles quitados del ornato público.
–Pero, ¿qué pasó? fue la consulta de Sherlock que concurrió a la zona.
Un vecino que mostraba su disgusto respondió de inmediato.
–No sabemos quién decidió quitar todos los árboles gomeros, pero lo que me molesta es que lo hayan hecho sin avisarle a nadie y sin restituir en los lugares en que se sacaron los árboles otros de una especie que no levanten las veredas.
–Entonces la razón de la erradicación de los gomeros es esa. Parece que las raíces se meten también en los caños y los rompen.
–Si nos hubieran explicado todo eso nadie iba a protestar, pero el Centro Comunal Zonal no informó a nadie de nada, vinieron las cuadrillas, talaron los gomeros y ni siquiera tuvieron la conducta de avisar lo que hacían.
–¿Y quién los había plantado?
–La mayoría de esos árboles hace años que están en la zona y fueron plantados por los vecinos, especialmente para dar sombra a las casas.
–¿Y ahora?
–Hasta perdimos la sombra.*
Las demoras de Sepredi
Las desatenciones que la Secretaría de Prensa y Difusión de la Presidencia de la República mantiene con los periodistas que cubren el Edificio Libertad no por reiteradas son menos enojosas. El pasado martes, algo después del mediodía, el titular de la misma anunció que el presidente Batlle realizaría una conferencia de prensa sobre el atentado criminal contra el juez de Rivera.
–¿Qué hora era cuando avisó Sánchez?
–Las 12.30, más o menos.
–Y cuénteme, ¿a qué hora se realizó?
–Pasadas las 16 y 30…
–Bueno, se trataba de un asunto difícil y el Presidente querría tener toda la información. ¿No le parece?
–Eso está bien, pero ¿para qué está Sepredi? No podrían habernos avisado que la conferencia de prensa se postergaba. Por lo menos podríamos haber ido a almorzar o tomar el sol en la plaza de las esculturas.*
Fiebre de sociedades anónimas
–Las sorpresas siguen multiplicándose. Ahora parece que al Directorio de Ancap le ha entrado la fiebre de crear sociedades anónimas en conjunto con la empresa argentina Loma Negra.
Sherlock se encontraba frente al edificio central del ente de los combustibles, mirando las obras de la nueva estación de servicio que se está levantando en la plazuela que está enfrente, mientras que su informante, escondido casi tras la puerta del organismo, le hablaba casi a gritos.
–Acérquese–, pidió el hombre, que si me escucha Sanguinetti me inicia un sumario.
Sherlock se colocó a unos pasos y su informante comenzó a hablar.
–¿Sabe qué quiere hacer ahora Ancap en su acuerdo con Loma Negra?
–Dígamelo usted.
–Cinco sociedades anónimas con Loma Negra: Calisa Uruguaya S.A., Cantera S.A., Explotaciones Mineras S.A., Yacimientos S.A., Micantera S.A.. Claro, todas sociedades que funcionarán en el marco del acuerdo a firmarse con Cementos del Plata S.A.
–¿Cuál es el objeto de tantas sociedades?
–Cientos de tareas, todas vinculadas al portland. Usted me preguntará ¿para qué tanto cemento para un país que si no estuviera en crisis tampoco lo podría utilizar en su totalidad?
–De veras, ¿para qué?
–Una explicación es que todavía haya gente que cree que el puente Colonia Buenos Aires se tenderá algún día.
–¿Le parece?
–Claro que sí.*
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