MEDIDAS FISCALES ADICIONALES

A buen puerto van por agua

El Ministerio de Economía sigue creyendo en Dios y los Santos Apóstoles, esperando que alguna acción divina nos saque de la crisis, revierta la recesión y multiplique los panes y los peces. De otra manera no tiene explicación su total inacción y menos aun su falta de respuesta a la continua caída del país que, medida de acuerdo con los últimos indicadores, es cada día más trágica.

En setiembre, por ejemplo, cayó un 13,15 por ciento la recaudación del Banco de Previsión Social (BPS), subiendo ese «descalce» al 21,17 por ciento cuando se toma para ello el tercer trimestre, comparado con el mismo período del año pasado.

Hay otra cifra que trascendió ayer. Las exportaciones, también comparando el mes computado (agosto) con igual período de 2000, cayeron en un 21,1 por ciento, siendo el déficit comercial del último año móvil, (junio – junio) de 1.130 millones de dólares.

Por otra parte la deuda externa en comparación con el PBI, o sea toda la riqueza acumulada del país, llega al 49,3 por ciento de éste, una cifra en proporción parecida a la de Argentina que vive ya un «default», sólo encubierto por blindajes, restructuraciones y préstamos de todo tipo.

Claro, aquí la cesación de pagos no está a la vuelta de la esquina por obra y gracia –lo que se puede demostrar con números– de que las empresas públicas siguen contribuyendo con el Tesoro Nacional, evitando que se vendan más activos, como está sugiriendo ahora el FMI.

Pero parecería que Dios no nos ve con buenos ojos, y las soluciones mágicas no aparecen. Por el contrario, todo va peor, lo dicen las cifras y la realidad.

La ortodoxia del equipo económico muestra que su objetivo es único y obsesivo: pagar los servicios de la deuda externa, pero para ello en vez de tratar de recaudar más hace lo contrario, profundiza la crisis. ¿Cuánto cree Bensión que aportará de impuestos el comercio establecido cuando se sigue verificando una brutal caída del consumo, que también afecta a la industria y a los importadores? ¿Sabe el ministro que en el país siguen cerrándose fábricas, que se deben traer del exterior las cosas más mínimas para cubrir las necesidades de cada vez menos compradores?

Claro, reactivar el consumo significaría tomar medidas a contrapelo de esa perimida ortodoxia. En EEUU pusieron dinero en los bolsillos de la gente, estimulando el consumo, bajando además las tasas de interés para hacer más sencillo ese proceso.

Aquí, cuando se tendría el arbitrio de hacer desaparecer la imposición a los sueldos, reactivando a través del consumo a la economía, se hace lo contrario. Se castiga cada día más a todos, para llegar rápidamente a un «default» que es el único corolario de tanto sectarismo ideológico.

Para colmo de males, el FMI, en la misma línea del ministro, sugirió «medidas fiscales adicionales».

A buen puerto van por agua. *

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