Lacalle anunció suspensión partidaria de dirigentes morosos al Tesoro nacionalista
Los conceptos de Lacalle fueron vertidos durante la sesión de la Convención Departamental de Montevideo del Partido Nacional, en la cual se analizó la participación de la elección de los Consejos Vecinales, la afiliación de jóvenes al Partido Nacional, y las medidas de movilización que se impulsarán en la capital.
Durante el Directorio anterior del Partido Nacional, presidido por el hoy embajador uruguayo en Argentina, Alberto Volonté (Manos a la Obra), se sancionó por no aportar al Tesoro partidario a los ex jerarcas de gobierno Javier Licandro y Javier De Haedo, quienes fueron inhabilitados para participar en las listas del Partido Nacional.
En la Convención del víspera, Lacalle indicó que «no podrán participar de la reunión del Directorio si alguno de ellos está en mora, no pueden participar de la Agrupación Parlamentaria, de la bancada, no puede participar de la Convención Nacional ni de la Convención Departamental».
«Será a partir del 1º de enero, así que hay tiempo con el aguinaldo para que acomoden el cuerpo y se pongan al día», exhortó Lacalle a los dirigentes morosos. Sobre el mismo punto, Lacalle alertó que «tampoco vamos a permitir ni va a aceptar el Partido, que antes de las elecciones, los que están debiendo hagan un convenio de pagar doce cuotas, y paguen una cuota, sean candidatos, y después, si te he visto, no me acuerdo».
«Nosotros vamos a exigir estar al día totalmente en el amplio y completo sentido de la palabra», aseveró Lacalle.
Minutos antes, el convencional Fredy Núñez había expresado su preocupación sobre este punto. Asimismo, al referirse a la situación interna partidaria, Lacalle evaluó que fue «un maléfico regalo que hemos hecho el de las diferencias dirigenciales, y fue nefasto para el país y el Partido, pero es una etapa superada». Lacalle instó a los dirigentes «a estar presentes, a cumplir las responsabilidades partidarias, y lamentablemente no todos las ejercemos correctamente».
En segundo lugar, apeló a «la fraternidad partidaria: ¡Vivan los blancos, todos los blancos!, ese tiene que ser nuestro grito».
«Creemos que ese sentido de unidad siempre estuvo en el pueblo nacionalista, un maléfico regalo que hemos hecho el de las diferencias dirigenciales. Una cosa es la competencia, la discrepancia, el matiz, y otra cosa es lo que el Partido tantas veces llevó a cabo y fue nefasto, para el país primero, y para el Partido después», consideró. Según Lacalle, «es una etapa superada y lo veo con alegría, con esperanza de blanco ya viejo».»Hoy en la situación que vivimos nacionalmente, el Partido Nacional luce no sólo como el Partido que gobernó mejor, no sólo como la fuerza positiva, un Partido que le está diciendo al Presidente de la República: «¡Más rápido, más, señor Presidente! Acá están las ideas, aquí está el camino, vamo´ arriba, no se nos quede», sostuvo Lacalle. Por último, convocó a los convencionales a crear las circunstancias para que el año 2002 «sea el año del Partido». *
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