Hierro López: Pacheco gobernó con "desbordes"
Con la presencia del Hierro López, dio comienzo anoche en Colonia del Sacramento un Seminario de Actualización Política del Partido Colorado, que se prolongará hasta el sábado 27.
Hierro abrió el ciclo de charlas con el tema «Perspectiva histórica uruguaya desde la década de los 60″. Ante un nutrido auditorio que colmaba las instalaciones del club social Centro Unión Cosmopolita –con importante número de jóvenes de distintas localidades del departamento– Luis Hierro arrancó su repaso histórico remontándose, en realidad, hasta el año 1947, cuando «el neobatllismo puso énfasis en el desarrollo de las industrias y la generación de empleo».
Su viaje por el pasado, previa escala por el acceso del Partido Nacional al gobierno en 1959, se detuvo extensamente en los primeros años de la década del 60, cuando «se desató la inflación y la clase media vio, de un día para el otro, un abatimiento terrible de sus ingresos».
En ese marco, Hierro López sostuvo que «en toda esa crisis mucho tuvo que ver el desasosiego estudiantil y obrero, y más adelante el alzamiento armado de los tupamaros, que eran todos de clase media-alta, profesionales y técnicos».
«Ellos –afirmó– representaban el desacomodo de la clase media uruguaya al ver caer sus ingresos y su estatus, y eso desembocó en la violencia».
«Total libertad»
Para el alto jerarca forista «las acciones del MLN no fueron, como algunos dicen, una respuesta a la violencia de arriba, del gobierno, porque la primera acción de Sendic fue en julio de 1963 cuando roba el Tiro Suizo (en Nueva Helvecia, departamento de Colonia) y sigue con robos de armerías y bancos en 1964″.
«En esa época, si venía al Uruguay un observador extranjero llegaba a la conclusión que acá no había un Estado represor, había total libertad y por lo tanto no se justificaban las acciones violentas».
Hierro López se detuvo en el gobierno colorado del año 1968 (Pacheco Areco) y allí admitió ante el auditorio que esa administración «tomó algunas medidas duras, hubo cierre de periódicos, encarcelamiento de civiles».
«Y lo que es más lamentable para un gobierno colorado: hubo tres estudiantes muertos, y esa es la herida más grande que tenemos hasta hoy».
«Pacheco –agregó– ejercitó la autoridad con desbordes, sin duda, pero por eso no puede decir que el Partido Colorado fue el causante de enfrentar a la sociedad por reprimir a obreros y estudiantes».
«Los causantes del quiebre del entendimiento entre los uruguayos fueron los del MLN», señaló categórico.
Una guerra terrorista
Aseguró el vicepresidente que desde 1967 a 1972 «en Uruguay hubo una dinámica de enfrentamientos, una guerra de terrorismo en la que secuestraban a personas en condiciones terribles y asesinaron a un peón rural por considerarlo un testigo inconveniente».
«La Policía no estaba en condiciones de enfrentarlos y fue ahí que intervinieron las Fuerzas Armadas que hicieron una guerra llamada sucia».
Comentó que a partir de 1976, coincidentemente con el golpe de Estado en Argentina, «aquí se aplicó lo que supuestamente se llamó Plan Cóndor». Sin embargo, aclaró Hierro que «los muertos en Uruguay en actos de represión o de tortura fueron 22 o 27. En Argentina hubo de 10 a 30 mil desaparecidos, en Chile 10 mil y en Brasil no llevaban la cuenta». «Por cierto –agregó– que un solo muerto ya es algo terrible».
Un sabio negociador
Tras elogiar la votación por el «No» en 1980, Luis Hierro arribó a las conversaciones con los militares en el Club Naval, en 1984, observando que «el Partido Nacional dice que hubo traición en las negociaciones con los uniformados, pero ellos saben muy bien que no fue así».
«Wilson Ferreira estaba enterado de la suerte que correría una vez llegado al país, y ese era su aporte para la salida hacia la democracia, como también fueron aportes los de Jorge Batlle y el general Seregni, que aunque estaban proscriptos igual apoyaban las negociaciones del Club Naval».
Sobre el particular, Hierro rubricó su incursión en esa oscura etapa de la vida nacional expresando: «Si el Partido Colorado no hubiera jugado su sabio papel de negociador entre 1980 y 1984, la salida de la dictadura no sé cómo hubiera sido».
«Tal vez hubiera tenido otro tono más violento», conjeturó el vicepresidente. *
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