Sospechan "desvío de fondos" y "contabilidades paralelas"

Faltante de dinero muestra uso de "caja negra" en la Armada

GERARDO AGOSTO

 

Sería ajeno a los hechos de apariencia delictiva denunciados en la Armada Nacional el alférez de fragata Mauricio Rivas que estaba de licencia en Maldonado cuando «desaparecieron» diez mil dólares de la Fragata Artigas que estaba en la Dársena Fluvial del Puerto de Montevideo, dijeron a LA REPUBLICA fuentes navales.

El faltante perpetrado a fines del año 2000 habría dejado en evidencia un manejo irregular de fondos públicos en al menos una embarcación de la Armada Nacional.

«En un interrogatorio de dudosa legalidad», acusó uno de los informantes, «intentaron presionar al alférez –un botija de sólo 23 años– para que asumiera la culpabilidad del hecho, e incluso le ofrecieron devolver el dinero en cuotas. Pero él se negó. Declaró que no tendría problema en enfrentarse a la Justicia Militar, y dijo que prefería irse de baja antes que admitir un delito que no cometió».

¿Investigación «abortada»?

La investigación para esclarecer «la desaparición» del dinero habría sido «abortada» por el entonces comandante de flota, Tabaré Daners, quien, según relataron las fuentes, había sido designado apenas unos pocos días antes y «quiso evitarse un escándalo».

El descubrimiento del faltante habría dejado en evidencia también «una omisión» por parte de autoridades que incumplieron con la ceremonia de «relevo de cargo»: según las fuentes, «el alférez fue licenciado sin que le pidieran que realizara antes un arqueo de caja, y sin que se le reclamara una devolución de la llave que permitía el acceso al depósito de valores de la fragata». «Dejaron todo quieto porque les convenía, pero el pobre alférez se quedó sin oportunidad para demostrar su inocencia», comentó una de las fuentes.

¿Desvío de fondos?

Los informantes coincidieron en señalar que los fondos de la presunta «caja negra» donde se habría llevado «la contabilidad paralela» de la fragata militar tendría su origen en «un viaje a la ciudad de Rio de Janeiro», cumplido a fines de 1999, en el que «se habrían declarado muchos gastos que en realidad nunca se hicieron». «Otros sabían la verdad pero se callaron la boca cuando apretaron al alférez porque todos sabían que era plata negra que tenía un origen que no podían explicar», acusó uno de los informantes, quien considera, al igual que los otros, que el alférez sería ajeno a las maniobras denunciadas.

Según versiones recogidas por LA REPUBLICA, los dólares que estaban en la «caja negra» de la fragata habrían sido obtenidos de la venta ilegal de whisky de «entre port» en comercios de plaza, de dineros obtenidos para una reparación que nunca se concretó, y otros gastos relativos al viaje a Rio de Janeiro.

«Ningún cerrojo fue violentado»

El dinero sustraído de la Fragata Artigas estaba en una caja fuerte con combinación dentro de un camarote cerrado con candado en la cubierta principal, «cerca de una oficina de guardia que permanece abierta las 24 horas», insistieron los informantes. El faltante fue detectado por el alférez al regresar de su licencia anual a fines de febrero. El propio alférez comunicó el hecho al mando correspondiente. «Ni el candado de la puerta ni el cerrojo con combinación habían sido violentados», remarcaron las fuentes.

«Una llave; una combinación»

Según relataron a LA REPUBLICA , el alférez y el segundo al mando de la fragata eran «los únicos» que tenían copia de la llave del candado «y eran también los únicos» que conocían la combinación de la caja fuerte donde estaba el dinero

La embarcación naval, entonces al mando del capitán de fragata Roberto Brucce, tenía su contabilidad bajo la responsabilidad del segundo al mando, como sucede en casi toda unidad militar. No obstante, el seguimiento de los flujos de caja había sido asignado al alférez, quien, según aseguraron las fuentes, «desconocía el origen y el uso que se hacía del dinero».

¿Arrestado por denunciar?

El ahora alférez de fragata, un suboficial del Cuerpo de Aprovisionamiento y Administración, era entonces un guardia marina que había egresado de la Escuela Naval hacía menos de dos años cuando, en diciembre de 2000, se produjo el faltante. Rivas, quien ahora tiene 23 años y estudia Ciencias Económicas, piensa abandonar la Armada apenas termine su formación universitaria. Arrestado a rigor luego de constatado el faltante que él mismo denunció, fue luego relevado de su cargo y designado en el Servicio de Armamento. «Sigue en actividad porque no incurrió en delito alguno; y los mandos lo saben aunque no puedan decir lo que en realidad saben que pasó», resumió un informante. *

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