Reivindican piquetes y ocupación de liceos, en marcha pacífica
Varios miles de manifestantes, que ocuparon más de tres cuadras de bulevar Artigas, marcharon desde el obelisco hasta las inmediaciones del ex Hospital Filtro.
La marcha, de composición mayoritariamente juvenil, fue convocada por la Plenaria Memoria y Justicia con la consigna «Ahora todos a quebrar la impunidad».
Ella culminó con un acto, donde se leyó una proclama de la Plenaria. La misma leída por dos integrantes de la organización recordó que hace siete años «miles de compañeros y compañeras se congregaron para hacer respetar un valor tan justo como arraigado en los orientales. El derecho de asilo a los tres ciudadanos vascos en huelga de hambre».
Más adelante, el texto responsabilizó a Angel María Gianola por «la masacre de Jacinto Vera», que costó la vida a Fernando Morroni y Roberto Facal: «Así funciona esta democracia. Impunes hoy andan por las calles, los torturadores, los asesinos de ayer y de hoy, los que secuestraron a Elena Quinteros, los que se llevaron a Simón, los que mataron a Machado en 1989 y a Fernando aquí en el Filtro».
La declaración proclamó la necesidad de «cortar la calle, ocupar liceos y manifestarse» y reclamaron que no se asombre Batlle y «muchos menos el ministro Brezzo, que bastantes cuentas pendientes tiene en relación al robo de armas y negociados con logias fascistas».
«Por tus pasos»
Durante las intervenciones, realizadas desde un camión que sirvió como escenario, los organizadores leyeron un breve mensaje, en el que recordaban al joven asesinado. «Fernando, estabas en el lugar que tenías que estar, apoyando lo que hay que apoyar», remarcaron.
«Por tus pasos, por tu vida, acá estamos, contra los que no quisieron que estuvieras, contra los que quisieron borrar tus pasos de Jacinto Vera», apuntaron destacando que las palabras de su madre y los ojos de sus hermanos «recordarán siempre». «A siete años, estás con nosotros contra la impunidad. Todas las veces, una vez más», añadieron.
Mientras tanto, el miembro de la Comisión de Derechos Humanos del PIT-CNT, Luis Puig, afirmó que la marcha de la víspera sirvió para «reafirmar que la impunidad para este pueblo no pasará» y saludó a los familiares de Fernando Morroni.
«Hace siete años se escribía en este mismo lugar una nueva página del terrorismo de Estado», indicó y recordó que aquella «masacre ordenada por Gianola, con los compañeros asesinados y las decenas de heridos está directamente vinculada a la complicidad del Estado para cobijar a los asesinos, torturadores y secuestradores de los hijos de nuestro pueblo».
El sindicalista definió a Uruguay como un «país de la desocupación, de la marginación de miles de uruguayos, de los gurises con los dientes podridos por la falta de calcio. Este mismo país que intentan convertir en un llamado paraíso fiscal, con un riesgo cero para la inversión».
Dijo que desde el gobierno pretenden transformar a Uruguay «en el paraíso de la impunidad, con un riesgo cero para los asesinos, donde no se extradite a los Gavazzo, Cordero y Vadora». De todos modos, destacó que «hoy esa impunidad empieza a estar amenazada con la movilización, con la acción de quienes como Tota Quinteros persiguieron a los impunes».
Puig subrayó que a raíz de una denuncia llevada adelante por el PIT-CNT, «uno de los principales responsables del terrorismo de Estado en este país, el ex canciller Juan Carlos Blanco, por primera vez tuvo que pisar un estrado judicial». «En poco tiempo tendrá que estar preso, porque ni siquiera la maldita ley de impunidad lo podrá amparar», señaló. Resaltó que «junto a Blanco, que decidió el destino de Elena Quinteros, aparecen otros implicados, vinculados a los generales de la época: Alvaro Alvarez del Ministerio de Relaciones Exteriores y Julio César Lupinacci, embajador de Uruguay ante el Vaticano».
El gremialista subrayó además que «el movimiento sindical seguirá estando en cada movilización, en cada denuncia» y auguró que «en poco tiempo nos estaremos encontrando en el mayor escrache que se haya hecho en este país, cuando festejemos que Blanco está preso y obliguemos la extradición de los Gavazzo y los Cordero».
«Acabar con la impunidad»
«Se escucha, se escucha, arriba los que luchan», fue el cántico que precedió a las palabras pronunciadas por Josu Cerrato y Tomás Karrera, los miembros de Senideak-Gureak que habían recorrido Bulevar Artigas portando una ikurriña y la bandera con el lema que exige la repatriación de los presos vascos a Euskal Herria.
Cerrato indicó que Euskal Herria es «un pueblo pequeño, oprimido por dos Estados poderosos, el francés y el español». «Hoy en Euskal Herria entera, no duden que habrá un recuerdo para Fernando, para Norma, para Uruguay», dijo Cerrato, resaltando que a los uruguayos «les honra la defensa del derecho de asilo, que ustedes defendieron y defienden».
Por su parte, el otro integrante de Senideak-Gureak presente en el acto, Tomás Karrera, citó al ministro de Educación y Cultura Antonio Mercader, quien un día antes había declarado que la de anoche era una movilización en defensa de la organización armada independentista ETA.
«Esta no es una marcha a favor de ETA, es una manifestación para acabar con la impunidad, impunidad con la que tendría que acabar ese ministro» –dijo– y le pidió a Mercader que «deje de escurrir el bulto». «Aquí no se glorifica a ETA, sino que simplemente se pide acabar con la impunidad», agregó Karrera, mientras que Cerrato sostuvo que quienes no querían verlos en la actividad de la víspera «son los mismos que no desearían verles a ustedes, que quisieran ver las calles de Montevideo vacías».
Asimismo, Tomás Karrera afirmó que le hubiera gustado que «desde el País Vasco hubieran venido otras madres que, como Norma Morroni, han perdido sus hijos o los tienen en la cárcel o el exilio». «Norma nos dijo que hacíamos lo que debíamos, acompañar a los que luchan y sufren», puntualizó.
Sin problemas
No hubo incidentes y la manifestación tuvo la colaboración de la Policía de Tránsito, sin que hubiera en la zona cuerpos represivos de la Jefatura de Montevideo, coraceros o granderos. En un edificio, fue observado un efectivo de Inteligencia con binoculares siguiendo con atención a los manifestantes.
La generalidad de las consignas pedían el desmantelamiento del aparato represivo, pedían «paredón» para «los torturadores y asesinos». Otros cánticos coreados fueron: «milicos tarados ustedes también son explotados»; «salta, salta pequeña langosta, políticos y milicos son la misma bosta». *
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